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Eco de Maria Reina de la Paz 151 (Majo-Junio 2000)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 151

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Mensaje de María del 25 de marzo de 2000

"Queridos hijos, orad y aprovechad este tiempo, porque es un tiempo de gracia. Yo estoy con vosotros e intercedo ante Dios por cada uno de vosotros, para que vuestro corazón se abra a Dios y a su amor. Hijitos orad incesantemente hasta que la oración sea un gozo para vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Utilicemos este tiempo: un tiempo de gracia que no hay que desaprovechar

La invitación a la oración es una constante en los mensajes de María; también en este mensaje ella nos exhorta a orar. Pienso que debemos interrogarnos sobre la razón de tanta insistencia, todos debemos interrogarnos, pero sobre todo nosotros que nos consideramos destinatarios de estos mensajes, nosotros que nos consideramos los queridos hijos a los que María dice gracias por haber respondido a mi llamada.

Si todavía hoy, tras repetidas invitaciones, es necesario volver a llamarnos a la oración, quizás significa que nuestra respuesta no es adecuada, no es suficiente, no está en consonancia con la petición y la espera de María; hay que revisar algo, ciertamente algo no poco importante, en nuestro modo de orar. Esta consideración no debe dejarnos abatidos, sino que debe estimularnos en nuestro camino, debe relanzar nuestra esperanza y renovar nuestra voluntad de adhesión a su llamada, porque éste es un tiempo de gracia. Hay que guardar estas palabras como un tesoro, tomarlas muy en serio, decidirse por Dios (¡cuántas veces nos lo ha pedido!) hoy sin esperar a mañana, decidirse con una determinación fuerte y seria; debemos reconsiderar nuestro camino de conversión, nuestro modo de orar; hay que repartir. Hemos dicho que la conciencia de la insuficiencia de nuestra respuesta a las invitaciones de María no debe desanimarnos sino reforzar nuestra determinación; debemos tomar conciencia humildemente de nuestra pequeñez, de nuestros límites, de nuestro pecado y por tanto de nuestra dependencia absoluta de la misericordia de Dios. Si verdaderamente nos convencemos de ser pecadores, absolutamente necesitados de su perdón, si no somos falsos e hipócritas al reconocer nuestro pecado, podemos retomar el camino con una fe renovada, podemos tener la esperanza de hacer de este tiempo de gracia un tesoro.

María asegura su ayuda para cada uno de nosotros: Yo estoy con vosotros e intercedo ante Dios por cada uno de vosotros para que vuestro corazón se abra a Dios y al Amor de Dios.

Su intercesión no es genérica sino específica; se extiende para obtener de Dios que el corazón de cada uno de nosotros se abra a Él y a su amor. ¡Ésta es una gran gracia! María siempre nos ha pedido en sus mensajes la apertura del corazón, el abandono en Dios; no es posible orar estando cerrados en nosotros mismos; se pueden repetir fórmulas, pero no se puede entrar en comunión con Dios; no se puede orar si con el corazón odiamos al hermano, aunque te haya hecho sufrir; no se puede orar si se habla mal del hermano, aunque esté equivocado. Tenemos que obtener de María la apertura de nuestro corazón a Dios. ¡Pidámosle esta gracia sin cansarnos nunca! Pidámosela a Ella directamente, en virtud de sus mismos mensajes, pidámosla por intercesión de don Angelo, que desde el Paraíso continúa dirigiendo esta publicación, pidámosla por intercesión de nuestros Santos, del beato P.Pío, de la beata Faustina Kowalska canonizada el 30 de abril de este año, domingo de la Divina Misericordia.

De esta forma podremos proseguir en nuestro camino de seguimiento de Jesús, podremos progresar en la calidad de nuestra oración, podremos descubrir y experimentar en ella el contacto con Dios, que es experiencia de amor que trasciende cualquier escala de valores en auge en el mundo, y que es paz y gozo que no dependen de las vicisitudes humanas, ni de la salud o de la enfermedad.

Que con la ayuda de María podamos orar incesantemente hasta que la oración sea gozo para nosotros, es decir, hasta que Cristo, que es nuestro gozo, viva realmente en nosotros.

Nuccio

 

 

Mensaje de María del 25 de abril de 2000

"Queridos hijos, también hoy os invito a la conversión. Estáis demasiado preocupados por las cosas materiales y poco por las cosas espirituales. Abrid de nuevo vuestros corazones y trabajad más por vuestra conversión personal. Decidid cada día dedicar tiempo a Dios y a la oración, hasta que la oración sea para vosotros un encuentro gozoso con Dios. Sólo así vuestra vida tendrá sentido y contemplaréis con gozo la vida eterna. Gracias por haber respondido a mi llamada".

Ocuparse de Dios favorece nuestra conversión

¡Es Pascua! Es el acontecimiento más grande de la historia de la humanidad: Cristo resucita de entre los muertos, la muerte es vencida definitivamente.

No hay, no ha habido, ni podrá existir nunca una noticia más consoladora, un acontecimiento más importante para el hombre: la muerte no es el final, no es verdad que todo acabe en ella; de la muerte se puede resucitar. Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron (1Cor 15,20). También nosotros resucitaremos porque Cristo, nuestra primicia, resucitó, y la muerte ya no tiene poder sobre Él (Rm 6,9). Pero para coger los frutos de la Resurrección hay que entrar en el jardín donde estos frutos maduran, es necesario alcanzar el árbol de la Cruz, contemplar al Cristo traicionado y agonizante, elevado para atraer a todos hacia Él (Jn 6,44; 12,32), muerto para darnos la Vida (Jn 3, 14-15)

Este camino hacia el árbol de la Cruz se llama conversión; es un camino que precisa una distinción clara entre lo que es del mundo y lo que es de Dios: estáis demasiado preocupados por las cosas materiales y poco por las cosas espirituales; entre lo que verdaderamente tiene un valor y lo que es importante sólo en apariencia, entre lo que es sustancia y lo que es vacío. Es un camino que depende de nosotros, abrid vuestros corazones y trabajad más por vuestra conversión personal, aunque no es sólo una obra nuestra porque sin la gracia de Dios no se puede realizar y ésta no puede alcanzarse si el corazón permanece cerrado: abrid vuestros corazones.

Ésta es una de las invitaciones más urgentes y más recurrentes de los mensajes de María. El abandono en Dios es condición necesaria para cada conversión auténtica. Dios es tan respetuoso de nuestra libertad que puede quedarse a las puertas de cada corazón cerrado, esperando pacientemente que nos abramos, apertura que Él no quiere forzar; depende de nosotros decidirnos por Él... ¡Cuántas veces nos lo ha pedido María! Decidirse por Dios significa creer en Su Amor, acoger este Amor, dejarnos transformar por él y así madurar nuestra respuesta de amor.

Decidíos cada día a dedicar un tiempo a Dios y a la oración. Es una invitación sencilla y magistral al mismo tiempo. Encontrar en nuestra jornada un tiempo todo para Dios y para su escucha (la oración) significa sacar un poco de tiempo de las cosas materiales que injustamente nos preocupan sobremanera, como nos dice María, y ganar un poco de tiempo para las cosas espirituales, es decir, para lo que estimula realmente al hombre modelándolo como a Cristo. Éste es a menudo un camino lento y largo que se recorre gradualmente, paso a paso, pero cada día; es un tiempo de escucha y de coloquio con el Padre que la oración asidua, incesante y cotidiana hace que se traduzca en un encuentro gozoso con Dios. Así y sólo así, nuestra vida tendrá sentido, podrá ser vivida plenamente y santamente disfrutada, y contemplaremos con gozo la vida eterna que es conocimiento de Dios y de Cristo Jesús; ese conocimiento que no se detiene a nivel del intelecto o del sentimiento sino que implica plenamente al hombre con todas sus facultades y lo transforma desde lo más hondo sacándolo de la tumba y llamándolo a la resurrección.

Es la comunión con Cristo la que nos da vida (Jn 6,53-56) y morir con Él es lo que nos permite resucitar con Él (Rm 6, 4-5); pero esta vivencia de Cristo, fruto de los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía; esta vida de Cristo en nosotros debe ser cuidada, custodiada, alimentada infinitamente más que la vida de nuestro cuerpo, y esto debe realizarse en la concreción de nuestras vicisitudes humanas, en nuestra cotidianeidad, sean cuales sean las circunstancias alegres o tristes de nuestra jornada. Que la luz del Resucitado pueda resplandecer siempre en nuestros ojos, brillar en nuestras lágrimas, relucir en nuestra sonrisa; que nuestro corazón se abra a la Misericordia de Dios y florezca en él nuestro Fiat a su Voluntad.

Nuccio

 

 

Celebremos la Divina Misericordia

La primera Canonización del Gran Jubileo del Año 2000 ha sido la de Sor Faustina Kowalska, la humilde hija de Polonia y gran apóstol de la Divina Misericordia.

Sor Faustina nació en 1905 y murió en 1938 en el convento de las Hermanas de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia. En el convento llevaba una vida silenciosa, llena de trabajo, de oración y de sacrificio. Recibió muchos dones sobrenaturales, como revelaciones y visiones (el don de los estigmas y de la profecía). Estos grandes dones fueron acompañados también de grandes sufrimientos.

A esta mujer modesta, desconocida, sin ninguna preparación científica que trabajaba como cocinera, jardinera, portera, Jesús le dirigió su mensaje para nuestro siglo con palabras que asombran: "En el Antiguo Testamento Dios Padre envió a mi pueblo a los profetas con castigos. Hoy te mando a ti a toda la humanidad como mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad sufriente, sino que quiero sanarla, estrechándola a mi Corazón misericordioso... Hija mía, no te detengas para anunciar mi misericordia... Habla al mundo entero de mi misericordia..." Y ella hablaba. Su mensaje contiene tres compromisos:

1. Conocer y proclamar la verdad sobre el amor misericordioso de Dios revelada de la manera más plena en Jesús crucificado y resucitado.

2. Aspirar a la perfección cristiana en el camino de la confianza en Dios ("Jesús, en ti confío") y de la misericordia con el prójimo.

3. Implorar la misericordia de Dios para el mundo, también a través de la práctica de las nuevas formas de culto:

a)veneración de la imagen de Jesús Misericordioso,

b)celebración de la fiesta de la Divina Misericordia,

c)rezo de la coronilla a la Divina Misericordia,

d)oración a la hora de la Misericordia, que es el momento de la agonía de Cristo en la cruz.

Sor Faustina proclamaba el mensaje de la Misericordia dando el ejemplo de una absoluta confianza en Dios y con un continuo comportamiento misericordioso hacia el prójimo.

En la homilía de la Canonización el Santo Padre anunció que "el segundo Domingo de Pascua, de ahora en adelante, en toda la Iglesia, se llamará Domingo de la Divina Misericordia". Y añadió también: "Cristo nos enseñó que el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está también llamado a "usar misericordia" con los demás: Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia. Él luego nos ha indicado los múltiples caminos de la misericordia, que no sólo perdona los pecados, sino que viene también al encuentro de todas las necesidades de los hombres. Jesús se arrodilló ante toda miseria humana, material y espiritual". Con esta canonización el Santo Padre ha querido transmitir un mensaje muy importante al nuevo milenio: "Lo transmito a todos los hombres para que aprendan a conocer mejor el verdadero rostro de Dios y el verdadero rostro de los hermanos".

Las revelaciones a Sor Faustina son revelaciones privadas. No añaden nada nuevo al legado de la fe transmitida una vez para siempre por los apóstoles. Pero indudablemente son un signo de que los carismas no se han apagado en la Iglesia y que el Espíritu Santo puede, también en nuestros días, conceder dones especiales a personas escogidas. Con intervenciones extraordinarias Dios quiere que una verdad de fe ya conocida aparezca con una nueva luz y hable con más eficacia a todos los hombres. Al elevar a Sor Faustina a los honores de los Santos y proclamar el segundo Domingo de Pascua como el Domingo de la Divina Misericordia, el Santo Padre ha acentuado la importancia de las apariciones y de las revelaciones privadas para la vida de la Iglesia también en nuestros días.

fray Leonardo Orec´

 

 

El culto al Sagrado Corazón de Jesús

El corazón simboliza en muchas culturas el centro vivo de la persona, el lugar donde se funden la complejidad de los pensamientos, de los sentimientos y de las experiencias del hombre.

Puesto que el centro del Cristianismo no es tanto una doctrina sino sobre todo el encuentro y la fe en una persona, Jesucristo, he aquí que el corazón simboliza la fuente de nuestra fe: el lugar de donde manan sus sentimientos, sus acciones, su cruz. El amor de Jesús no es simbólico, ni desapegado, sino sentido, tierno: su corazón ha experimentado de verdad sentimientos de gozo, de admiración, de amistad, de dolor, de indignación y especialmente de misericordia.

El culto al Sagrado Corazón no deriva de las revelaciones privadas, aunque éstas hayan influido en su difusión, sino que tiene sus raíces en la revelación bíblica y en la tradición de la Iglesia.

Desde el principio, el Dios de la Biblia se revela como Aquel que es, que está presente junto a su pueblo, que se implica en una historia tejida de amor, de infidelidad, de perdón, de reconciliación.

La Escritura contiene páginas estupendas que cantan el amor de Dios hacia los hombres: pero este amor no está representado con el simbolismo del corazón, puesto que en la mentalidad bíblica el término hebreo leblebab que traducimos por corazón, no indica tanto el sentimiento como la voluntad; la misma expresión duro de corazón más que significar hombre malo, refiere a un hombre bobo, un testarudo.

Asimismo el término griego kardia fue entendido por los padres de la Iglesia (s.III-IV) en un sentido más intelectual que afectivo y en esto influyó la filosofía griega, especialmente platónica, que se resistía a atribuir a lo divino sentimientos humanos.

Las primeras formas de devoción al sagrado Corazón nacieron en el siglo XII en torno a las órdenes benedictinas, especialmente entre los discípulos de san Bernardo, y también las franciscanas, sobre todo por obra de san Buenaventura. En el Seiscientos los jesuitas llevaron esta devoción a las misiones. Pero es con S. Margarita Maria de Alacoque (1648-1690) - que tuvo revelaciones particulares del Señor - que el culto se difundió ampliamente: Jesús le mostró su corazón que tanto amó a los hombres y de la mayor parte de los cuales no recibe más que ingratitud y ultrajes, y pidió que se instituyese una fiesta especial de reparación en honor de su corazón.

Esta devoción tuvo el primer reconocimiento oficial de la Iglesia en 1765 con Clemente XIII, pero fue con el papa Pío IX (que pronto será beatificado) que el culto se extendió oficialmente a toda la Iglesia. Entre los documentos del magisterio el más significativo es la encíclica Haurietis aquas (Pío XII, 1956) que constituye un tratado completo de la doctrina referente al culto al Sagrado Corazón. Esta encíclica lo libera definitivamente de las polémicas levantadas en el s.XVII por los jansenistas, los cuales, por motivos doctrinales rechazaban el culto al corazón de Jesús (que consideraban una parte demasiado humana de Cristo).

Según la encíclica, el destinatario del culto al Sagrado Corazón es Jesús mismo: su corazón es el símbolo natural de su amor y de toda su vida afectiva, es decir, de su amor al Padre y a los hombres.

Hoy la devoción al Sagrado Corazón, así como muchas otras prácticas de piedad populares, está en regresión, debido quizás a un lenguaje sentimental, marcado por un espíritu de penitencia caduco. Pero más allá de esto, la llamada al Sagrado Corazón nos anima a acercarnos a la misericordia de Dios, en cualquier situación que nos encontremos. Pero sobre todo nos puede ser útil para recuperar el rostro personal de Dios, una oración de diálogo, una relación madura con Él que supere la imagen de la fe como conjunto de normas morales que hay que respetar y la oración como conjunto de normas que hay que repetir.

Frente al riesgo actual de sincretismo religioso que tiende a poner en el mismo plano las distintas religiones y a confundirlas entre ellas, acuñando la imagen de un dios "igual" para todos, genérico e impersonal, incluso muchos cristianos quedan desorientados: el primer mandamiento (ama a Dios con todo el corazón) fácilmente no se vive puesto que es difícil amar a alguien a quien no se conoce en persona, del que no se hace experiencia, y se nos orienta el segundo mandamiento (amar al prójimo) que a menudo más que ser un amor de cotidianeidad se traduce en un fatigoso activismo eclesial. El culto al Sagrado Corazón nos ayuda a recapacitar sobre nuestras actividades recordándonos que sólo Dios nos puede ayudar a vivir y a amar verdaderamente a nuestro prójimo, no siempre amable. Además, la confianza que nace de la oración nos recuerda que sí, las obras son importantes, pero que quien nos salva es sólo el amor de Dios, su amor incondicional por nosotros.

Mirco

 

 

CRÓNICAS DEL JUBILEO

Del perdón florece la reconciliación

Uno de los momentos más esperados del Jubileo, y también uno de los más significativos, tuvo lugar el domingo 12 de marzo en S. Pedro cuando el Papa pidió públicamente perdón por los pecados cometidos por la Iglesia en el curso de los milenios.

Fue un acto que fue mucho más allá de lo formal, y que había sido ya anunciado en la Tertio Millenio Adveniente, donde se recordaba a los cristianos que la Iglesia "no puede cruzar el umbral del nuevo milenio sin empujar a sus hijos a purificarse, con el arrepentimiento, de los errores, infidelidades, incoherencias, retrasos."

A esta purificación de la memoria, como se expresó el Papa en la Bula de indicción al Gran Jubileo Incarnationis Mysterium, se puede acceder sólo a través de un espíritu de arrepentimiento por medio del cual nos abrimos, en el alma, para acoger la misericordia de Dios y darla a los demás; las palabras del Padre Nuestro nos indican el camino: "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden."

El Santo Padre, de hecho, invitó a cada creyente a pedir perdón y a perdonar: Que el fruto de esta jornada jubilar, dijo, sea para todos los creyentes el perdón concedido y acogido recíprocamente, porque del perdón florece la reconciliación.

La petición de perdón, que reflejaba el esquema de la oración universal del Viernes Santo, se articuló en siete invocaciones que querían reasumir todas las responsabilidades por los pecados cometidos hasta ahora, desde los más recientes hasta los más antiguos: por las culpas contra el servicio de la verdad, contra la unidad de los cristianos, en los enfrentamientos de Israel, contra la dignidad de la mujer y la unidad del género humano, contra el amor, la paz, los derechos de los pueblos, contra los derechos fundamentales de la persona.

Al final el Santo Padre expresó en nombre de toda la Iglesia el propósito de conversión a través de los dolidos "Nunca más": Nunca más -dijo- contradicciones a la caridad en el servicio de la verdad, nunca más gestos contra la comunión de la Iglesia, nunca más ofensas hacia ningún pueblo, nunca más recurrir a la lógica de la violencia, nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio de los pobres y de los últimos. Que el Señor con su gracia lleve a cabo nuestro propósito y nos conduzca a todos juntos a la vida eterna.

Uno de los elementos característicos del Gran Jubileo está en lo que he calificado como purificación de la memoria, afirmó el Pontífice en la homilía. Esta invitación adquiere un significado tanto más grande si se piensa que el Papa no se refiere sólo a una purificación personal, singular, sino a una purificación de la memoria, universal.

A la Madre de Dios, Madre del perdón, como siempre, le confía su última oración con el fin de que para cada hombre que busca a Dios este tiempo sea el momento favorable, el tiempo de la reconciliación, el tiempo de la salvación.

 

 

A los orígenes de la fe para redescubrir la unidad

Con el 90 viaje internacional de Juan Pablo II, del 24 al 26 de febrero, comenzó la larga peregrinación que lo ha llevado hacia aquellos lugares sagrados que aún hoy son testimonios de la historia de la revelación y de la redención. El punto de partida de su peregrinación fue la visita al Monte Sinaí en Egipto, lugar de la revelación de Dios al hombre, donde Él reveló su nombre y dio su Ley.

Aquí se reunió con los representantes de las Iglesias y de las Comunidades Eclesiales de Egipto, con el Patriarca de la Iglesia Copta de Alejandría, con el Patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa. A éstos y a todos los que estaban presentes en la Celebración de la Palabra en la Catedral de N.S. de Egipto en El Cairo, dirigió su llamada a la unidad, invitando a los responsables eclesiales y a sus teológos a instaurar, con él, un diálogo fraterno y paciente sobre este tema... teniendo en mente la voluntad de Cristo para su Iglesia. Finalmente el Santo Padre añadió que ¡no hay más tiempo que perder a este respecto!

En el Monasterio de Santa Catalina, invitó a las Iglesias a colaborar en la unidad a través de un conocimiento recíproco y el redescubrimiento de lo que a los ojos de Dios nos une a Cristo.

 

 

El viaje de la esperanza

Pasadas algunas semanas de su visita apostólica a Egipto, el Santo Padre, el 20 de marzo, llegó a Tierra Santa donde recorrió un itinerario lleno de encuentros y de emociones en los lugares que vieron el nacimiento, la misión y la muerte de nuestro Redentor.

El Papa mismo subrayó que ésta no iba a ser para él una visita apostólica como las demás sino una peregrinación, sobre todo personal, a los lugares bíblicos y a las raíces de la fe con el deseo de orar por la Iglesia católica al comienzo del tercer milenio y a la vez promover el diálogo interreligioso. El punto de partida de esta peregrinación ha sido pues, el Monte Nebo, desde donde Moisés vio la tierra prometida antes de morir, pero que no consiguió traspasar. Desde el mirador también él, el Papa, pudo abrazar con la mirada la tierra de la promesa: aquel inmenso trozo de tierra que Dios mismo había prometido a su pueblo.

 

 

¡En Belén nació la "verdadera riqueza del mundo"!

El centro de su peregrinación jubilar a Tierra Santa fue la visita a Belén, a la gruta de la Natividad donde el Papa se arrodilló ante la estrella de plata que recuerda el lugar donde nació Jesús.

Belén está en el centro de mi peregrinación jubilar había dicho el Papa pocas horas antes en la homilía de la Misa. Los caminos que he seguido me han conducido a este lugar y al misterio que éste proclama. La alegría anunciada por el ángel no es algo que pertenezca al pasado. Es una alegría de hoy que abarca todos los tiempos, pasado, presente y futuro.

Cada día es Navidad en el corazón de los cristianos, cada día estamos llamados a anunciar al mundo la buena nueva de una gran alegría: el Verbo eterno se ha hecho carne y ha acampado entre nosotros.

El Papa subrayó la relación entre la Natividad y la Cruz en cuanto que son parte del mismo misterio que redime: La cuna de Jesús, dijo, está siempre a la sombra de la Cruz.

* Es bello subrayar la actitud de respeto mutuo con la que se solucionó el problema de la superposición de horarios entre la Misa del Papa y la oración de los fieles islámicos.

Juan Pablo II mantuvo una larga pausa de silencio después de la homilía para no superponerse al canto del muecín, el cual, por su parte, había esperado el fin de la homilía del Papa para llamar desde el minarete a los musulmanes para la oración del mediodía.

 

 

El memorial de la cena

"Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles...Tomó luego pan y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros... De igual modo tomó el cáliz diciendo: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros". (Lc 22,14-19,2)

El Papa, profundamente conmovido, hizo resonar estas palabras de Jesús en el lugar donde nació la Eucaristía en presencia, igual que entonces, de doce obispos y patriarcas de las Iglesias orientales católicas que concelebraron con él la liturgia eucarística, la primera celebrada allí públicamente desde 1551.

En cierto sentido, explicó el Papa, Pedro y los apóstoles en las personas de sus sucesores, han vuelto hoy a la habitación superior del cenáculo para profesar la fe perenne de la Iglesia: Cristo murió, Cristo resucitó, Cristo volverá.

 

 

"Recordar para purificar"

Para Israel la ceremonia en el Memorial del Holocausto representó quizás el momento más significativo de la visita del Papa a Tierra Santa.

Seguramente fue también el momento más esperado ya que llevaba en sí una fuerte carga de emociones y de recuerdos; y el Papa quiso detenerse en ellos recordando precisamente a sus amigos hebreos, algunos muertos, otros supervivientes, y abrazando a los que él mismo había salvado de la Gestapo.

Queremos recordar, dijo, pero queremos recordar por un motivo, para asegurar que nunca más prevalecerá el mal, como sucedió para millones de víctimas inocentes del Nazismo.

Palabras fuertes las que el Papa pronunció frente al fuego perenne que arde en el aula Yad Vashem, el mausoleo que recuerda las víctimas del holocausto.

En este lugar de la memoria, dijo, el corazón, la mente y el alma experimentan un estremecimiento que requiere silencio. Silencio porque no hay palabras suficientemente fuertes para deplorar la terrible tragedia de la Shoah...

¿Cómo pudo el hombre mostrar tanto desprecio por el hombre? Porque había llegado al punto de despreciar a Dios. Sólo una ideología sin Dios podía programar y llevar a término el exterminio de un pueblo entero.

Nosotros recordamos, pero sin ningún deseo de venganza, ni para incentivar el odio. Para nosotros recordar significa orar por la paz y la justicia...

En este lugar de memoria solemne, oro fervientemente para que el dolor por la tragedia sufrida por el pueblo hebreo en el siglo XX lleve a una nueva relación entre Cristianos y Hebreos.

Las palabras del Papa conmovieron el corazón de los presentes hasta el punto de que el premier israelí Barak, que ya lo había acogido con sentimientos de "amistad, fraternidad y paz", le dijo al final "¡Usted está bendito en Israel!"

 

 

El Papa a los jóvenes: "Escoged la voz de Dios que habla a los corazones"

En Corazaim el Santo Padre se reunió con los jóvenes en el Monte de las Bienaventuranzas. Acudieron a la cita cientos de miles, de Israel, de los territorios palestinos y de todas partes del mundo; ni la lluvia ni la humedad ni el barro consiguieron frenar el entusiasmo de esta joven multitud, sino que al contrario todo esto aumentó en ellos la determinación de estar presentes y el gozo de participar.

Un ensayo general para la Jornada mundial de la Juventud que tendrá lugar en Roma el próximo mes de agosto, ¡así comentó el Pontífice esta gran reunión!

El Santo Padre no defraudó las expectativas de sus jóvenes amigos y en la homilía supo encontrar para ellos palabras claras e inspiradas, capaces de despertar en los corazones el deseo de seguir a Cristo y de dar testimonio.

El Monte Sinaí y el Monte de las Bienaventuranzas nos ofrecen el mapa de nuestra vida cristiana y una síntesis de nuestras responsabilidades hacia Dios y hacia el prójimo. Juntas, la Ley y las Bienaventuranzas trazan el camino del seguimiento de Cristo y el camino hacia la madurez y la libertad espirituales.

Los Diez Mandamientos del Sinaí pueden parecer negativos, pero, yendo más allá del mal que mencionan, indican el camino hacia la ley de amor que es el primero y el más grande de los mandamientos: "Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma y con toda tu mente... Amarás al prójimo como a ti mismo" (Mt 22,37,39)

Jesús mismo afirma que no ha venido a abolir la Ley... sino que desarrolla al máximo sus potencialidades. Jesús enseña que el camino del amor lleva a la ley a la plenitud de su cumplimiento. Y enseñó esta verdad importantísima en esta colina, aquí en Galilea.

En este punto, como buen conocedor del ánimo humano y de sus mecanismos, que quizás inconscientemente condicionan las elecciones y el futuro del hombre, se dirigió a los jóvenes con estas palabras:

Jesús dice: ¡Bienaventurados los pobres de espíritu, los pacíficos y los misericordiosos, los tristes, los que tienen hambre y sed de justicia, los puros de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos!

Las palabras de Jesús pueden parecer extrañas. Es extraño que Jesús exalte a los que el mundo generalmente considera débiles... Dichas por Él, que es manso y humilde de corazón, estas palabras lanzan un desafío que requiere una conversión profunda y constante del espíritu, una gran transformación del corazón.

Vosotros jóvenes comprenderéis el motivo por el que es necesario este cambio de corazón. Sois conscientes de otra voz dentro y alrededor vuestro, una voz contradictoria que dice: Bienaventurados los violentos y los orgullosos, los que medran a cualquier precio... Esta voz parece tener sentido en un mundo en el que los violentos a menudo triunfan. "Sí" dice la voz del mal "éstos son los que vencen. ¡Bienaventurados ellos!"

Jesús ofrece un mensaje muy distinto... su llamada siempre ha impuesto una elección entre las dos voces que compiten para conquistar vuestro corazón, la elección entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte. Ser buenos cristianos puede parecer una empresa superior a vuestras fuerzas en el mundo de hoy. Sin embargo, Jesús no se queda mirando y no os deja solos para afrontar este desafío.

Mirando a Jesús comprenderéis lo que significa ser pobres de espíritu, pacíficos y misericordiosos... Por esto tiene el derecho de afirmar "Venid, seguidme", no dice simplemente "Haced lo que os digo"; Él dice "¡Venid, seguidme!".

¡Jóvenes de Tierra Santa, jóvenes del mundo, responded al Señor con un corazón abierto y voluntarioso!

* Como todo hombre de Dios que se deja guiar por el Espíritu Santo y permite que a través de él el Espíritu realice su obra en el mundo, así el Santo Padre no ha dejado de maravillar a todos con sus gestos que, más que actos formales, aparecieron a los ojos de todos, incluso de los más escépticos, como signos tangibles de la Providencia.

Antes de marcharse de Jerusalén, el Papa fue al Muro de las lamentaciones y en aquel lugar realizó un gesto que seguramente quedará en la memoria. En silencio, delante del Muro, en un recogimiento profundo, leyó en voz baja la oración del perdón y la metió en una de las ranuras, siguiendo la tradición.

* En el Santo Sepulcro, última etapa de su intensa peregrinación, celebró la Santa Misa invitando hasta el final a la unidad y a la reconciliación: "Aquí, cerca del Santo Sepulcro, mientras renovamos nuestra profesión de fe en el Señor Resucitado, ¿podemos acaso dudar que en la potencia del Espíritu de la Vida se nos dará la fuerza para superar nuestras divisiones y trabajar juntos con el fin de construir un futuro de reconciliación, de unidad y de paz?"

La Redacción

 

 

CITAS DEL JUBILEO

Con ocasión del centenario de la muerte de Santa Rita, y en el ámbito del Jubileo, el próximo día 19 de mayo se llevará a Roma la urna con el cuerpo de la Santa. El Sábado 20 de mayo la urna estará en la Plaza de San Pedro, donde a las 10,30 se celebrará la Santa Misa.

Durante el Jubileo también el cuerpo de Santa Teresa del Niño Jesús será llevado a Italia y será ésta ya la tercera vez después de su muerte. Del 11 al 15 de mayo iniciará su peregrinación en la Iglesia de Santa Justina en Rímini y luego será expuesto sucesivamente en varias diócesis italianas.

 

EN JERUSALÉN CONTINÚA EL EMPEÑO A FAVOR DE LA UNIDAD

Patriarcas y jefes de las Iglesias de la Ciudad Santa, ortodoxos, orientales, católicos y protestantes, aprovechan la ocasión de la Pascua para enviar un mensaje común a los fieles...

Se trata de un nuevo acontecimiento de gran significado ecuménico que confirma la determinación expresada el 4 de diciembre pasado en Belén, con la apertura conjunta del Jubileo, de continuar en el camino de la recomposición de la unidad en el arrepentimiento de las culpas del pasado y en el empeño de darse más amor y más paz. Finalmente, es significativa la esperanza que expresan de ver comprometidas "incesantemente a todas las autoridades religiosas y civiles para quitar todos los obstáculos que se interponen en el camino de la paz para nuestra región" la Tierra Santa "el corazón de la cual es la ciudad de Jerusalén"

(De una noticia en Avvenire del 19/04/00)

 

 

"Volved al fervor primitivo"

La llamada a la santidad: motivo central de la presencia de María en Medjugorje

María anuncia repetidamente en los mensajes cuál es la razón esencial de su presencia de gracia en Medjugorje: conducirnos a la santidad completa: "Yo deseo enseñaros y ayudaros a caminar por el camino de la santidad" (mens.25.06.1991). Es su deseo más ardiente: "deseo conduciros a todos a la santidad completa. Deseo que cada uno de vosotros sea feliz aquí en la tierra y esté conMigo en el cielo. Ésta es, queridos hijos, la finalidad de mi venida y mi deseo" (mens. 25.05.1987).

Éste es también el fin supremo de la obra redentora de Cristo, que mediante su muerte y resurrección nos llama a compartir plenamente la única Santidad de Dios.

La santidad es la vocación universal de todos los creyentes. La Iglesia lo reafirmó con renovado vigor profético en el último Concilio Vaticano II: "Todos los que creen en Cristo de cualquier estado y rango están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad" (cfr. Constitución Dogmática "Lumen Gentium").

La llamada a la santidad es el alma misma del corazón evangélico: "Sed pues perfectos, como es perfecto vuestro Padre celeste" (Mt 5,48).

Éste es también el fin principal por el que Dios nos ha llamado a la existencia, como atestigua admirablemente San Pablo: "Él (Dios Padre) nos ha escogido en Cristo antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor" (Ef 1,4).

María en su inimitable pedagogía espiritual nos guía siempre a una acogida cada vez más madura del don bautismal de la santidad, que debe expresarse concretamente en el hecho de convertirnos en instrumentos verdaderos y eficaces entre los hermanos: "Como madre, deseo llamaros a todos a la santidad, para que la podáis comunicar a los otros. Vosotros sois un espejo para los demás" (mens. 10.10.1985).

La Virgen, en este tiempo lleno de obligaciones y relativismos más o menos evidentes, nos recuerda con fuerza que no puede existir una auténtica vida espiritual sin una opción radical por la santidad: "¡Queridos hijos, sin la santidad no podéis vivir!" (mens 10.07.1986) y nos ofrece un camino concreto y privilegiado: "Si vivís mis mensajes, viviréis la semilla de la santidad" (mens 10.10.1985).

Ella no nos esconde que satanás intentará obstaculizar de todas las maneras posibles el camino de quien se ha decidido por la santidad, pero antes nos ofrece dos armas espirituales capaces de vencerlo radicalmente: la oración perseverante y el ofrecimiento incondicionado de la vida a Dios a través de su Corazón Inmaculado. De su uso generoso y sabio nace una nueva luz de vida más fuerte que cualquier sombra satánica, una fuente de agua viva capaz, como las aguas que brotan del Santuario de Dios en la visión de Ezequiel (Ez 48, 1-12), de sanar y hacer revivir plenamente los corazones de los hombres y el universo entero. De estos medios de luz brota un torrente de paz y de gozo inefables que el mundo no puede entender ni conocer, y que es capaz de empujarnos por el camino de la vida hasta la plenitud de comunión celeste, donde María nos espera en la gloria: "No quiero que satanás os obstaculice el camino de la Santidad. Queridos hijos, orad y acoged todo lo que Dios os ofrece en este camino, que es doloroso, pero a quien comienza a recorrerlo Dios le revela toda la dulzura, para responder con gusto a cada llamada Suya. No déis importancia a las cosas pequeñas de aquí abajo. Mirad al Cielo" (mens 25.07.1987) (continúa)

Giuseppe Ferraro

 

 

LA MEDIACIÓN DE MARÍA

El Papa explica: Jesús es el único mediador ante el Padre, María es mediadora ante el Hijo. Todavía se discute la conveniencia de proclamar el Dogma de María mediadora de gracia, pero esto está implícito en lo que el concilio declaró exhaustivamente en la Lumen Gentium. He aquí cómo el Papa se expresó con claridad en la audiencia del 12 de enero pasado: reproducimos algunos fragmentos de su catequesis.

El Padre quiso a María en la historia de la salvación. Cuando decidió enviar a su Hijo al mundo, quiso que viniese a nosotros naciendo de una mujer (cfr Gal 4,4). Así quiso que esta mujer lo comunicase a toda la humanidad. María se encuentra pues en el camino que va del Padre a la humanidad como Madre que da a todos el Hijo. Al mismo tiempo, Ella está en el camino que los hombres deben recorrer para llegar al Padre, por medio de Cristo, en el Espíritu.

María está inserta en la única mediación de Cristo y está totalmente a su servicio. Para comprender la presencia de María debemos de hecho reconocer que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (cfr 1Tm 2,5).

El Concilio explica a este propósito: "Cada saludable influjo de la Bienaventurada Virgen María hacia los hombres no nace de una necesidad, sino del beneplácito de Dios, y mana de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se fundamenta en la mediación de Él, de la que depende absolutamente y con la que alcanza su eficacia; no impide en lo más mínimo el contacto inmediato de los creyentes con Cristo, sino que lo facilita"(Lumen Gentium, 60).

María está también redimida por Cristo, es la primera de los redimidos, puesto que la gracia que le es concedida por Dios Padre desde el inicio de su existencia se debe a los "méritos de Jesucristo, Salvador del género humano".

Considerada en esta perspectiva, la mediación de María aparece como el fruto más alto de la mediación de Cristo y está esencialmente orientada a hacer más íntimo y profundo nuestro encuentro con Él.

María en realidad no quiere atraer la atención sobre su persona. Vivió en la tierra con la mirada fija en Jesús y en el Padre celeste. Su deseo más fuerte es el de hacer converger las miradas de todos en la misma dirección. Quiere motivar una mirada de fe y de esperanza en el Salvador enviado a nosotros por el Padre.

Con esta mirada María anima a la Iglesia y a los creyentes a cumplir siempre la voluntad del Padre, que se nos manifestó por Cristo: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,5)… Si hacemos lo que nos dice Cristo, el Milenio que comienza podrá asumir un nuevo rostro, más evangélico y más auténticamente cristiano, y responder así a la aspiración más profunda de María.

También el Padre en el monte de la Transfiguración dijo: "Éste es mi Hijo predilecto… Escuchadlo" (Mt 17,5). Este mismo Padre, con la palabra de Cristo y la luz del Espíritu Santo, nos llama, nos guía, nos espera. Nuestra santidad consiste en hacer todo lo que nos diga el Padre.

Es éste el valor de la vida de María: el cumplimiento de la voluntad divina.

 

 

Don Angelo como Jacob: luchador tenaz y padre de muchos

Deseamos compartir con vosotros lectores, y con todos los que no han podido participar en los funerales de don Angelo, algunos fragmentos significativos de la homilía que pronunció en esa ocasión don Alberto, joven sacerdote e hijo espiritual de Don Angelo.

El deseo de no olvidar una figura tan significativa y de darla a conocer aún mejor a través de las palabras y el testimonio de don Alberto están en el origen de esta decisión.

"¡Sígueme! Ésta es la última palabra que Jesús dice a Pedro en el Evangelio que acabamos de escuchar. (Jn 21, 15-22)

Creo que ante nuestro hermano don Angelo, en la Liturgia que debería contener el misterio de la muerte y de la resurrección, nosotros ante todo debemos hacer el esfuerzo de escuchar esta palabra como si estuviera dirigida a cada uno de nosotros: ¡sígueme!

Escuchemos con la atención del corazón lo que Dios quiera decirnos en esta Eucaristía, sobre todo la invitación de Jesús, porque Dios todavía quiere hablar.

Cada cristiano está llamado a seguir este mandamiento.

Nosotros aquí, en este momento, ante Don Angelo, un sacerdote llamado de forma excepcional y que ha seguido esta llamada de forma excepcional, debemos pensar en nuestra llamada personal: Dios nos ha llamado sobre todo a ser cristianos, a ser sus hijos.

La primera lectura del Libro del Génesis (Gn 32, 25-31) nos habla de Jacob, que antes de entrar en la Tierra Prometida lucha durante toda la noche contra un personaje misterioso. No es la lucha de la tentación o de la decisión por el sí o por el no a Dios sino que es la imagen de la lucha que nace del estar en presencia de Dios; una lucha sin tregua, que dura toda la noche.

La noche es el momento del encuentro con Dios, no es solamente el vacío de la fe; la noche precede a la aurora.

En esta oración, quizás tengamos que realizarla alguna vez, experimentemos la potencia de Dios y la diferencia entre nosotros y Él, su majestad, su todo y nuestra nada, sintámonos desproporcionados ante Él.

Sin embargo, algo podemos hacer ante Él: ser insistentes.

Como Jacob, que no vence pero que retiene a Dios: "Déjame ir porque ha despuntado la aurora", dice Dios, y él responde: "¡No te dejaré marchar hasta que me hayas bendecido!", así es como también don Angelo ha sabido luchar.

Una lucha en la que podemos resumir toda su vida. Quien lo ha conocido, en el seminario, en S.Úrsula, en Villanova Majardina, en el "Eco de María" pudo comprobar en él esta insistencia, esta perseverancia, y esto nos hace comprender que la oración es algo más grande que nosotros mismos. La oración gratuita, en la que no pides nada para ti mismo, sino que sólo quieres comprender la vida de Dios, quieres casi vencerlo.

Quien ha visto orar a Don Angelo, quien lo ha visto ante el Tabernáculo, cuando (ya) tenía que apoyar los codos porque (a causa de la enfermedad) se caía un poco, lo ha visto luchar no para obtener algo sino simplemente para estar delante de Dios. Esta lucha la aprendió desde joven.

Esta actitud interior de la lucha debemos llevarla también a nuestra vida, porque es esto lo que don Angelo desea, es esto lo que nos dice aún hoy, muerto, aquí presente entre nosotros.

Creo que él no querría que en la homilía hablásemos sólo bien de él, sino que querría que continuásemos lo que él inició.

Éste es uno de los secretos de don Angelo. Todos nosotros pudimos constatar su vitalidad, su fecundidad, precisamente porque esta lucha produce la bendición, que es el signo de la vida que se transmite, que se propaga, y quien conoció a don Angelo, directamente o a través de su actividad sintió esta vida que continuaba, que se transmitía. No una vida mortal, humana, sino que comunicaba algo que estaba destinado a continuar. Lo ha notado quien ha estado cerca suyo en estos últimos días: incluso en la casa parroquial, en estas horas, se percibía la vida que continuaba. No había desesperación ni angustia sino que se saboreaban los dones de esta vitalidad, de esta planta que ha sabido dar frutos en su tiempo.

A Jacob incluso se le cambia el nombre y ello es para indicar la profundidad del sentido de nuestra llamada. A todos nosotros se nos da un nombre en el bautismo, pero hay un nombre para cada uno, un camino para cada uno, y don Angelo conoció el suyo.

Éste es su tesoro, tesoro enriquecido por la presencia de María a la que se consagró muy pronto, y quien lo conoció de joven sabe lo importante que fue, cómo fue una etapa de crecimiento acercarse a esta no simplemente devoción sino presencia, acogida del ministerio del servicio de María; tesoro escondido en vasijas de barro, como hemos escuchado en la segunda lectura.

Nosotros a veces pensamos que para dar testimonio, para ser buenos cristianos, debemos estar en forma, debemos prepararnos; el Señor, sin embargo, nos utiliza tal como somos, con nuestros defectos, como vasijas de barro, justamente para que se vea la grandeza de este tesoro. Es por esto que decía que don Angelo nos regañaría si únicamente hablásemos de sus virtudes, de su santidad que ciertamente existe.

 

"No, no he de morir, que viviré."

Una vez, cuando era joven, abrumado por el cansancio de los ejercicios espirituales que hacía con gran dedicación, se desmayó durante la oración, y mientras se desmayaba, me explicó, repitió esta frase del salmo: "No, no he de morir, que viviré" (Sal 118). La vitalidad le venía de este saber luchar. A veces la lucha nos asusta, porque el Señor nos golpea en el fémur (cfr Gn 36); podemos hacer largas oraciones pero no entrar en la lucha…

Estar cerca de don Angelo mientras oraba transmitía, incluso a los más jóvenes, una serenidad, una comunicación con Dios.

Muchos de nosotros han aprendido a orar no en una escuela de oración, sino sencillamente poniéndose de rodillas a su lado y escuchando cómo recitaba los salmos, cómo hacía sus anotaciones en la Biblia, en el Salterio, cómo las interpretaba. A menudo, mientras rezaba los salmos se paraba para añadir algo. Esta fecundidad, como la de la vid que produce siempre nuevos sarmientos, no debe detenerse, y nosotros somos como los herederos, debemos hacer que se propague. Él lo quiere así, Dios lo quiere así, quiere convertirnos en luchadores, quiere adiestrar nuestras manos para la batalla…

El Evangelio que hemos escuchado es el que se proclamó en el cincuenta aniversario de su sacerdocio, el año pasado, casi como una profecía. De éste querría subrayar las tres preguntas del Señor: "¿Me amas?" a la que siguen las tres respuestas… y luego la frase: "Cuando eras joven te ceñías tú mismo e ibas a donde querías, pero cuando seas viejo otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieres. Esto se los dijo para indicarle con qué muerte iba a glorificar a Dios. Dicho esto dijo: Sígueme."

Esto le ocurrió también a don Angelo, su sufrimiento no fue una disminución sino un crecimiento; en éste se refinó mucho. Quien lo conoció de joven ha podido comprobar cómo este abandono de don Angelo en Dios le ha hecho crecer…

Jesús pregunta tres veces a Pedro: "¿Me amas?". En la vida de don Angelo podemos identificar la primera pregunta con su primera experiencia en la enseñanza escolar en S. Úrsula; la segunda pregunta con la experiencia de la parroquia, en la que trató a todo tipo de personas y finalmente, la última pregunta con el "Eco de María". Al principio tuvo que luchar contra la dificultad de aceptar hacerlo porque le parecía dejar una cosa y hacer otra. Pero una vez superada esta dificultad, consiguió llevar, a través de esta obra, la devoción y el reconocimiento del misterio de María, a la Iglesia y al mundo.

¡Este camino debe continuar! Pidamos al Señor, podemos pedirlo también a don Angelo, que su experiencia continúe, que haya otros que digan sí al Señor para que nosotros podamos decir una vez más: "He aquí la obra del Señor".

(de la Homilía)

 

 

EN RECUERDO DE DON ANGELO

Son numerosas las cartas de condolencia por la muerte de don Angelo que han llegado a la redacción. Por motivos de espacio, hemos escogido las más significativas.

De Fray Slavko Barbaric’, en nombre de la parroquia de Medjugorge

"Estamos dolidos por la muerte de este gran amigo de Medj. e incansable promotor de los mensajes de la Virgen, Reina de la Paz. Estamos seguros que la Virgen lo ha acogido con mucho gozo y que Jesús le ha dicho: "Ven siervo bueno a la casa del Padre que te ha sido preparada y que te has ganado sirviendo con amor." El bien que él ha hecho, sólo el Señor lo conoce bien. Con esta carta todos nosotros, desde Medj., queremos expresar nuestra gratitud por su amistad y su amor hacia nosotros y le prometemos nuestras oraciones. A vosotros amigos que aseguráis la continuación del "Eco de María" deseamos que os inspire el mismo espíritu y el mismo amor por la Virgen y por sus mensajes. Confiando en una buena colaboración, os aseguramos nuestras oraciones."

De Sor Emanuel

"Don Angelo Mutti, fundador y redactor del "Eco de María", ha sido un instrumento escogido por la Virgen para difundir sus mensajes por todo el mundo. La bendición de Dios estaba sobre él y, a través de él, llegaba a millones de lectores. Oremos por él y roguémosle para que, en el Espíritu Santo, se continúe la obra comenzada. Sus frecuentes visitas a Medj. a menudo me han animado. Su partida no nos hace perder un amigo sino que nos da un apoyo más cerca del Padre."

De Alberto Bonifacio

"Nos unimos al coro de duelos y de oraciones por la muerte del queridísimo Don Angelo al que nos unía una profunda estima y amistad. Deseamos que su "Eco di Maria" tan difundido en Italia y en otros países, que absorbió gran parte de su apasionado compromiso, pueda continuar viviendo y difundiendo tanto bien, valiéndose ahora de su asistencia en el Cielo."

De los lectores

Marie Dobrovolska de Francoforte: "Deseo manifestar mi participación en el dolor por la muerte de Don Angelo. Que el Señor le dé la plenitud de su bendición, le dé luz y reposo después de haber trabajado tanto por su Reino. Que a todos vosotros el Señor os dé la fuerza y la consolación necesarias para seguir la obra comenzada, si tal es su voluntad. Deseo que el "Eco de María" pueda proseguir su misión también por la intercesión de su fundador y redactor."

Fraternidad de María Inmaculada Madre (Sp): "Nos enteramos por el último número del Eco de la muerte de Don Angelo. Alguna vez se reunió con nosotros y benefició a nuestra pequeña comunidad con ofrendas y oraciones. Ahora oraremos por él. Espero que el "Eco de María" continúe siendo lo que siempre ha sido en relación a su línea espiritual."

Francesco y Anna Maria Avellini de Turín: "Conocimos a Don Angelo en Medj., y apreciamos sus grandes cualidades humanas y espirituales; con él compartimos el entusiasmo y el compromiso. Los amigos de Medj. han perdido con él un gran punto de referencia y ahora le pedimos que continúe mirándonos desde lo alto."

Sor Barbara: "Es difícil para mí aceptar que el querido Don Angelo nos haya dejado. Ahora el Señor lo ha tomado en sus brazos y este encuentro es para él gozo después de tantos sufrimientos. A todos vosotros que trabajáis con él os expreso mi condolencia."

 

Aparición anual a Mirjana el 18 de marzo de 2000

El 18 de marzo una gran multitud se reunió al aire libre, cerca de la Comunidad Cenáculo para estar presentes en la aparición anual de Mirjana. La Virgen estuvo presente durante 5 minutos y no habló de los secretos. Mirjana le confió sobre todo los enfermos, luego nos transmitió este mensaje:

"Queridos hijos, no busquéis la paz y el bienestar en vano en los lugares equivocados y en las cosas equivocadas. No permitáis que vuestros corazones se endurezcan amando la vanidad. Invocad el nombre de mi Hijo. Recibidlo en vuestro corazón. Sólo en el nombre de mi Hijo experimentaréis el verdadero bienestar y la verdadera paz en vuestros corazones. Sólo así conoceréis el amor de Dios y lo difundiréis. Os invito a convertiros en mis apóstoles."

 

A pie en Medjugorje

El peregrino polaco Henrik Kozlowski se detuvo algunos días en Medj. en su camino hacia Tierra Santa. Henrik tiene 48 años y ya ha ido en peregrinación a pie a Santiago de Compostela, Lourdes y Fátima. El objetivo de este camino suyo es llegar a Tierra Santa el 23 de marzo para encontrarse con el Santo Padre e ir en peregrinación a la casa de Jesús.

 

Un corazón para la Virgen

A través del camino que lleva al Krizevac, un grupo de peregrinos polacos de Cracovia se detuvo en oración ante una escultura de la Resurrección de Jesús y en signo de gratitud y de amor, cerca de la Virgen, con las piedras del camino, creó un gran corazón alrededor del cual escribió los propios deseos y oraciones. ¡Un gesto verdaderamente insólito y conmovedor!

* En el mes de marzo, cerca de la casa de oración "Domus Pacis" fray Slavko Barbaric llevó dos seminarios de ayuno y oración para los jóvenes drogodependientes cerca de la Comunidad Cenáculo. Participaron en estos seminarios, que duraban una semana, unos 80 jóvenes.

* Con la llegada del buen tiempo a Medj., aumenta también el número de peregrinos.

Invitamos a todos los organizadores de peregrinaciones a comunicar su llegada a la oficina de Información al número de fax: 387 88 651 444 o bien a la dirección de e-mail: medjugorje-mir@medjugorje.hr. Esto es importante para organizar los programas lo mejor posible.

 

 

Los obispos en Medjugorje

Algunos obispos han visitado Medjugorje en los meses pasados. Al final de su estancia han relatado su propia experiencia.

La confesión es la gracia más grande de Medjugorje - Mons. Robert Rivas, dominicano, obispo del Caribe, estuvo en Medj. unos diez días al final de febrero. En un coloquio con el P. Slavko se expresó así en referencia a este lugar de gracias que entre otras cosas visitaba por segunda vez:

"En Trinidad se habla mucho de Medj. desde el primer día de las apariciones. Algunos peregrinos, desde el inicio, me habían pedido venir aquí como sacerdote y en 1988 acepté su invitación. Quedé muy feliz y satisfecho de mi primera visita a Medj. porque encontré una renovación de la fe y de la vida en los peregrinos. La gracia especial de Medj. es que los sacerdotes que vienen con los grupos tienen la posibilidad de trabajar como sacerdotes, poniéndose a disposición para las confesiones y los coloquios.

La confesión, pues, es la gracia más grande de Medj., aquí los peregrinos comienzan a cambiar la propia vida y a llevar los frutos de este cambio a sus parroquias, desde el punto de vista de la oración, de la vida sacramental y de las actividades parroquiales en general. Precisamente por todos estos frutos que he podido ver en la gente debo decir que aquí existe una gracia especial y que María está presente. Yo creo verdaderamente que la Virgen habla aquí. Me ha conmovido profundamente el amor de los fieles hacia el obispo (esta vez no iba de incógnito). Quien ama al obispo, ama a la Iglesia. Aquí el Espíritu Santo actúa. Aquí la Virgen actúa. Yo personalmente deseo estar siempre bajo su protección.

Lo que deseo realizar en mi vida es la simplicidad. Mi mensaje a la comunidad parroquial, a los videntes, a los sacerdotes de la parroquia y a todos los peregrinos es el de estar dispuestos a ofrecer completamente la vida a Dios y a liberarse por el amor, para poder vivir el Evangelio en una total sencillez y belleza. Quiero que todos reconozcan que Jesús es el Rey de nuestra vida. Nosotros católicos debemos estar dispuestos a mostrar al mundo la belleza de nuestra fe con la ayuda de la Virgen.

Recomiendo a todos que vengan a Medjugorje porque aquí se redescubre la propia fe en la Iglesia y en la Virgen y nos convertimos en testimonios gozosos de la buena nueva. Y en Medj. la buena nueva es la Paz."

Los frutos testimonian la bondad del árbol - Del 18 al 23 de marzo visitó Medj. Mons. Franziskus Eisenbach, obispo auxiliar de Mainz. Éstas son sus impresiones: "He venido aquí como peregrino. Hace ya años que sigo Medj. y lo conozco.

La primera impresión que he tenido es la de una iglesia siempre llena, durante todas las Misas y sobre todo durante la adoración. Es evidente que muchas personas han comprendido que éste es sobre todo un lugar de oración; conozco muchos, de hecho, que en Medj. han renovado su fe y han aprendido a orar de nuevo. Ahora he podido experimentar también yo cómo este lugar es una ayuda en este sentido.

La segunda experiencia, para mí muy importante, ha sido que en Medj no solamente se reza, sino que la oración da frutos para el hombre, sobre todo para las personas con dificultades. Querría recordar especialmente el "Majèino selo" (Pueblo Materno), cerca del cual encuentran refugio madres con niños, mujeres abandonadas y huérfanos de guerra.

He visto que los niños abandonados tienen la posibilidad de aprender a vivir y esto es muy importante. Me ha impresionado especialmente la comunidad de Sor Elvira donde los drogodependientes y los que dependen de otra clase de males encuentran un lugar de refugio y sanación. Celebré con ellos la Santa Misa y con ellos compartí la oración. Fue muy bello ver con qué fuerza oran y con qué alegría celebran la Santa Misa. Comprendí que el mejor método para sanar es el de profundizar en la propia fe y vivir la comunión en la oración y el trabajo.

Este amor concreto hacia los necesitados me demuestra que en Medj. hay un verdadero espíritu de oración. El amor a Dios que se revela en la oración ha traído frutos que se manifiestan en el cuidado de los hombres.

Quería también comprender mejor el fenómeno de las apariciones y por este motivo intenté reunirme con al menos una de las personas que afirma ver a la Virgen. Me reuní con Marija, hablé con ella y estuve presente en la aparición.

Medj. es un lugar donde se ora continuamente por la paz. Su mensaje a todo el mundo es claro: hay que superar las guerras y los conflictos con la fuerza del amor. Uno tiene la impresión de que Medj. transforma completamente al hombre: corazón, alma y cuerpo; las oraciones y el lugar de oración lo envuelven.

Medj., en este sentido, trae un mensaje a toda la Iglesia: permitir a Dios y a la Virgen que toquen nuestra realidad humana y permitir a María que nos dé su amor para aprender a amar con todo el corazón.

Puedo decir que nadie debe tener miedo de venir a Medj., aunque todavía no haya sido reconocido oficialmente por la Iglesia. Aquí se reza de verdad de una manera que cambia al hombre. Por esto aquí llega una multitud de fieles que quiere aprender a orar. Yo también deseo llevar este mensaje a Alemania porque nosotros los alemanes nos inclinamos más por el racionalismo que por el sentimiento. Aquí se envía un mensaje a todos los hombres del que realmente tenemos necesidad."

* Del 3 al 5 de marzo también vino a Medj. en visita privada (por segunda vez) Mons. Joao E.M.Terra, obispo auxiliar de Brasilia en Brasil. (Bulletin)

 

Muchos desean venir en peregrinación a Medj. pero aún vacilan porque quieren obtener la indulgencia del Jubileo y la Iglesia de Santiago no ha sido designada a tal fin. Queden tranquilos porque pueden obtener la indulgencia del Jubileo en el Convento Franciscano de Siroki Brijeg o en el Santuario de San Antonio de Padua en Humac - Ljubuski, 13 km antes de llegar a Medj.

"Hoy deposito mi corazón en la patena, en la que está puesta Tu Corazón, oh Jesús, y hoy me ofrezco junto a Ti a Dios, Padre tuyo y mío, como víctima de amor y de adoración. Padre de misericordia, mira el ofrecimiento de mi corazón, pero a través de la herida del Corazón de Jesús".

Faustina Kowalska

 

Eco en internet: www.eclipse.it/medjugorje

E-mail: ecodimaria@mclink.it

 

 

Vicka se confiesa

(continúa)

Continúa del Eco n.150 y finaliza la entrevista que tuvo Vicka con el padre Livio de Radio María.

Que cada uno viva su misión

P. "Tú, Vicka, tienes el deber de transmitir los mensajes de la Virgen, pero dices que cada uno de nosotros tiene aquí abajo su misión que cumplir; ¿cómo descubrir este don en nosotros?"

R. "En primer lugar, cada uno debe conocerse a sí mismo y debe preguntarse, sea cual sea su estado de vida, cómo vivir la vocación que el Señor le ha dado. Si hacemos esto de corazón, dentro de nosotros sentiremos que Dios responde y nos sugiere lo que debemos hacer. Por ejemplo, el sacerdote debe darse cuenta de que cada día tiene a Jesús vivo entre sus manos cuando lo consagra, cuando lo hace presente a través del pan y del vino. La Eucaristía es un don aún más grande que la misma presencia de la Virgen - Ella misma lo ha dicho - la presencia de Jesús está en primer lugar... Cada uno de nosotros tiene su deber, depende de nosotros desarrollarlo en la vida de la Iglesia..."

 

Satanás es un seductor incansable

P. "Vicka, vienen a visitarte de todas partes del mundo; viene también quien no cree, pero querría creer. ¿Qué puedes decir a este propósito?"

R. "Ante todo, nosotros los creyentes deberíamos ser más conscientes del grandísimo don de la fe recibido del Señor y en consecuencia sentirnos comprometidos cada día con la oración y el buen ejemplo para ayudar a nuestros hermanos y hermanas. Las excusas de los incrédulos que esperan la intervención directa de Dios no tienen fundamento; cada uno debe esforzarse personalmente para pedir la gracia a la Divina Bondad y Dios, que es Padre lleno de misericordia y nos espera hasta el último momento de la vida, no dejará de escucharnos.

Dios es amor infinito; que cada uno haga todo lo que pueda para obtener su intervención; además de la oración, que se esfuerce por conocer la Verdad revelada y por mantenerse alejado de todo mal. Desgraciadamente, satanás es un seductor incansable: esconde el verdadero mal bajo una apariencia de bien; atrae a las personas (hoy especialmente a los jóvenes y a las familias débiles), haciéndoles preferir las alegrías inmediatas y pasajeras que llevan enseguida o al cabo de poco tiempo a la trágica infelicidad. De este modo, estos pobres ilusos renuncian al gran gozo que Dios concede enseguida a los que resisten a la tentación y viven de forma ordenada y honesta su vida cristiana".

 

Los jóvenes y la familia hoy

P. "¿Qué consejos dar a los jóvenes que quieren prepararse para vivir bien su matrimonio y en general a las familias: cómo superar las dificultades del momento actual?"

R. "Los jóvenes que desean comprometerse para vivir bien la vida en pareja tienen que ver desde el principio si la vida matrimonial corresponde al plan de Dios en ellos. Al mismo tiempo, que pongan a Dios en el primer lugar y le recen para que les ayude en su comunión de vida.

Que acepten luego con todo el corazón los niños que entrarán a formar parte de su familia. Dios estará cerca suyo si son constantes al invocarlo y si entre ellos hay un recíproco intercambio de ayuda. Por esto es necesaria una preparación seria para una entrega verdadera, total, exclusiva, de una persona hacia otra...

Hay que tener fe, oración y comunión: son elementos indispensables para salvar hoy a la familia. Además, en la sociedad ha entrado un nuevo estilo de vida: por necesidad, padres e hijos están fuera de casa, ocupados en trabajos que se prolongan y cuando regresan a casa, no encuentran el modo de estar juntos, ni el tiempo para orar. ¡Ya no hay diálogo entre padres e hijos! La Virgen ha repetido muchas veces que hoy los jóvenes y las familias se encuentran en una situación muy difícil. Desgraciadamente, hoy muchos jóvenes que han perdido el sentido del matrimonio cristiano deciden vivir juntos sin ni siquiera sentir la necesidad de recibir el sacramento del matrimonio.

En estas situaciones, además de la caridad de la oración, es necesario el testimonio de familias que demuestren una serenidad de vida que viene de los sacramentos. Las familias en crisis deberían volver a la oración: que el papá, la mamá, los hijos se encuentren en un determinado momento del día y oren. Que los jóvenes estén vigilantes: se preserven de todo lo pasajero que ofrece el mundo y se comprometan con las realidades válidas del espíritu".

 

Los mensajes de la Virgen desatendidos

P. "¿Cómo podemos vivir este tiempo de grandes gracias?"

R. "La Virgen ha dicho muchas veces que este tiempo del año jubilar es un momento de grandes gracias y que a Ella le gustaría comunicarnos muchos otros mensajes, pero no puede hacerlo porque no hemos escuchado los que nos ha dado hasta ahora.

Somos negligentes, nos alejamos del fervor inicial, de todo lo que nos había ofrecido. Por esto, exhorta a la oración, para que otros más generosos correspondan... Ella alimenta la esperanza de que nos decidamos a escucharla...

La Virgen tiene muchísima paciencia; al final de cada mensaje del 25 del mes, añade siempre: "¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" y lo hace para incitarnos a corresponder cada día más intensamente a todo lo que nos comunica. Estamos en el tiempo de la gran conversión, debemos aprovecharlo.

La Virgen también dice: "Sois muchos los que escucháis los mensajes, pero luego os cansáis." Ella está más contenta cuando acogemos los mensajes con el corazón, en serio, y los vivimos día a día, poco a poco, con constancia, más que vivirlos súbitamente, con entusiasmo, pero para después ir olvidándolos poco a poco.

No nos preocupemos por el mañana, vivamos bien la voluntad de Dios hoy; vivamos bien la voluntad de Dios en el momento que pasa, porque es "este momento" el más importante de nuestra existencia terrena".

 

La Iglesia clandestina china conmocionada por la muerte del cardenal Gong

El pasado mes de marzo murió el arzobispo de Shangai Ignazio Gong Pin-Mei en Estados Unidos, donde vivía en el exilio desde 1987. Había sido detenido durante 30 años por su vínculo con Roma. Tenía 98 años y era el más anciano de los cardenales.

¡Ha sido una gran pérdida para todos los chinos católicos! Gong Pin-mei fue un denodado defensor de la libertad de la Iglesia en la República popular china, Juan Pablo II lo nombró cardenal en 1979, cuando aún estaba en la cárcel. Fue nombrado obispo en 1949, justamente cuando los comunistas accedieron al poder; fue él quien promovió el desarrollo en China de la Legio Mariae, asociación que el gobierno pronto declaró ilegal con la acusación de espionaje. Arrestado en 1955, fue condenado a cadena perpetua, pero al final "sólo" permaneció en la cárcel treinta años, luego fue invitado a los Estados Unidos oficialmente para un tratamiento, pero de hecho era el exilio.

Su deseo era que la Iglesia china volviese a ser "un solo rebaño con un solo pastor". La agencia Fides afirma que "La muerte del cardenal Gong podría marcar el momento de la unificación entre la Iglesia clandestina y la Iglesia oficial en China" incluso después de la profunda crisis creada en la Asociación patriótica tras la ordenación ilegal de los cinco obispos, que tuvo lugar el pasado mes de enero: los mismos obispos ordenados reconocieron su malestar arrepentidos de haber participado en el rito.

El Santo Padre comentó así su muerte: Me uno a vosotros para dar gracias a Dios por el ministerio sacerdotal y episcopal en Shangai del difunto cardenal, por su heroica fidelidad a Cristo en la persecución y en la prisión y por su excepcional testimonio de comunión con la Iglesia universal y con el Sucesor de Pedro.

El 24 de marzo de 2000 se conmemoró el veinte aniversario de la muerte del arzobispo Oscar Romero, muerto en San Salvador mientras celebraba la S. Misa; una muerte anunciada la suya, porque continuamente le llegaban advertencias y aquella misma tarde se le había aconsejado no celebrar en aquel lugar y a aquella hora.

Caritas Internacional tramitó ya hace un año la solicitud para su beatificación que en esta ocasión han hecho suya numerosos Institutos religiosos y otros organismos eclesiales que esperan que "la extraordinaria gracia de su martirio pueda traer nueva vida a la Iglesia en los albores del nuevo milenio". Pero hay quien, tanto en Roma como en San Salvador, se opone a reconocer en Romero un mártir, porque sus verdugos no actuaron por odio a la fe, sino para hacer callar a un defensor de los derechos humanos.

 

 

 

El Papa Pío IX pronto será beato

El camino que llevará a Pío IX a los honores de los altares debería ser brevísimo desde el momento en que ha sido promulgado un decreto que atribuye un milagro a su intercesión. Pío IX, a pesar de haber vivido un momento histórico lleno de grandes agitaciones políticas y sociales (1846-1878), no se dejó desanimar, sino que se dedicó celosamente a la acción pastoral y a la evangelización en todos los continentes. En todo el proceso histórico que llevó a la difícil unificación del estado italiano, él asumió posturas muy abiertas a los cambios, y esto le propició un gran afecto por parte de la nación. "Este Papa, ha recordado el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María santísima, la convocación del Concilio Vaticano I, y la confirmación del primado de Pedro, revela el ánimo del hombre de Dios ocupado exclusivamente en el servicio de pastor universal de la Iglesia para la construcción del Reino de Dios sobre la tierra."

Él hizo especial hincapié en valorar la piedad popular y en consolidar una espiritualidad basada en los sacramentos frente a los peligros del laicismo que ya fermentaban en el estado italiano que entonces nacía; la confesión y la eucaristía eran de hecho sus pilares.

Fue esencialmente un Papa del pueblo que quiso separar la Iglesia de la política polarizando el interés hacia la espiritualidad popular propiciando procesiones y peregrinaciones, hacia la devoción a los santos, y especialmente a María, mediante el reconocimiento de las apariciones de La Salette y de Lourdes.

Su interés por el pueblo, y más en general por las necesidades de los demás eran ya visibles en los años de su juventud cuando, primero como seminarista y luego como sacerdote, se dedicaba a la asistencia de los ancianos del hospicio de San Miguel en Roma. Luego en Chile, como nuncio apostólico, se interesó mucho más por las suertes de las poblaciones que por la diplomacia. ¡No es casual que el Papa Juan XXIII fuese su admirador!

 

 

AVISOS

En Verona, en el patio del Instituto Don Bosco, en via Stradone Provolo 16, el sábado 27 de mayo de 2000, de las 15.00 a las 19.00 Vicka tendrá un encuentro con todos los que quieran participar.

Para informaciones dirigirse a Concetta: 045/6513438 o a Paola: 045/7701473.

Los grupos marianos de Verona están organizando para el sábado 17 de junio a las 15 horas cerca de la Arena de Verona un "Encuentro de oración con María, nuestra Madre". El encuentro será guiado por el P. Jozo Zovko. Después habrá una celebración eucarística presidida por el Obispo de Verona, P. Flavio Roberto Carraro.

Para más información dirigirse a Giulana: 0347/ 2959423, a Tiziana: 045/7725283 o a Matteo: 0585/43653.

Del 4 al 7 de mayo el p. Tomislav Vlasic' ha guiado en Numana (An) un encuentro con el tema: "S. Francisco y el Dios Trino y Uno". Para recibir el material editorial relacionado con éste y con los encuentros precedentes dirigirse a: Eucaristia Vivente - Tel/Fax 085/8279616 - E-mail: eucarviv @infinito.it

 

* El Eco de María es gratuito y vive sólo de donaciones, que se pueden enviar o por c.c.p. 10799468, o mediante un cheque, o a través de la nueva cuenta corriente: Banca Agricola Mantovana, Ag.4, Frassino, Mantova, cuenta 68068/0 Eco di Maria, coordenadas CAB 11504, ABI 5024.

* El Eco de María en las principales lenguas se encuentra en Medj., en el comercio Shalom a la derecha y delante de la Iglesia, y en Ain Karim, la última tienda de la Galería bajo el Hotel Internacional, frente a la casa parroquial.

* Viaje a Medjugorge - Autobús diario desde Trieste (cerca de la estación FFSS) hora: 18; con llegada Medj. a las 8 de la mañana siguiente. Vuelve a salir de Medj. a las 18., con llegada a TS a las 8 (tel 040 425001; 102 mil liras con reserva, a/r válida para un mes). Por mar trayecto desde Ancona, lunes, miércoles, viernes a las 21h, sábado a las 22h: tel: 071-55218, fax: 202618 (ag. Mauro), o bien tel: 071-204915, fax 202296 (ag.Morandi).

 


 

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