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Eco de Maria Reina de la Paz 162 (Marzo-Avril 2002)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 162

 


Mensaje de María del 25 de enero de 2002:

"Queridos hijos, en este tiempo, mientras vosotros aún echáis la vista atrás, hacia el año pasado, yo os invito hijitos a mirar profundamente en vuestro corazón y a decidiros a estar más cerca de Dios y de la oración. Hijitos, aún estáis ligados a las cosas terrenas y poco a la vida espiritual. Que también mi invitación de hoy sea para vosotros un estímulo para decidiros por Dios y por la conversión cotidiana. No podéis convertiros, hijitos, si no abandonáis los pecados y si no os decidís por el amor a Dios y al prójimo. Gracias por haber respondido a mi llamada."

 

En lo profundo del corazón

El mensaje se abre con una escena que es al mismo tiempo prólogo y síntesis de su contenido. Estamos nosotros que todavía miramos hacia atrás, al año pasado, y está María que nos invita a mirar profundamente en nuestro corazón. La suya no es una invitación a desviar la mirada de los acontecimientos del año pasado, sino a mirar en su interior, a examinarlos en la profundidad de nuestro corazón. En lo profundo de nuestra alma, allá donde es más fácil captar sin interferencias la voz de Dios, podemos encontrar la luz para extraer de lo que ocurre en nosotros y a nuestro alrededor un empeño renovado de vida auténticamente cristiana y por lo tanto decidirnos a estar más cerca de Dios y de la oración. Si contemplamos en nuestro corazón al Cordero de Dios que se inmola para que el hombre viva, ¿cómo podemos justificar al terrorista que sacrifica su propia vida para sembrar la muerte? Y al mismo tiempo, ¿cómo podemos justificar a quien responde a la violencia con violencia e incluso con la guerra? O situándonos en un plano en el que no se pueda objetar acerca de nuestra responsabilidad, ¿cómo reaccionamos ante las ofensas que recibimos? ¿Qué peso, qué incidencia tiene en nuestra vida la fe que profesamos? El juicio de María es claro y explícito: hijitos, aún estáis demasiado ligados a las cosas terrenales y poco a la vida espiritual. Atados a las cosas terrenas, vivimos para ellas, a ellas dedicamos nuestras mejores energías, la mayor parte de nuestro tiempo, olvidando, relegando a un margen al Espíritu que está en nosotros. La vida espiritual a la que María nos llama no es una evasión de la realidad, ni un refugio al que acudir en momentos particulares o circunstancias de nuestra vida. Es una invitación y un estímulo a decidirnos por Dios, es decir, a darle el lugar que le corresponde, para edificar nuestra vida sobre roca (Mt 7, 24).

La conversión cotidiana es seguir a Cristo día a día; trabajar con Él, reposar con Él, amar con Él, sufrir con Él, gozar con Él, respirar con Él. En Cristo Jesús lo hemos recibido todo de Dios y en Él encuentra cumplimiento nuestra respuesta al amor de Dios. Inhabitados por Su Espíritu podemos comprender la esperanza a la que hemos sido llamados y qué tesoro de gloria encierra su heredad para los santos (Ef 1, 18). La conversión es ciertamente un don gratuito de Dios, pero precisamente porque es un don, se nos ofrece, no se impone; depende de nosotros acogerlo o rechazarlo. Pero puesto que convertirse significa acoger a Cristo, la conversión requiere abandonar los pecados y decidirse por el amor a Dios y al prójimo: Cristo no puede convivir con el pecado ni vivir en un corazón en el que no hay lugar para el amor. La conversión requiere el respeto a nuestras promesas bautismales y su cumplimiento en la vida. No todo el que diga "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mt 7, 21). Hacer la voluntad de Dios, es decir, vivir como Él quiere: el modelo es Jesús. Podemos intentar imitarlo pero el riesgo de error es demasiado alto; fácilmente podemos desfigurarlo y sustituirlo por nuestros ídolos. Sólo hay una manera de no equivocarse: dejar que Él viva en nosotros; y es aquí cuando María viene a nuestro encuentro. Ella, que acogió plenamente a Dios, sabe cómo instruirnos, guiarnos, formarnos; lo hizo siempre, cuando Cristo agonizante nos confió a Ella, y en estos tiempos lo está haciendo de forma excepcionalmente explícita. Confiémonos a Ella, acojamos en la profundidad de nuestro corazón sus mensajes y el Amor triunfará en el mundo.

Nuccio Quattrocchi

 

 

Mensaje de María del 25 de febrero de 2002:

"Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito a ser amigos de Jesús. Orad por la paz en vuestros corazones y esforzaos por vuestra conversión personal. Hijitos, sólo así podréis convertiros en testigos de la paz y del amor de Jesús en el mundo. Abríos a la oración hasta que se convierta en una necesidad para vosotros. Convertíos, hijitos, y trabajad para que el mayor número de almas posible encuentre a Jesús y su amor. Yo estoy cerca de vosotros y os bendigo a todos. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Amigos de Jesús

"Señor, tu amigo está enfermo" (Jn 11, 3), es el mensaje que envían a Jesús las hermanas de Lázaro, Marta y María. En este tiempo de gracia os invito a ser amigos de Jesús, nos dice María, nuestra Madre. Ser amigos de Jesús; tener con Él una relación vital, concreta, real. Ser sus amigos como lo era Lázaro; hablar con Él, confiarse a Él, gozar en su presencia, estar largo rato con Él. Jesús no es sólo un personaje histórico, es nada menos que el mismo Dios que vino a estar entre los hombres; Él está vivo. Él está presente en el mundo, está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,20). Éste es un tiempo de gracia, tiempo en el que Jesús nos saca de nuestros sepulcros, tal como lo hizo con Lázaro. Éste es un tiempo de conversión, tiempo útil para pasar de la muerte a la vida. Orad por la paz en vuestros corazones y esforzaos en vuestra conversión personal, nos exhorta María. El amor personal de Jesús por cada uno de nosotros espera nuestra respuesta personal, o mejor, nuestra conversión. Pero por muy virtuosos y píos que seamos, nuestra respuesta nunca será adecuada; es necesario que el Espíritu venga en nuestro auxilio, y esto requiere la apertura de nuestro corazón, el abandono en Dios como María nos ha pedido tantas veces. No es difícil; demos los primeros pasos tal como Ella nos lo ha enseñado y pronto aprenderemos a correr. Entonces la oración ya no será sólo una práctica devota sino una exigencia vital, una experiencia de gozo: abríos a la oración hasta que se convierta en una necesidad para vosotros. Abríos a la oración para que ésta sea la expresión viva de una relación con Dios, que permita una experiencia real de Dios. La oración y la conversión son factores esenciales para testimoniar la paz y el amor de Jesús en el mundo. Sólo se puede dar testimonio de aquello que se ha experimentado directamente. Nuestro testimonio sería insoportablemente pobre si nosotros no fuéramos contempladores de Su Rostro, nos dice el nos dice el Santo Padre en la Novo millenio ineunte. Amigos de Jesús para testimoniar en el mundo lo que hemos visto con los ojos de nuestro espíritu, lo que contempla nuestro corazón, lo que toca nuestra alma (1Jn1,1). Amigos de Jesús, como Lázaro después de la resurrección; liberados e impulsados a caminar. Libres de las vendas y de los sudarios de este mundo, libres de todo rencor, odio, malhumor, desconfianza, de todo egoísmo, libres de cualquier duda y preocupación, caminamos por el mundo como resucitados. Trabajar por el Reino es ante todo trabajar en nosotros, en nuestro interior; es dejarse poseer cada vez más profundamente por el Espíritu de Amor; ésta es la conversión que nos hace capaces de trabajar para que el mayor número posible de almas encuentre a Jesús y su amor. N.Q.

 

 

Iglesia - China: hacia un acercamiento

China y la Iglesia católica son dos de las instituciones más antiguas vivas y operantes en el mundo, ambas acogen en su seno más de un millar de millones de hijos y de hijas. No es un misterio que la Iglesia católica desea la apertura de un espacio de diálogo con las autoridades de la República popular china: con estas palabras el Papa volvió a proponer el difícil diálogo con China con ocasión del cuarto centenario de la llegada a Pekín del gran misionero jesuita Matteo Ricci.

China es un país oficialmente ateo pero además del budismo y del taoísmo hay unos 12 millones de católicos (un 1% de la población) divididos entre una Iglesia oficial (Iglesia patriótica) reconocida por el gobierno chino, y una clandestina, que ha pagado con la persecución, la prisión, el exilio y la sangre de muchos mártires su fidelidad a Roma. Más allá de las cuestiones políticas abiertas desde hace más de medio siglo, y de las comprensibles dificultades de reconciliación entre las dos comunidades que durante decenios se han rechazado mutuamente, no hay obstáculos doctrinales insuperables que impidan la unificación de la Iglesia china. El gobierno de Pekín pidió a la Santa Sede la ruptura de las relaciones diplomáticas con Taiwan ( una antigua isla china que ahora es un estado independiente sobre el que China reivindica su autoridad) y la no injerencia en los asuntos internos de China, lo que se traduciría en una limitación por parte del Vaticano para nombrar obispos chinos que no sean afines al gobierno, y en no intervenir en cuestiones sociales, como por ejemplo la esterilización forzosa de las mujeres - practicada por el gobierno chino desde hace tiempo para controlar los nacimientos - contra la que la Iglesia se ha pronunciado muchas veces. Un acercamiento entre la Santa Sede y China pondría fin a la dura persecución contra los católicos chinos y favorecería la evangelización de un país de enormes dimensiones, que representa casi una quinta parte de la población mundial. Por otro lado, muchos observadores internacionales consideran a China como una de las mayores potencias del futuro que ejercerán en Asia una influencia política, económica y cultural cada vez mayor. Se comprende pues el importante papel que la Iglesia china puede ejercer en todo el continente asiático donde hasta ahora el Cristianismo, a pesar de la gran sensibilidad religiosa de los orientales, ha encontrado una escasa acogida.

El Papa, en su discurso de conmemoración, hizo un "mea culpa" por los errores del pasado que han causado incomprensiones y dañado el diálogo con el pueblo chino, refiriéndose a la acción de aquellos misioneros que en los siglos XIX y XX recurrieron al apoyo de las potencias europeas. Además, la acción misionera en China ha estado obstaculizada por diferencias internas, litigios, rivalidad entre las diversas órdenes religiosas, disputas teológicas que crearon graves impedimentos al proceso de evangelización y que impidieron que el Cristianismo fuese considerado desde el siglo XVII una religión reconocida y aceptada en China. El Papa subrayó la auténtica acción misionera del padre Ricci quien, al anunciar la revelación cristiana no destruía en absoluto, sino que valoraba y completaba cuanto de bello y bueno, de justo y santo, la antigua tradición china había intuido y transmitido, análogamente a lo que siglos antes habían hecho los padres de la Iglesia en el encuentro entre el mensaje del Evangelio y la cultura grecorromana. Todo lo sucedido en China debe servirnos de advertencia para evitar que hoy también la nueva evangelización de Occidente se detenga ante los muros de las antipatías y de las rivalidades entre los movimientos, de las acusaciones recíprocas entre las Iglesias, de la separación entre los cristianos, del mal testimonio que convierte en vano cualquier esfuerzo y daña más que las persecuciones.

Mirco Trabuio

 

 

Aún demasiados católicos en las cárceles chinas

Surge con toda evidencia la campaña de represión dirigida por el gobierno central chino contra todas las religiones "no aprobadas" entre las cuales figuran las Iglesias cristianas "clandestinas". Es lo que resulta de los 7 documentos mantenidos hasta ahora "top secret" y que ahora han sido publicados por algunos funcionarios del Ministerio de Seguridad del Estado, próximos a los grupos religiosos reprimidos. Redactados en el arco de dos años y medio (1999-2001), los documentos nacen del rumor de un posible diálogo con la Santa Sede que pudiese llevar a una normalización de las relaciones. Así, en el primer documento secreto se afirmaba que "ante la perspectiva de posibles relaciones diplomáticas con el Vaticano, debemos incrementar el control de las comunidades y potenciar la Asociación patriótica". Poco después se publicó la ley que controla los "cultos heréticos" y que integra los "delitos religiosos" entre las amenazas a la seguridad nacional. En base a esta normativa, los fieles son condenados como criminales que provocan desórdenes sociales.

Quizás es precisamente en virtud de esta ley que el gobierno todavía tiene bajo arresto a obispos y sacerdotes de la China no oficial. Actualmente se conocen - según la agencia Fides - 33 nombres de prelados y clérigos (muchos de ellos ancianos) secuestrados o a los que se les impide ejercer su propio ministerio, mientras otros 20 siguen en paradero desconocido. Su destino: la prisión, trabajos forzados, "sesiones de reeducación" para convencerlos y que pasen de la comunión con Roma a la obediencia hacia el régimen de Pekín. "…El Vaticano todavía busca cualquier ocasión para interferir en los asuntos internos de las iglesias católicas de nuestro País. Quieren atraer a los creyentes patrióticos e incitarlos a rebelarse…", se lee en uno de los documentos. Que estas expresiones inequívocas lleguen a oídos de cuantos en Occidente prefieren cerrar los ojos frente a tanta injusticia, con el fin de trabar amistad con un país que resulta ventajoso comercialmente. A nosotros "católicos libres" nos corresponde el deber de orar para que Dios proteja a los arrestados y bloquee el incremento de esta vergonzosa campaña contra la libertad religiosa. S.C.

 

 

El tren de las religiones

EL VIAJE

Un tren blanco con seis vagones abandona el Vaticano, una mañana. Es el comienzo de una peregrinación fuera de lo común, no sólo por el acontecimiento, sino sobre todo por los peregrinos que transporta el convoy. Todos los vagones de primera clase abiertos, sin compartimentos, donde los pasajeros pueden caminar, encontrarse, saludarse, conversar. Se bautizó "el tren de las religiones" a este tren que el 24 de enero llevó a los representantes de casi todos los credos del mundo a Asís, en respuesta a la llamada del Santo Padre: "Hemos venido a Asís en una peregrinación por la paz. Estamos aquí, como representantes de las distintas religiones, para interrogarnos ante Dios sobre nuestro compromiso por la paz, para pedirle a Él el don, para dar testimonio de nuestro anhelo común hacia un mundo más justo y solidario". No es la primera vez; ya en octubre de 1986, Juan Pablo II los había invitado a la casa de Francisco: el pobrecillo de Asís es amado no sólo por los cristianos, sino por muchos otros creyentes y gente que, aun estando lejana de la religión, se reconoce en los ideales de justicia, de reconciliación, de paz, que fueron suyos, explica el Pontífice en su discurso.

Dos horas de viaje a través de la campiña del Lazio y entre las colinas de la verde tierra de la Umbría. Este mismo tren fue el que utilizó el Papa Juan XXIII para ir a Asís y a Loreto el 4 de octubre de 1962: el "Papa bueno" ya había intuido que para mostrarse cercano a la gente tenía que vivir con sencillez sus mismas experiencias. También esta vez están ausentes los formalismos, el protocolo resulta de más el día en que se quiere dar testimonio de que la humanidad entera puede ser una única familia, incluso en la variedad de sus miembros: "Constatamos maravillados la variedad con la que la vida humana se manifiesta, a partir de la polaridad femenina y masculina - comenta el sucesor de Pedro - hasta una multiplicidad de dones característicos, propios de las distintas culturas y tradiciones, que forman un multiforme y poliédrico cosmos lingüístico, cultural y artístico. Es una multiplicidad llamada a integrarse en la relación y en el diálogo para el enriquecimiento y la alegría de todos".

 

EL ESPÍRITU ECUMÉNICO

Un hilo invisible une por tanto a todos, a pesar de las evidentes diferencias de raza, cultura, procedencia y fe, testimoniados por los hábitos multicolores, que formaban casi un arco iris. "Alabemos a Dios por la belleza del cosmos y de la tierra, "jardín" maravilloso que Él confió al hombre para que lo cultivase y lo custodiase (cf Gn 2, 15). Es bueno que los hombres recuerden que son una parcela del inmenso universo, creado por Dios para ellos" dice el Papa polaco, hoy con un aspecto especialmente vivaz y con buena salud. Cada uno de ellos vino a decir que cree en Dios cuyo nombre es PAZ, en el Dios que es "el todo", y ante el que cada uno tendrá que, al final, presentarse para rendir cuentas. Y sobre todo, tendrá que rendir cuentas del uso que ha hecho de su propia vida y del respeto que ha tenido hacia la de los demás.

12 religiones, más de 50 delegaciones, 200 representantes reunidos bajo un toldo alrededor de la Basílica de San Francisco. Por la mañana, algunos de ellos leen un testimonio aportando de esta manera su contribución para "alejar las nubes del terrorismo, del odio, de los conflictos armados, nubes que en estos últimos meses han penetrado profundamente en el horizonte de la humanidad" - Ningún riesgo de confusión, de sincretismo: "Queremos escucharnos unos a otros - dice el Santo Padre - esto ya es un signo de paz. Esto ya sirve para disipar las nieblas de la sospecha y de la incomprensión."

 

LA ORACIÓN

Luego el momento de la oración; de todo, quizás lo más importante. Las delegaciones se distribuyen en varios ambientes de la basílica para alzar su propia invocación a Dios, cada uno a su manera. Los cristianos de todas las confesiones se reúnen en torno al Santo Padre en la Basílica inferior; los musulmanes lo hacen en un lugar orientado a La Meca, a los demás otros lugares primorosamente despojados de los símbolos de la religión católica, respetando la originalidad de cada uno. "Queremos mostrar al mundo que el impulso sincero de la oración no lleva a la contraposición y menos aún al desprecio del otro, sino sobre todo a un diálogo constructivo". Éste es el sentido de la oración dirigida al mismo Dios aunque en formas diversas. Y para sellar la unidad de esta hora tan solemne, la mesa de los frailes acoge a todos y ofrece la comida al estilo franciscano, lleno de calor y fraternidad.

 

EL COMPROMISO DE LAS RELIGIONES

Finalmente, el último acto de la jornada: la lectura del Compromiso común por la paz en boca de 12 líderes que, en nombre de todos, se comprometieron en primera persona a promover y custodiar la vida humana y la paz, tal como anuncia el Patriarca ecuménico Bartolomé I que abre la sucesión de intervenciones: "para construir la paz es necesario amar al prójimo respetando la regla de oro: haz a los demás lo que te gustaría que hicieran contigo". Nos comprometemos pues a "educar a las personas a respetarse recíprocamente", añadió el representante de la religión Sikh. Nos comprometemos a "perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente", anuncia el obispo ortodoxo Vasilios, mientras que el representante de los confucianos declara comprometerse "a estar de parte de quien sufre en la miseria y en el abandono, haciéndonos portavoces de quien no tiene voz, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo." Finalmente resuenan las palabras conclusivas: "Nosotros, personas de tradiciones religiosas diversas no nos cansaremos de proclamar que paz y justicia son inseparables. No se podrá garantizar la libertad y la paz a la fuerza, sino en la confianza mutua".

LA LUZ QUE DISIPA LAS TINIEBLAS

Fue significativo el gesto de confiar a cada representante religioso una lámpara encendida para que las depositasen, una al lado de la otra, en un alto pedestal situado en el centro de la reunión. Muchas pequeñas llamas que aceptan estar juntas para acumular luz y calor y poder darlo a un mundo vacío y frío. Son llamas de fe y de esperanza en el Dios que es "Luz purísima". Son las llamas de amor de corazones dispuestos a amar sin condiciones ni intereses, en virtud del único Dios que es Amor. "Las tinieblas no se disipan con las armas; las tinieblas se alejan encendiendo focos de luz" recuerda Juan Pablo II, que concluye la conferencia pronunciando su solemne "nunca más": ¡Nunca más la violencia! ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más el terrorismo! ¡Que en nombre de Dios cada religión traiga a la tierra Justicia y Paz, Perdón y Vida, Amor! 

EL ABRAZO DE PAZ

Las lamparillas no son las únicas que brillan. También los rostros parecen misteriosamente iluminados por una luz que brota del alma de cada uno, transfigurando los rostros, las miradas, las sonrisas. Un sentimiento de profunda gratitud por todo lo que se ha vivido impregna el aire, y acompaña el abrazo de paz que los participantes se intercambian mutuamente al finalizar el encuentro. Es el momento de partir. El tren los espera en los andenes que llevan a Roma, la Ciudad de Pedro. Un día más juntos, y luego cada uno volverá con los suyos para encender en ellos la llama del perdón y de la justicia: "Avanzad hacia el futuro llevando en alto la antorcha de la paz. ¡El mundo necesita su luz!".

Stefania Consoli

 

Cinco nuevos santos y la Iglesia lo celebra

El Padre Pío de Pietrelcina e Ignacio de Santhià, José María Escrivà de Balaguer, Juan Diego Cuautlatoatzin, y Benita Cambiagio Frassinello. Dos frailes capuchinos, el fundador del Opus Dei, el pequeño vidente de Guadalupe, la fundadora de las benedictinas de la Providencia: son los cinco beatos para los que la Congregación para la Causa de los Santos ha promulgado los decretos de canonización, y que pronto, en cuanto el Papa fije la fecha para la ceremonia, serán elevados públicamente como Santos a los honores de los altares. A la firma que el Papa realizó de los decretos, junto a cardenales, obispos, postuladores de las causas y responsables de las congregaciones religiosas interesadas, asistió también el pequeño Matteo Pio Colella, el niño que vive gracias a un milagro del padre Pío, con sus padres. El milagro que se atribuye al capuchino de Pietrelcina tuvo lugar el mismo año de la beatificación.

(del periódico Avvenire)

 

 

Los medios de comunicación y la magia

Los medios de comunicación de masas nacieron para estar al servicio de la información, de la cultura, del recreo. Sin embargo, cada vez con más frecuencia se convierten en canales a través de los cuales circulan mensajes peligrosos y dañinos para el alma, la psique y la conciencia de quien, más o menos conscientemente, es el destinatario. Don Gabriele Amorth describe las causas y los efectos de este fenómeno para orientar de cara a un buen discernimiento en la fe.

En Italia hay doce millones de personas que frecuentan a los magos. Ha hecho mucho ruido últimamente el arresto de Wanna Marchi, quien ( a través de su emisora de televisión privada n.d.r.) extorsionaba a centenares de millones de personas para vender engaños. Se sabe que la página más leída de los periódicos es el horóscopo y que muchos, demasiados, se dedican a tentar a la fortuna con la quiniela, la lotería… hasta el punto de dejar de trabajar a la espera del golpe de fortuna.

¿Qué es lo que hay en la base de todo este movimiento, que implica a millares de personas? Si a veces aparece por el deseo de una ganancia fácil, otras veces se desea otra cosa: se quiere conocer el futuro, se quiere influir en la voluntad y en la suerte de los demás; a menudo se toma el camino del ocultismo, para hablar con los difuntos, por curiosidad, por superstición. Y los medios de comunicación han divulgado siempre todas estas formas de búsqueda, dependientes de supersticiones que se convierten en manías. Pero si profundizamos, al contemplar todas las formas de magia y de ocultismo, la causa verdadera es la falta de fe: el hombre ya no recurre a Dios y a las formas que lo acercan a Dios (oración, sacramentos, sacerdotes), sino que vuelve la mirada al mundo del esoterismo. Y sin embargo, la Biblia habla claro: más de treinta veces arremete contra magos y hechiceros. Uno de los textos más ricos es el que encontramos en el Deuteronomio. "Cuando hayas entrado en la tierra que Dios te da (es decir, en tierra pagana, entre gente de mentalidad pagana) no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones. No ha de haber dentro de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni quien consulte espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé" (Dt 18, 9-12).
Demasiados italianos se creen que están al día y modernos cuando afirman: "Creo en Dios pero no practico". Es decir, desprecian los mandamientos de Dios. El Evangelio es claro: "No todo el que dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7,21). Y los medios de comunicación, que podrían tener una influencia decisivamente positiva para traer a la luz los verdaderos valores y por tanto en la educación de las costumbres, están orientados en su mayoría hacia la acción negativa, en perjuicio del hombre.

Don Gabriele Amorth

 

 

El santo de la paz

"Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanos, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y herederá la vida eterna" (Mt 19, 29) La invitación del Maestro es clara: hay que dejar todo lo que se posee para recibir el Reino como herencia… Pero no es tan fácil… "Bruder Klaus" (Fray Nicolás), tal como se le llama afectuosamente en su Suiza natal, estuvo entre aquellos que supieron acoger esta invitación en toda su radicalidad, y lo hizo, podemos decir, "al pie de la letra".

Vivió en un pequeño pueblo del centro de Suiza en el siglo XV (nació en Flueli en 1417), Nicolás de Flue ya desde su primera infancia tuvo una relación muy intensa con Dios; se dice que tuvo visiones hasta en el seno materno. "Se considera su primer milagro, - afirma M. Luise von Franz, una célebre psicoanalista discípula de Jung - nosotros no podemos saber qué es lo que sucede en el útero materno. Ciertamente hoy es posible escuchar los latidos del corazón, registrar las ondas cerebrales de un niño antes de su nacimiento. Sabemos que sueña y que por lo tanto ya tiene experiencias psíquicas". El pequeño Klaus se distinguía pues de los otros niños, respecto de los cuales prefería la oración solitaria y las pequeñas renuncias que ofrecía voluntariamente a Dios.

 

"Quien deje hijos, campos…"

Era el año 1447 cuando Nicolás se casó con su amada Dorothea Wyss. Una vida serena que transcurrió en la alegría familiar, enriquecida por el nacimiento de diez hijos: 5 niños y 5 niñas. El trabajo en los campos, a los que Nicolás se dedicaba, era duro pero daba mucho fruto, despertando la admiración de todos. Pero las energías del buen Klaus no se agotaban en los campos; gracias a su elocuente sabiduría y honestidad se le confiaron también encargos públicos: consejero municipal y juez. 

Pero todo esto no bastaba a Dios. "¡Tú debes hacer lo que yo te diga!" sintió que le decía el Señor en una visión que tuvo mientras trabajaba en el campo. Palabras inesperadas que confirmaban aquella inquietud que lo impulsaba a retirarse de su actividad mundana para dedicarse solamente a la vida de Dios. ¿Pero cómo es posible que el Señor quisiese esto de un padre de familia, lleno de responsabilidades, tanto privadas como públicas? Y sin embargo era así. Nicola sentía dentro de sí una especie de opresión, y sintiéndose a menudo acosado por las fuerzas del mal, se retiraba solitario para comprender qué estaba ocurriendo en su interior, como cuando era niño; y orando y ayunando buscaba en Dios y en la naturaleza refugio y respuesta a sus interrogantes.

Y la respuesta no se hizo esperar: "Quien deja campos, hijos por mi nombre…". Era precisamente eso lo que le estaba pidiendo el Señor, ¡estaba seguro! No fue fácil, sobre todo para su mujer Dorotea, a la que había jurado fidelidad eterna. Y sin embargo ella, mujer profundamente cristiana, consintió consciente de que su esposo "estaba escogiendo la mejor parte". Así, en octubre de 1467, Nicolás, de acuerdo con su familia y con la aprobación de la santa Iglesia, descalzo y vestido únicamente con una túnica, partía hacia Alemania para unirse a los eremitas. Pero en la frontera vivió un episodio que lo aterrorizó. Oyó una voz del cielo que le ordenaba: ¡párate! "Todo se tiñó de rojo, fue el pánico, huyó sin objetivo…Un campesino lo detuvo y tras escucharle le aconsejó que volviese a casa. Nicolás ya no sabía qué hacer. Se refugió en un bosque. Una luz violentísima se le apareció en el cielo y lo hirió en el vientre" (desde aquel momento en adelante "Bruder Klaus" dejó misteriosamente de comer para nutrirse sólo del pan eucarístico y dar testimonio de esta manera del Reino de Dios). Esta experiencia tan fuerte lo traumatizó, induciéndolo a volver sobre sus pasos, pero… ¡qué humillación! Había ya dejado todo y a todos. Decidió entonces establecerse en una pequeña casucha en Ranfi, un valle que linda con su pueblo, para vivir en la soledad su coloquio con Dios.

"Veía cómo se le acercaba el Paráclito, es decir, el Espíritu Santo que le llamaba a que lo siguiera para ver al Padre. Dios Padre se le apareció y le agradeció todo lo que había hecho por el Hijo. Nicolás dijo que no tenía ningún mérito…" Este tipo de experiencias místicas acompañaban a Nicolás en su vida de ascesis llena de intensas meditaciones (sobre todo de la pasión de Cristo) y de oración ( en sus retratos el rosario aparece como un compañero inseparable).

 

 

"Mi Señor y mi Dios, toma todo lo que me separa de ti.

Mi Señor y mi Dios, dame todo lo que me acerca a ti.

Mi Señor y mi Dios, tómame a mí mismo y entrégame todo a ti".

 

Ésta era la oración que llenaba su alma y su celda, devolviéndole la paz y la armonía interior. Sin embargo, todos estos bienes no estaban destinados sólo para él. Muchos peregrinos venían atraídos por la pureza de su corazón: hombres, mujeres, enfermos y pecadores, buscaban la ayuda del "santo vivo". La purificación interior que vivió Nicolás había afinado el don de taumaturgo que había recibido de Dios: consolando y venciendo el mal, él intuía las aflicciones de las almas antes de que éstas se las explicasen.

"La paz está siempre en Dios porque Dios es la paz…" decía Nicolás. Nos da la sensación de estar escuchando las palabras de nuestro papa, Juan Pablo II, que precisamente en este tiempo exhorta a las naciones a restablecer la paz afirmando: "No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón…" (Mensaje para la celebración de la Jornada mundial de la paz - 1 de enero de 2002). Es pues un discurso actual el promovido en el corazón de las vivencias renacentistas de Nicolás de Flue, que aconsejó a la Confederación helvética, hasta el punto de afirmar: "Sed amigables, porque una cosa buena lleva a otra. Pero si la cosa buena no se puede acordar en la amistad, dejad que la justicia haga lo mejor". Casi como un eco de estas expresiones llenas de sabiduría, en una misa celebrada en 1984 en el antiguo pueblo suizo, Juan Pablo II dijo: "Nicolás de Flue nos exhorta a la paz en nuestro país y a la paz en el mundo, pero nos exhorta especialmente a la paz en el propio corazón. La paz debe ser adquirida, sufrida, implorada." Ya entonces el Santo Padre nos mostraba el diálogo como camino que lleva a la reconciliación: "Bondad y benevolencia son la primera y fundamental condición para la paz tanto en la vida de una comunidad como en la vida individual - continuaba el pontífice en su homilía - Debemos aceptarnos unos a otros en la diversidad, y ser capaces así de renunciar a la afirmación de muchos derechos aunque estén justificados". En marzo de 1487 una intensa y dolorosa enfermedad golpeó el frágil cuerpo de setenta años de Bruder Klaus, llevándolo velozmente a la muerte. Pero para muchos, él aún vive con sus continuas y silenciosas advertencias a favor de la paz, sin cesar de mostrar de esta manera su bondad a todos los que lo invocan.

Canonizado por Pío XII en 1947 fue protagonista al final de la II guerra mundial de un acontecimiento que salvó a Suiza de la invasión nazi: "Hacia las 21h vi en el cielo, al noroeste de Waldenburg - explica un hombre - una luz intensa que en poco tiempo adoptó la forma de una mano…" Según los 43 testigos se trataba justamente de la mano de Nicolás que, una vez más, quiso proteger a su patria.

de la Redacción

 

 

 

Francia y Suiza se consagran a María

Un poco en todas las partes del mundo el Espíritu Santo está inspirando los corazones a orar especialmente por el propio país. Se siente la necesidad de pedir perdón al Señor por todas las infidelidades cometidas y de orar por el cumplimiento del proyecto de Dios, para que cada uno pueda responder plenamente a su propia vocación. Suiza, fundada el 1 de agosto de 1291 por un pacto entre los distintos Cantones, de los que el Señor es uno de los "socios", tiene un lugar particular en el corazón de Europa: ser signo de unidad y de paz para los demás países, viviendo esta alianza con Dios. Tras haber escuchado el testimonio de una señora libanesa sobre la Novena de consagración a Dios en el Líbano, por el Corazón de María, y los frutos que dio, en el seno de un grupo de oración nació el deseo de consagrar también Suiza. A la propuesta siguió la invitación a formar una cadena de oración durante nueve días, que finalizaría el 8 de diciembre de 2001, fiesta de la Inmaculada Concepción, con el ofrecimiento de una hora de adoración eucarística cotidiana. La respuesta a esta invitación ha rebasado de largo lo esperado: las adhesiones procedían de todas partes, sobre todo de los sacerdotes unidos a sus fieles, de los conventos o de los laicos… ¡El Espíritu sopla donde quiere! También se acogió esta iniciativa con entusiasmo en Francia, que realizará su novena del 21 al 29 de marzo.*

 

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La oración en torno a las "Vírgenes peregrinas"

El movimiento de oración y de paz que se desarrolla en torno a las "Vírgenes peregrinas" por la unidad de los cristianos y la conversión del mundo, se aceleró después de los acontecimientos del 11 de septiembre. En estos tiempos difíciles, en el que el auxilio de la intercesión mariana es más necesario que nunca, los organizadores recibían 3 ó 4 cartas de obispos al día que pedían una nueva estatua. Las visitas de las estatuas y de los iconos de la Madre de Dios suscitan numerosos frutos de conversión, vueltas a Dios, confesiones, adoración y vocaciones. Se pueden enviar nuevas "Vírgenes peregrinas" a los que se comprometan a hacer peregrinar las estatuas o iconos de la Madre de Dios de parroquia en parroquia, de casa en casa, organizando en cada etapa vigilias de oración y de evangelización. Nos encantaría recibir de vez en cuando noticias, artículos, fotos, que son testimonios importantes para miles de personas que ofrecen, con mucha generosidad, las cantidades necesarias para la adquisición de las estatuas y para su envío por todo el mundo. ¡Todos unidos, ayudemos a María a continuar por toda la tierra su "visitación a Isabel"!

Edmond Fricoteaux

 

Para recibir una estatua de la Virgen que haréis peregrinar, contactadnos a:

- Notre-Dame de France - 48 avenue de Paris - 91410 Dourdan - France

tel: 00 33 1 42 50 19 65

fax: 00 33 1 64 59 65 22

e-mail: olbns@easynet.fr

Para ayudar a financiar las estatuas y los envíos, enviad vuestros donativos a: Notre-Dame de France - 11, rue des Ursulines - 93200 Saint Denis - France (al número de cuenta "Confrérie ND de France" - Crédit Lyonnais Saint Denis Basilique - nº 30002/00536/0000008657 R/78)

 

Un museo dedicado a María de Nazaret

"Todas las generaciones me llamarán bienaventurada" profetizó la Virgen María. Y es precisamente esto lo que ha ocurrido: porque Ella ha sido llamada efectivamente "bienaventurada" en todas las lenguas y por todas las generaciones. Sin embargo, no hay ahora ningún lugar en la tierra que nos permita tomar conciencia de esta realidad, donde poder tocar con la mano la grandeza, la belleza y la profundidad del misterio de la Madre de Dios. El proyecto de construir un Centro mariano internacional (con la participación de todas las Iglesias cristianas tradicionales de Tierra Santa) se ha concretado en Nazaret mismo, en el corazón de la ciudad, frente a la Basílica de la Anunciación. Muchas cosas quedan aún todavía por hacer… Los organizadores desean formar asociaciones que puedan sostener el proyecto en todos los países del mundo, con el fin de crear vínculos con todos los santuarios, los movimientos y los hijos de María. Quien esté interesado, puede contactar con: Jacques Martin de la Bastide l’Association des Amis du Musée "Marie de Nazareth" (59 avenue de la Bourdonnais F - 75007 Paris - tel: 00 33 14 250 19 65; fax: 0142 50 68 35 - e-mail: olbns@easynet.fr) que os enviará un dossier completo con todas las informaciones.

 

"Volved al fervor primitivo" "Yo estoy con vosotros…"

En muchísimos mensajes la Reina de la Paz subraya, con una especialísima intensidad, que en este tiempo de gracia Ella está con nosotros: "Queridos hijos…Yo estoy aquí con vosotros, para guiaros por el nuevo camino, hacia una vida nueva" (25.10.92). En realidad, éste es el primero y el mensaje más importante que María da al mundo en Medjugorje: hoy la Virgen camina de modo especial al lado de sus hijos: "Mi Corazón sigue atentamente vuestros pasos" (Mens.25.12.86). La presencia de la Reina de la Paz en el mundo es de hecho un gran don de gracia que mana del amor misericordioso del Padre, que desea "hacer nuevas todas las cosas" (Ap.21,5), a través de La que "resplandece ante el pueblo peregrino de Dios como un signo de esperanza segura y de consolación, hasta que llegue el día del Señor" (Lumen Gentium, Nº 68). María nos lo confirma: "En la bondad y en el amor del Dios Creador, también yo estoy con vosotros como un don" (Mens.25.10.95) y también: "Dios por amor del hombre me ha enviado entre vosotros, para mostraros el camino de la salvación, el camino del amor" (Mens.25.04.95). A estas palabras cargadas de gracia profética parece hacer eco el magisterio inspirado del Pontífice actual: "En este tiempo de vigilia, María, con la misma fe que la hizo bienaventurada… está presente en la misión de la Iglesia, presente en la obra de la Iglesia que trae al mundo el Reino de su Hijo. Esta presencia de María encuentra muchas maneras de expresarse en nuestros días…" (Encíclica "Redemptoris Mater" n.28).

En realidad, es precisamente en este tiempo, junto a una aparente intensificación de la agresividad del poder de las tinieblas, se está desarrollando también una extraordinaria potencia de gracia que del manantial ardiente de amor de la Santísima Trinidad se derrama en el mundo a través de Aquella que es el Arca y el Santuario perfecto, una gracia que procede directamente de las profundidades del misterio de la Encarnación, el corazón latiente de toda la obra de la salvación. De hecho, por un plan eterno de Dios, el don del Emmanuel, el Dios-con-nosotros, el Creador del universo que se vuelve cercano a los hombres para reconducirlos a la plenitud de la vida, pasa por el humilde servicio de María, llamada a generar continuamente la vida sobrenatural del Verbo de Dios en las almas de sus hijos. De hecho, como afirma el Magisterio de la Iglesia: "Ella cooperó de un modo muy especial en la obra del Salvador… para restaurar la vida sobrenatural en las almas. Por esto se convirtió para nosotros en una madre en el orden de la gracia" (Lumen Gentium n.61).

La presencia extraordinaria de María en el mundo, en este tiempo, en el que grandes signos parecen anunciar la proximidad del cumplimiento pleno de la obra de la salvación, prefigurada en el Libro del Apocalipsis, "Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén bajar del cielo, preparada por Dios como una esposa se adorna para su esposo" (Ap 21,2), se inscribe en el corazón de aquella gran lucha cósmica entre la "Mujer vestida de sol" (Ap 12) y el gran dragón "padre de la mentira y homicida desde el comienzo" (Jn 8, 44) que "ahora, como nunca antes, quiere mostrar al mundo su rostro infame con el que arrastrar el mayor número de gente posible por el camino de la muerte y del pecado" (Mens.25.09.91). En el marco de un enfrentamiento tan decisivo entre los hijos de la luz y el poder de las tinieblas, hoy más que nunca se hace más evidente, Ella está con nosotros de un modo especial para protegernos y guiarnos a la victoria plena y definitiva de su Corazón Inmaculado, que ya anunció en Fátima: "Yo estoy con vosotros e intercederé ante Dios para que Él os proteja" (Mens.25.02.92); "…para que con vuestra ayuda se cumpla todo lo que quiero realizar según los secretos que comenzaron en Fátima. Os invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Quiero salvar a todas las almas y ofrecerlas a Dios." (Mens.25.08.91).

La Virgen nos invita también a reconocer y a derrocar la estrategia de satanás que quiere confundir los corazones ofuscando el discernimiento, para inducirlos a banalizar indebidamente el gran don de Su especial presencia entre los hombres, para relegarla al ámbito ambiguo de las múltiples devociones privadas y de los fenómenos marginales, negando radicalmente la validez fundamental de gracia en esta época para el mundo y para la Iglesia. "Orad para que seáis capaces de comprender lo que Dios desea decir a través de mi presencia y a través de los mensajes que os doy" (Mens.25.11.91); "Dad gracias a Dios por el don de poder estar con vosotros, porque os digo que ésta es una gran gracia" (Mens.25.07.92); "Yo estoy con vosotros también en estos días inquietos en los que satanás quiere destruir todo lo que Yo y mi Hijo Jesús estamos construyendo…Por esto hijitos orad para poder comprender todo lo que Dios os da a través de mi venida" (Mens.25.09.92)

Este plan extraordinario de salvación que el Padre ofrece al mundo para la regeneración de los corazones de los hombres y de toda la creación, por medio de una acogida renovada del río de vida nueva que brota del misterio pascual de Cristo, pasa en este tiempo a través del "sí" incondicional a la llamada especial que María ha dirigido a un ejército de hijos, que Dios eligió desde la eternidad para formar los "los amigos del Cordero" (Ap 14) parte de aquellos "ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban escrita en la frente su nombre y el nombre de su Padre" (ib.), de aquellos "que cantaban ante el trono de Dios un cántico nuevo" (ib.), el canto libre y gozoso de las almas completamente ofrecidas a Dios a través del Corazón Inmaculado de María. A los que aceptan ponerse incondicionalmente al servicio de este gran plan de gracia y de salvación por los hermanos que en este tiempo Dios ofrece al mundo, Él, por medio de María, hace oír, hoy como en el tiempo de Moisés en el Horeb, las mismas palabras, garantía total de victoria sobre cualquier poder de las tinieblas: "He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado su clamor…Saca a mi pueblo de Egipto…¡Yo estaré contigo!" (Éx 3, 7-12).

La Reina de la Paz asegura de hecho el don de una especialísima presencia suya junto a los que aceptan abrirse plenamente, en la verdad profunda del alma, al ofrecimiento incondicional de la vida por la salvación de los hermanos, a aquel "sí" que Ella espera, "para entregarlo a Jesús, para que los colme con Su gracia" (Mens. 25.05.92), para ser la llave de oro capaz de hacer brotar del Corazón del Padre, "rico en misericordia", los torrentes de agua viva que el mundo, árido por la falta de paz y de amor verdadero, espera ansiosamente: "Queridos hijos, os invito a abriros a mí y a ser instrumentos en mis manos por la salvación del mundo" (Mens.25.03.94); "…de forma que un río de amor corra entre la gente llena de odio y sin paz. Os invito, hijitos, a ser paz donde no hay paz y luz donde hay tiniebla, para que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación" (Mens.25.02.95). De este modo, la presencia de María entre nosotros podrá convertirse cumplidamente en el anuncio y el sello de ese nuevo "tiempo de paz, que Su Corazón espera impacientemente" (Mens 25.06.95), el tiempo del cumplimiento de la obra de la salvación de Dios en el mundo, en el que la Comunión trinitaria estará plenamente presente en el corazón y en las almas de los hijos, para que sea verdaderamente el "Dios-con-nosotros", abriéndose finalmente para toda la creación el gran horizonte de luz con el que concluye la visión del Apocalipsis: "Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron…Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él, Dios-con-ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado."(Ap. 21)

Giuseppe Ferraro

 

 

 

Noticias de la tierra bendita

De peregrino a párroco de Medjugorje

No es un encargo como los otros el que se le confía al párroco de la parroquia de Santiago en Medj. Entre las innumerables responsabilidades él debe ejercer también la delicada tarea de acoger a los millones de peregrinos que vienen de todo el mundo al Santuario mariano. Una responsabilidad que podría atemorizar incluso a quien es veterano en una parroquia. Pero fray Branko Rados a pesar de su juventud (nació en Crvenicana en 1967), consigue afrontar todo con el "espíritu de alegría" que, con sencillez franciscana, transmite a todos los que lo conocen. En una entrevista a la revista "Glas Mira Medjugorje", el joven párroco explica cómo Dios lo ha llevado a Medj y cómo hoy continúa acompañándolo en su servicio a la Reina de la Paz. "Acababa de finalizar el séptimo año de la escuela obligatoria cuando oí - mientras recogía el heno - la noticia de que en Medjugorje se aparecía la Virgen. No tenía ni idea de dónde estaba este lugar, así que, cuando llegué a casa, cogí el mapa. En nuestra familia, normalmente rezábamos todas las tardes, pero en aquellos días nuestra disposición era distinta y vivíamos la oración en un recogimiento profundo. En otoño de 1981, decidimos peregrinar a pie al lugar de las apariciones: 20 horas de camino, y al llegar vimos un río de gente que entraba para participar en el programa de oración de la tarde, cantando y orando - éste era ya un signo muy grande.

Este encuentro con Medj. fue determinante en mi vocación sacerdotal y de vida consagrada. "¡Sígueme!", sentí que me decía el Señor, como todas las almas llamadas al ministerio sacerdotal, y esto ya es una gran bendición. Es desde esta óptica como contemplo el trabajo en el gran campo de Dios que es Medj.: es un gran compromiso, pero al mismo tiempo es una gran bendición. No me miro a mí mismo ni a mis compañeros con una luz especial, de hecho estoy seguro de que tampoco en nuestro caso, Dios ha escogido a personas particularmente sabias ni más hábiles que otras. Nos ha enviado a la misión tal como somos, diciéndonos, como hizo una vez con los Apóstoles: "Id y no os preocupéis por lo que diréis, os será dicho en el momento oportuno". Son Cristo y María los que nos guían, nos animan, nos sostienen, nos corrigen y nos levantan cuando caemos.

Medj. es un don pero también un desafío. Siento que Dios nos da mucho, pero también nos pide muchos. Igual que todos los que vienen en peregrinación, también nosotros aquí aprendemos a rezar, a servir, a aceptar a la gente y a intentar comprenderla. En esta fuente de fe y de oración tenemos la ocasión de crecer espiritualmente y de enriquecer a los demás. Cada misa, cada confesión, adoración, rosario, nos renueva y nos da la oportunidad de acercarnos a Cristo y de llevarle las almas, porque es a Él a quien las personas necesitan tanto. El hombre de hoy tiene sed de paz, felicidad, amor, verdad, y sólo Jesús es todo esto. "Él es nuestro Camino, Verdad y Vida". Aquí estamos en contacto cotidiano con gente de distintas razas, procedencias, cultura y tradiciones. Somos muy diferentes, y sin embargo iguales ante Dios. Todos alabamos a Dios en nuestra lengua madre y esto resuena como una maravillosa armonía. Tenemos la oportunidad de escuchar los sufrimientos de los demás y muchas otras historias de vida. La gente nos necesita como sacerdotes las veinticuatro horas del día. Por esto no es siempre fácil ser pacientes, corteses, afables. Quizás, incluso inconscientemente, escandalizamos a la gente. Pero esto es lo que demuestra que somos hombres - pecadores, débiles - y que no somos nosotros los que curamos. Cristo es el médico de nuestras almas y de nuestro cuerpo, mientras que nosotros sacerdotes somos sólo los que le llevamos la gente. Cada uno de nosotros experimenta una intensa satisfacción espiritual cuando toma conciencia de lo sanadoras y salvíficas que son las palabras que Jesús pronuncia a través de nosotros los sacerdotes: "Tus pecados te son perdonados, vete y no peques más".

No hay nada realmente atrayente en Medj. Cuando llegan, la gente es consciente de que no hay nada especial para visitar, ni extraordinarias bellezas naturales ni quién sabe qué otras atracciones culturales. Aquí en realidad no se mira tanto con los ojos como con el corazón. Y cuando el hombre mira algo con el corazón, cuando con el corazón comienza a amar, cuando puede calmar su sed porque ha llegado a la fuente, él volverá siempre a esta fuente. Las personas descubren que Dios aquí está "más cerca" de lo acostumbrado: sienten la fuerza del abrazo del Padre porque vuelven a Él como el hijo pródigo; han experimentado que son nuevamente importantes para alguien y que, a pesar de todo, Dios los ama inmensamente… por esto vuelven a menudo. Uno de los sentimientos más bellos es cuando el hombre se da cuenta de que recupera su dignidad humana. Dios aquí ha dicho claramente a muchos que son sus hijos, que los lleva en su corazón y que nunca nadie podrá arrancarlos de ahí. Me parece que es esto precisamente lo que las personas buscan y es lo que luego encuentran. En Medj. la gente ha comprendido las palabras de Jesús: "He aquí a tu Madre". Por esto en todo el mundo una multitud de almas ha respondido tan abiertamente a la llamada que Dios ha enviado a través de la Virgen. Dios, a través de María, ha abierto muchos corazones endurecidos, ha cambiado el futuro de mucha gente, ha devuelto la alegría a un enorme número de infelices y ha devuelto la paz a quien no la tenía. Tampoco somos conscientes de la manera en que Medj. - o mejor la venida de la Virgen - ha modificado el mundo, cuántas guerras se han evitado en las familias. Millones de personas le están agradecidas: por esto nacen los grupos de oración en todo el mundo y en muchísimas parroquias se sigue el mismo programa litúrgico de Medj.

Medj. es la esperanza y el futuro, pero sobre todo un don al mundo. La Virgen como una buena madre y constante nos invita a la paz. Hoy se habla mucho de paz. ¿Por qué? Vivimos en la era del comercio. Todo puede comprarse y muchos piensan que hasta la paz se puede comprar. Olvidan que la paz es fruto de nuestro corazón, que la paz se encuentra en Dios - en Jesucristo, Príncipe de la Paz. Olvidan que Dios lo puede todo en sus vidas, excepto una cosa: no puede obligarnos a orar, porque respeta nuestra libertad. Para entrar en un cuarto hay que abrir la puerta. Para que Dios entre en nuestros corazones, es importante abrirLe la puerta: y ésta es nuestra oración". Red.

 

 

Medjugorje: la primera vez…

… Grupos de extranjeros… En el punto de encuentro se para un gran autobús turístico: "Es nuestro autocar: ¡acomodémonos!". En pocos minutos nos encontramos en el camino hacia Medjugorje. Es la primera vez que voy y mientras veo por la ventana distintos paisajes que van cambiando - desde los monumentos romanos hasta la larga autopista que lleva hacia el puerto de Ancona - mis pensamientos anticipan la que podría ser mi experiencia una vez que llegue: "¿Tendré también yo alguna visión?"; "¿Experimentaré algo sobrenatural?"; "¿Tendré que esconder también yo mi rostro como lo hizo Moisés cuando bajó del monte?"… Seguramente, estos pensamientos no son sólo míos, todos nosotros esperamos tener alguna bendición o privilegio especial, pero de momento estamos aún demasiado atrapados en nosotros mismos. Al cabo de poco tiempo, el Adriático se divisa en el horizonte y esto significa: embarque, viaje, llegada al puerto y todo el resto… Finalmente llegamos, y con la llegada comienza también el programa intenso: rosario, misa, Colina de las apariciones, Monte de la Cruz - lugar de visiones, mensajes y esperas para cada uno. Veo grandes manifestaciones de piedad, caridad, capacidad de aguante, tolerancia, solidaridad humana; sentimientos que a menudo se acercan a lo sobrenatural, pero no veo ningún signo que sea obviamente sobrenatural. Audiencia general con los videntes. Para la mayoría de la gente, a causa de la cantidad de gente, esto significa mirar la nuca de quien está delante de ti o intentar ver a los videntes entre los paraguas. Mi contacto más cercano es una mirada del vidente durante medio segundo…

Por favor - no os quedéis con la impresión de que quiero poner de manifiesto lo negativo. ¡Al contrario: todas las situaciones descritas estaban llenas de gracia en consonancia total con el mensaje de Medj. que es sencillamente: Amor, Paz, Oración!

El amor humano que muestran algunos jóvenes hacia el amigo atado a una camilla mientras lo transportaban por las empinadas cuestas del Monte lleno de piedras puntiagudas y ásperas… Otros "ángeles custodios" atentos a socorrer a los peregrinos ancianos cuando sus pies y su equilibrio vacilan… El amor de Dios demostrado por las personas que esperaban para confesarse, inmóviles bajo el viento gélido.

… Paz … Paz con los demás, con uno mismo - paz en el mundo. Aquella paz y aquella tranquilidad que irradiaban las personas que esperaban pacientemente bajo la insistente llovizna el mensaje que iba a llegar a través de los videntes.

Medjugorje es un lugar de esperanza y de gracia. La esperanza de que la paz, que el mundo necesita, pueda llevarse a través de las semillas de gracia plantadas y maduradas en las almas de los peregrinos en Medj., y vivificadas luego por su manera de llevarlas a todo el mundo. La Virgen Santísima no es Dios, y en todas nuestras referencias a Ella, nunca se la idolatra, sino que siempre se la menciona como mediadora. ¡Podrían entenderlo todos! En Medj. María se hace presente a través de las visiones y de las locuciones para privilegiar a alguien únicamente con el permiso de Dios. Nos suplica que oremos por la paz y por la mitigación de los "castigos" de Dios que son el resultado de la vida que no se desarrolla en su voluntad. Otro aspecto del amor: el amor de Dios por el hombre. Al contemplar la creación de Dios desde la cima del Krizevac, viene a la mente un mensaje, (no una locución sino una toma de conciencia): que nuestro planeta es menor que un grano de arena en la playa del infinito universo de Dios. Si sacas un grano de arena de la playa, ¿qué es lo que cambia? El único valor que tiene es el que tú le atribuyas. Lo mismo vale para nosotros; el único valor que tenemos es el de que Dios nos ama y nos sostiene. Así como Dios está presente en todas partes, pero especialmente en sus tabernáculos y en sus iglesias, del mismo modo el mensaje de "Amor-Paz-Oración" se está proclamando a todas las almas receptivas de la tierra, pero especialmente desde Medj., a través de nuestra Madre, la Reina de la Paz."

Hno Frank Hareslock, S.O.L.T

 

 

 

¡Descansa en paz fray Leonard!

La vida en esta tierra se ha interrumpido repentinamente también para otro fraile conocido en la historia de Medj., fray Leonard Orec, que había estado presente en el santuario herzegovino desde 1988 a 1991, siendo párroco durante un año. El verano pasado se le detectó un tumor maligno que ahora estaba agrediendo inexorablemente gran parte de su cuerpo. Pero esto no abatió el espíritu positivo y batallador que animaba al p. Leonard, un espíritu que lo había impulsado, durante la guerra a crear una organización para coordinar las ayudas que llegaban de Caritas, que se distribuían por todo el territorio con la ayuda de colaboradores voluntarios. En su "testamento espiritual" el anciano sacerdote escribió: "Cuando llegué de Roma al hospital de Zagarabia le pedí a Dios no que me curase, sobre todo que no lo hiciese de modo milagroso, y se lo pedí para poder acoger Su voluntad, y si era posible, que me preservase al menos del dolor físico. Y así fue: "¡milagrosamente no experimenté ningún dolor!". El p. Leonard fue sepultado en Posusje (cerca de Medj.) el pasado 23 de enero.

 

 

Vicka, una esposa radiante

Estaba sonriente, serena, radiante, con aquella sonrisa que conocen todos los peregrinos que desde hace veinte años se acercan a ella para escuchar el ininterrumpido testimonio de sus encuentros con la Virgen. Pero esta vez la sonrisa estaba destinada principalmente a su esposo, a aquel hombre que la Virgen le ha dado de forma casi inesperada y que de ahora en adelante será su compañero de vida y apoyo en su misión al servicio de los mensajes de María. Es el 26 de enero, un sábado, el día que la vidente Vicka se ha casado, en la parroquia de Santiago, con Marijo Mijatovic, natural de Sarajevo. La celebración comenzó a las 14 horas y fue bendecida por el párroco, fray Branko Rados. Entre los concelebrantes estaban el p. Jozo Zovko, fray Ivan Landeka, y una veintena de sacerdotes de todas partes del mundo. Fue enorme el número de fieles, amigos, parientes, que se reunieron en torno a los dos esposos, incluidos Jakov, Ivanka y Mirjana, que asistieron con sus familias. En su homilía, el párroco meditó sobre la necesidad de ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Vicka, al servicio de los mensajes de la Virgen, y Marijo, colaborador en el "Maicino Selo" (Aldea de la Madre - obra fundada por el padre Slavko y que recoge a los huérfanos de la guerra) han traído hasta ahora a muchos la luz y la sal cristianas que dan mucho sabor a la vida. De ahora en adelante lo harán juntos, con la cruz en la mano y con Jesús, que es el vínculo más fuerte de su amor. Y por esto, tras haber recibido la eucaristía, los dos jóvenes se postraron ante la estatua de la Virgen, colocada a la derecha del altar, para confiarle a Ella su unión matrimonial.

Los jóvenes de la Comunidad Cenáculo animaron la celebración con sus cantos, y sor Elvira, al final, se unió a ellos. La modestia y la serenidad de Vicka y Marijo suscitaron una gran alegría que se manifestaba en el rostro de todos. Sin embargo, los esposos no permitieron que los flashes y los movimientos de todos los que deseaban inmortalizar este momento solemne los distrajeran: con un digno y devoto recogimiento siguieron cada instante del rito nupcial. La celebración prosiguió en un restaurante a las 19 horas, cuando 1300 invitados continuaron rodeando de afecto a los dos jóvenes con cantos y juegos, en una alegría general, hasta bien entrada la noche. La pareja irá a vivir a una pequeña aldea no lejana de Medjugorje, pero Vicka continuará acogiendo a los peregrinos en las escaleras de la vieja casa de Bijakovic, como siempre.

 

 

 

La fe débil nos debilita

En un mundo aparentemente subvertido en sus equilibrios naturales, aplastado por el peso de una mentalidad hedonista y egoísta que se basa en la apariencia y en el comercio, no es difícil sentirse desfallecer y experimentar cómo nuestras bases más sólidas dejan de serlo, comenzando por la fe.

El P. TOMISLAV VLASIC nos ayuda a reflexionar sobre la calidad de la respuesta que debemos dar como cristianos en nuestro mundo.

Es el tiempo en el que experimentamos toda nuestra fragilidad, toda nuestra debilidad. A menudo sentimos cómo vencen los que son más fuertes que nosotros, tenemos la sensación de estar en una red de la que no sabemos salir. Y sin embargo oramos… Nuestras oraciones pueden ser también un grito: ¿Dios, dónde estás? ¿Por qué no vienes en nuestro auxilio? ¿Por qué no nos escuchas? Los apóstoles, ante las dificultades le dijeron a Jesús: "¡Señor, aumenta nuestra fe!" Pero el Maestro no les contentó con su respuesta: "Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido." (Lc 17,6). ¿Cómo resuena en nuestro corazón esta respuesta de Jesús? Creo que todos deseamos tener una fe como para transportar montañas, como para ordenar a un sicómoro que se plante en otro lado: una fe capaz de apartar las montañas de los problemas personales, de alejar a los poderosos del propio camino. En este punto podemos comprender el sentido profundo de la respuesta de Jesús. El hombre egoísta querría la fe enseguida, una fe provista en cierto sentido de poderes mágicos: le gustaría utilizar la fe para sus "ritos", transformando la oración en una fórmula mágica con un poder tal que pudiera gobernar solo el mundo. ¿Pero qué ocurriría si Dios ofreciese a cada hombre el poder que el hombre le pide? Sería un terrible caos, una guerra sin fin, más, sería una guerra instantánea que lo destruiría todo y a todos.

"Así sucumbe el que no tiene el ánimo recto, mientras que el justo vivirá por su fe" (Ab 2, 4). ¿Qué es el ánimo recto? Es un alma que quiere estar en armonía con Dios, es un alma que no se apega a nada, a nadie, a nada que no sea Dios. Apegarse a una cosa que nos gusta, a una persona simpática, a un poderoso, que no está en Dios, es una idolatría. Pero la idolatría dentro de nosotros lleva al fracaso y el caos, consecuencia de haber adorado el mal, un ídolo. Mientras que el justo vivirá por su fe… La fe es un vínculo profundo con Dios. La fe es la fidelidad al amor de Dios. La fe es la adoración de Dios, no de un ídolo. La fe es la luz que nos hace comprender que todo está en manos de Dios. La fe es aquella luz que nos permite confiar a Dios nuestra profundidad, los misterios de nuestra vida y de lo que nos rodea. La fe nos da la luz para confiar a Dios a todos los poderosos del mundo y de poner bajo su poder todo lo que existe en la tierra. En esta fe nuestra alma renace y se eleva. Dios no nos da respuesta hasta que el alma no se abre, no se eleva y no cumple con el plan divino. Quizás los profetas sufrían porque se sentían abandonados por Dios. También Jesús sufrió: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" gritó desde la Cruz. Pero ¿por qué ocurre esto? Sólo para nuestro bien; para que nuestra fe pueda ir más allá de nuestra lógica, nuestras previsiones, nuestras limitaciones, incluso físicas.

Hasta que no nos elevamos a Dios por completo, dentro de nosotros hay lugar para la inquietud, para la preocupación. Desde nuestra intimidad se desencadena la guerra, la acusación a uno mismo, a los demás, una tendencia a unirse a los poderosos, aunque sean falsos, a unirse a otras personas sólo para gozar un instante, para obtener algo…" Y esto siempre nos lleva al fracaso. ¿Por qué, en una persona que ora, incluso desde hace mucho tiempo, permanecen todavía tantos sentimientos negativos? Seguramente porque no se ha elevado a Dios, porque busca algo para sí misma; porque busca aliados equivocados; porque lleva dentro de sí la venganza, la rebelión. Pero cuanto más numerosos son los justos, las personas que permanecen fieles a Dios, abiertas en su interior a la Gracia que dinamiza el alma, más se extiende la paz en el mundo.

Nuestra fe débil debilita nuestro carácter. Nos hace frágiles, sin fuerza, sin valentía, tibios, por esto nuestra oración es débil. San Pablo escribe a Timoteo: "Queridísimo, te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos" (2Tim 1,6). ¿Qué don de Dios tenemos dentro de nosotros? Tenemos la victoria sobre el mal, sobre la muerte; ¡dentro de nosotros obra el Espíritu Santo que resucitó a Jesús! ¿Somos conscientes de esta grandeza? Cuando oramos, ¿conseguimos captar esta grandeza? Después de cada oración hay que estar serenos, con sentimientos de perdón, libres interiormente. Si esto no sucede, es que no nos hemos abierto, nos hemos quedado apegados a determinadas cosas, a ciertas imágenes, a algunas personas, como un plomo que nos aplasta. "Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza." (2 Tim 1, 7).

San Pablo envía en misión a su discípulo, "No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios" (2Tim1,8). Sufre también tú. ¿Qué quiere decir? ¡Significa no temer el sufrimiento! ¡Que el sufrimiento no te abata! Hay que afrontar los desafíos, las pruebas de la vida… Tú tienes dentro de ti la fuerza para afrontar las pruebas, para vencer el mal, ¿por qué estás cerrado? ¿Por qué estás apesadumbrado? ¿Por qué estalla en ti la tensión, la preocupación, la vergüenza? ¡Manifiesta la fuerza de Dios que está en tu interior! Cuando el Señor enseña a los apóstoles que le están pidiendo la fe, Jesús no responde como si tuviera una varita mágica, no les da la fe, sino que los invita a crecer, a elevarse, a rechazar el mal, a despertarse interiormente y a entrar en armonía con Dios. Estos tiempos llenos de profundos interrogantes para toda la humanidad, no se resolverán con las armas, ni con la política, ni con otros medios humanos, sino sólo con nuestra respuesta a Dios. Que estos tiempos de grandes desafíos sean un reto positivo para todos nosotros, una invitación a entrar en la oración, y a través de ella elevarnos a Dios con la fe, para alcanzar la paz en nuestro interior y para dar la paz al mundo, la paz de Dios.

p. Tomislav Vlasic

 

 

"Queridos hijos, deseo que sigáis a Jesús. Hijitos, tomadlo a Él como ejemplo en vuestra vida. De Él podéis aprender muchas cosas. Su figura a menudo os será muy útil en vuestra vida. Hijitos, intentad seguirlo porque Él es vuestro Maestro". El 25 de febrero de 1989 la Virgen a través de Jelena indicaba los ingredientes principales para vivir plenamente la propia vida: seguir a Jesús. El resto vendrá por añadidura.

 

 

La vida del alma es la Caridad

por Jelena Vasilj

La muerte constituye la angustia más antigua del hombre, es incluso el motivo mismo de la venida de Dios a la tierra, venido para darnos de aquel agua que nos hará vivir eternamente. En su conversación con la samaritana, Jesús desvela el proyecto de la vida eterna que el Padre tiene para sus hijos, que nos ha venido por medio de su encarnación, cuando dice de sí mismo: "El agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna" (Jn 4, 14) La vida comienza pues con la fe en Él, que nos une a su Cuerpo Místico vivificado por su Espíritu Santo que es su Iglesia. En consecuencia, si nos separamos de la fuente, caemos también nosotros en la cultura de la muerte que está invadiendo nuestra sociedad, que justifica la muerte de millones de fetos a causa de la cantidad de conciencias adormecidas, y promueve la anticoncepción y la eutanasia. Además de defender plenamente su sacralidad, esta breve reflexión quiere considerar la naturaleza de la vida, pues ésta no es sólo el aire que inspiramos y expiramos, sino que se inscribe tanto en la existencia natural como en la participación de la misma vida de Dios, que se hace uno de nosotros. A través de la Encarnación, Dios nos revela la verdadera dignidad del hombre como hijo que recibimos en el bautismo, donde recibimos de Él su vida que es el Espíritu Santo: "porque el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rm 5,5). De aquí comprendemos que la vida de nuestra alma es la Caridad; sin ella el alma comienza a morir por los pecados que destruyen el amor de Dios dentro de nosotros.

Si al alma le faltase Caridad, ésta estaría inevitablemente traspasada por el temor de algo. Sin embargo: "el perfecto amor destruye el temor, porque el temor supone el castigo y quien teme no es perfecto en el amor" (1Jn 4,18). Este malestar hoy lo llamamos stress, que si persiste desemboca en la depresión, o sea, la máxima reducción de la vida en nosotros. Pero esos sentimientos pueden vencerse por el amor hacia los demás, o sea, por la virtud de la magnanimidad que expande el espacio de nuestra alma, que necesita acoger (cf 2Cor 6, 12). Hace poco me impactó el comentario de una santa mujer, madre de cuatro hijos, a quien le había sido confiado una jovencita con dificultades. Con ánimo de quitarle a la familia la vergüenza aquella madre dijo: "Para mí ella no es un problema, sino sólo una niña", que es como decir: no tengo miedo de sus sufrimientos porque los acepto y quiero. La vida de la Caridad es dinámica y nos invita siempre a tender hacia el otro, hacia una persona, ya sea divina o humana. También el cuerpo tiene sus impulsos, pero éstos deben estar en armonía con la vida del espíritu, el cual, a su vez, tiene capacidad de discernimiento para que el hombre pueda amar verdaderamente y no ser injusto con el otro. Sobre esto, San Agustín afirma: los cinco sentidos, en cambio, no nos llevan a la eternidad, sino sólo a buscar lo temporal. Sin embargo, cuando el intelecto (en su lenguaje, intelecto incluye también el amor) se inicia en la sabiduría, comenzará a guiar el alma, "no sólo sabrá gozar de las voces armoniosas y rechazar las desafinadas; o deleitarse en olores agradables y rechazar los desagradables; o dejarse atrapar por lo dulce, frente a lo que es amargo; o dejarse acariciar por lo que es suave protegiéndose de lo rudo". ¿Cuál será, en cambio, la función del intelecto? No enseñará a discernir lo blanco de lo negro, sino lo justo de lo injusto, el bien del mal, lo útil de lo inútil, la castidad de la impudicia, porque amas aquella y evitas ésta; la caridad del odio, porque cultivas aquella y te proteges de éste".

De las palabras de Agustín comprendemos que el alma se nutre de la justicia, de la pureza y del bien, todo cosas que hacen que el alma viva. Aquella justicia que sin embargo no es distinta de la misericordia divina que experimentamos en el sacramento de la confesión. Aquel bien que es Dios mismo en la Eucaristía y en su Palabra. Aquella pureza que es: "una fe íntegra, una esperanza sólida, una caridad sincera."

 

Roguemos a María, sede de la Vida divina (Lc 1,25) para que nos enseñe e interceda por nosotros y se cumpla así en nosotros lo que se realizó en Ella; tal como está escrito: "El que cree en mí, como dice la Escritura: de su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él" (Jn 7, 38-39) J.V.

* Con ocasión del 15º aniversario de la Fundación "Medjugorje para la Infancia" en el Palacio de Congresos de Lugano, el sábado 11 de mayo 2002 a las 15 horas:

 

"Arrodillaos y cambiad el mundo" Encuentro de oración con el Padre Jozo Zovko. Tel: 0041-916839902 - El dinero que se recoja se devolverá por entero a la obra del p.Jozo dedicada a los huérfanos de guerra en Bosnia-Herzegovina. El P. Jozo asistirá también a los encuentros de oración en la Basílica de Collemaggio de Aquila - el viernes 24 de mayo a las 16.30 y al Palacio de deportes de Ancona - el sábado 25 de mayo a las 10h. Informaciones: Matteo Rossi Tel: 0585. 43653

*"Medjugorje fuente de vocaciones" Es el título de la recopilación de testimonios promovida por la Redacción del Eco polaco. El objetivo es el de contar cómo, a través del contacto con la Reina de la Paz y con sus mensajes se ha despertado en las almas la vocación a la vida consagrada o sacerdotal. Quien quiera contar su propia historia puede enviarla en su propia lengua a: echo@ceti.pl

 

* Para los lectores del Eco ESPAÑOL:

Hna Maria Teresa - Foyer Nuestra Señora del Carmen - tel: (041) 651332 - fax: 00564 1651127 - Casilla 15 - Tomé - Chili S. Dolors Vallverdi Berges - tel: 34 933030049 - fax: 33088363 - C/ Andrade 88, 5, 2 - 08020 Barcelona - España.

Ernesto Falla - tel: 5023632114 - Colombus center, 1002 - Ave. Las Américas, 189-91, zona 14 Guatemala - Guatemala - E-mail: inrodeo@guate.net, efalla@quik.guate.com.

* El Eco de María es gratuito y vive sólo de donaciones, que se pueden enviar al nuevo número de c.c.p. 14124226, o mediante un cheque a nombre de Eco di Maria, cuenta corriente nº 68068/0: Banca Agricola Mantovana, Ag.4, Frassino, Mantova, coordenadas CAB 11504, ABI 5024. ¡Gracias a tu contribución el Eco podrá continuar su misión en el mundo!

 

Que la bendición del Resucitado colme vuestros corazones y vuestras familias.

Villanova M., 1 de marzo de 2002

 


 

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