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Eco de Maria Reina de la Paz 202 (Noviembre-Diciembre 2008)

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Mensaje del 25 de septiembre de 2008
“¡Queridos hijos! Que su vida sea nue-
vamente una decisión por la paz. Sean
portadores alegres de la paz y no olviden
que viven en un tiempo de gracia, en el
que Dios, a través de mi presencia, les
concede grandes gracias. No se cierren,
hijitos, más bien aprovechen este tiempo y
busquen el don de la paz y del amor para
su vida, a fin de que se conviertan en testi-
gos para los demás. Los bendigo con mi
bendición maternal. ¡Gracias por haber
respondido a mi llamado!”
El don de la paz y del amor
Paz y amor son palabras muy usadas por
todos, pero su significado no es el mismo
para todos. Tal vez también por esto Maria,
tras 27 años de mensajes, exhortaciones y
enseñanzas, y tras una presencia tan larga en
Medjugorje, todavía nos invita a buscar el
don de la paz y del amor.
Tal vez incluso
quien haya difundido Sus mensajes por el
mundo debería preguntarse con humildad si
también él es invitado a buscar todavía el don
de la paz y del amor. Tal vez , ciertamente en
buena fe, hemos hablado demasiado de paz y
de amor con un lenguaje nuestro, según
nuestros esquemas mentales, segun nuestra
lógica, y hemos ofuscado de este modo la
Luz intrínseca que éstos contienen. No lo
sabemos bien, pero sí estamos todos invita-
dos a dar menos discursos, a limitar el flujo
de nuestras palabras y a dar más espacio, tal
vez todo el espacio, al testimonio de vida:
Que vuestra vida sea nuevamente una
decisión por la paz;
y continúa: No os
cerréis, hijos mios, más bien aprovechad
este tiempo y buscad el don de la paz y del
amor para vuestra vida a fin de que os
convirtáis en testigos para los demás.
Cuidemonos de no cerrarnos a nosotros
mismos, en nuestras certezas, en el pequeño
templo de nuestro yo ;no nos enroquemos en
nuestras posiciones y expongamonos a la
lluvia de gracia que aún cae abundantemen-
te por todo el mundo: vivís en un tiempo de
gracia , en el que Dios, a través de mi pre-
sencia, os concede grandes gracias.
Cerrados en nuestro egoismo, en nuestra
arrogancia, no podemos acoger la paz y el
amor que vienen de Dios.¿Cómo podemos
hablar de amor cuando nuestras palabras tie-
nen el sabor del desprecio y no de la cari-
dad? Todos conocemos, y decimos que apre-
ciamos, el himno a la caridad del Apostol
San Pablo (1 Cor 13), pero todos necesita-
mos vivirlo para testimoniarlo de verdad.
No debemos, sin embargo, dejarnos
angustiar, y mucho menos desalentarnos por
culpa de nuestras limitaciones;es más, preci-
samente la concienciacion de estas limita-
ciones es lo que nos debe dar coraje porque
nos induce a no buscar en nosotros lo que
sólo viene de Dios. Cuando parezco débil,
entonces es cuando soy fuerte
(2 Cor 12,10).
Y Maria nos anima diciendo: Sed portado-
res alegres de la paz y no olvidéis que vivís
en un tiempo de gracia...
Tenemos de ver-
dad todo, o mejor dicho, mas que todo. Si no
nos dejamos dispersar engriéndonos con los
pensamientos de nuestro corazón
(cfr Lc 1,
51) no tendremos que buscar sino tan solo
acoger el don de la paz y del amor que
Dios Padre con misericordia nos ofrece en
Maria y a través de Ella, Reina de la Paz y
del Amor. Este don nos fue dado hace ya
dosmil años: ¡es Jesús! Ahora, como enton-
ces, podemos recibirlo de Maria, podemos
vivirlo en nosotros mismos si Lo acojemos
como Ella Lo ha acojido. El no busca cora-
zones sabios, ni jactanciosos, ni ilustres,
nisiquiera bienpensantes. El no acusa al
pecador; no busca sólo corazones puros,
sino corazones que desean ser puros. El no
reputa como botin (codiciable)el ser igual a
Dios
(Fil 2, 6). El , como ser creado, necesi-
ta ser generado. El, inocente,carga con todos
nuestros pecados. Por esto, Jesús, yo puedo
venir a Ti, y en Tu Nombre, presentarme
ante Dios Padre. Gracias Jesús, mi vida y mi
esperanza. Gracias Maria, por tu presencia
humilde y continuada. Gracias por Tu obra
paciente y misericordiosa. Maria Madre de
Jesús, danos Tu Corazón tan bonito, tan
puro, tan lleno de Amor y de humildad, para
que podamos amar a Jesús como Tu lo
amaste. Mantennos junto a El, como tu te
mantienes junto a El al pie de la Cruz y ayú-
danos a servirle en las semblanzas de los
mas pobres entre los pobres .Corazón
Inmaculado de Maria, fuente de nuestra ale-
gría, ora por nosotros.
(Beata Madre Teresa
de Calcuta)
Nuccio Quattrocchi
Mensaje del 25 de octubre de 2008
“¡Queridos hijos! De manera especial
los llamo a todos ustedes para que oren
por mis intenciones a fin de que por
medio de sus oraciones se detenga el plan
de Satanás sobre esta Tierra, que cada día
está más lejos de Dios, y en lugar de Dios
se pone a sí mismo y destruye todo lo que
es hermoso y bueno en el alma de cada
uno de ustedes. Por eso hijitos, ármense
con la oración y el ayuno para que sean
conscientes de cuánto Dios los ama y pue-
dan hacer la voluntad de Dios. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado!”
¡Detengamos
el plan de satanás!
“¡Queridos hijos! De manera especial
os llamo a todos para que oreís por mis
intenciones a fin de que por medio de
vuestras oraciones se detenga el plan de
satanás sobre esta tierra.
Detener el plan
de satanás, y detenerlo por mediación nues-
tra, es el motivo de la venida de Maria y de
su larga presencia en Medjugorje. Ella,
como primera criatura humana que acogió a
Dios en si misma, está con nosotros para
enseñarnos también a nosotros a acogerLe y
se quedará con nosotros hasta que el último
de los llamados haya respondido a su llama-
da. Aunque esta tierra esté cada día mas
lejos de Dios,
aunque los poderosos de esta
tierra parezcan mas fuertes y los débiles
cada vez mas miserables,marginados y
excluidos, aunque las leyes de la economía
parezcan sustentar el futuro del mundo, la
injusticia parezca prevalecer sobre la justi-
cia, la guerra sobre la paz, existe ya ahora un
mundo desconocido para los sabios y para
los grandes medios de comunicación, un
mundo abigarrado y compuesto que florece
en el silencio y se abre a la gracia del Amor.
Es un mundo que no se pone a sí mismo
en lugar de Dios, sino que en Él, busca y
halla la vida. Un mundo que ensalza todo lo
que es bello y bueno en el alma del hom-
bre,
un mundo en el que satanás no puede
penetrar porque su atmósfera es irrespirable
para él. Es un mundo que surge día tras día,
que no se edifica con la opulencia, ni se
impone con la violencia, que no devora sino
que crea espacio, que no resta sino que dona
libertad, que no esclaviza sino que diviniza:
es el Reino de Dios. Contra este Reino sata-
nás todavía trabaja y por esto Maria nos
invita a orar por Sus intenciones, para que
a través de nuestras oraciones se detenga
el plan de satanás sobre esta tierra.
¡Que consoladora es esta invitación! Ella
es la que lo guía; no debemos orquestar nin-
guna estrategia;debemos sólo orar por Sus
intenciones. Pero cuidado con subvalorar
esa oración nuestra: no se trata de simple-
mente delegar. La oración es súplica, invo-
cación, grito del alma, es deseo ardiente.
Orar significa mover a Dios hacia la compa-
sión, atraerLo a uno mismo, esperar que cai-
El amor, sólo el amor es creíble.
Por este motivo, Jesucristo es el centro
de toda la historia, incluso de la
contemporánea, porque representa
el amor profundo de Dios.”
Benedicto XVI
Noviembre - diciembre de 2008 - Editado: por Eco di Maria, Via Cremona, 28 - 46100 Mantova (Italia)
A. 24, N° 11-12; Esd. a. p. art. 2, com. 20/c, leg. 662/96 filiale di MN-Aut. trib. MN: 8.11.86, ccp 14124226
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gan esas migajas de Su mesa para alimentar-
nos de ellas (cfr. Mt 15, 27), refugiarse en
El, estar en Su presencia, absorber su
Palabra (Lc 10, 39). Orar significa buscar en
El las palabras que decimos, las actitudes
que tenemos, las decisiones que tomamos,
los sentimientos que vivimos, los deseos que
perseguimos. Ayunar significa vida austera,
renunciar a lo superfluo, castidad de gula ,
de pensamiento y de palabra.
Armáos con la oración y el ayuno para
que seaís conscientes de cuánto Dios os ama
y podáis hacer la voluntad de Dios.
La ora-
ción y el ayuno son armas que nos consienten
conquistar el conocimiento del Amor de Dios
y así confortarnos en el Señor y en la fuerza
de su poder, vestirnos de toda la armadura de
Dios, para que podamos resistir a las insidias
del diablo
(cfr. Ef 6, 10-11). Es de la concien-
cia de Su Amor de donde sacamos fuerza para
renovar en El nuestra vida. No es una batalla
fácil y a menudo el enemigo no está lejos de
nosotros, sino incluso dentro de nosotros mis-
mos, en la misma raiz de nuestros pensamien-
tos, en la base de nuestros juicios, y trae divi-
sión dentro y fuera de nosotros, habla, a veces
predica en lugar nuestro y así será hasta cuan-
do sea precipitado el dragón grande, la anti-
gua serpiente, satanás, el acusador de nues-
tros hermanos
(cfr. Ap. 12,9-10). Mientras
tanto confiémonos a Maria, abandonémonos a
Dios con plena y absoluta confianza; dejémos
a El todo nuestro espacio. Que El cumpla en
nosotros lo que ha establecido desde la eterni-
dad y asi Jesús vivirá en nosotros, y nosotros
en El y con El, continuaremos Su Obra (Jn 14,
12-14).
N.Q.
La Palabra en el Sínodo
Tiene un rostro la Palabra, el de
Jesucristo, el Verbo que se ha hecho carne y
que ha impregnado toda la Escritura de esta
carnalidad que la hace viva, real, y siempre
actual. Un rostro que pide ser encontrado a
través de la lectura de ese libro que, como
dice Maria en Medjugorje, debería ser colo-
cado en un sitio bien visible de la casa, o
mejor aún, debería ser acogido cada dia
como indispensable alimento cotidiano para
nuestro “ser interior”.
Éste es el nucleo del mensaje conclusivo
que ha coronado el inmenso trabajo de los
253 Sacerdotes sinodales reunidos en Roma
del 5 al 26 de octubre pasado, cuyo argu-
mento fué “La Palabra de Dios en la vida
y en la misión de la Iglesia”
. Fué escogido
para la XII Asamblea General Ordinaria del
Sínodo de los Obispos - expresaba el deseo
del Papa de relanzar uno de los exponentes
del Concilio, la constitucion Dei Verbum.
“Ha sido la escuela del oyente. Ha sido una
audiencia recíproca “ ha dicho el Pontífice al
concluir los trabajos, “ y precisamente escu-
chándonos unos a otros hemos aprendido a
escuchar mejor la Palabra del Dios.
Escuchando al prójimo, escuchamos mejor
también al Señor mismo”.
Pero, ¿Qué es un sínodo? En general ,
puede ser definido como una asamblea de
obispos que representan al Episcopado cató-
lico y que tienen el deber de ayudar al Papa
a gobernar la Iglesia Universal aportando su
consejo personal. Y también esta vez la con-
tribucion ha sido fecunda a través de las
variadas intervenciones de los representan-
tes de los cinco continentes: paises y cultu-
ras tan diversas entre sí en las que una única
Palabra debe encontrar el terreno adecuado
para arraigar y transformarse en vida.
“Hoy estarás conmigo...”
Dirigiéndose al hombre crucificado jun-
to a Él, antes de morir, Jesús exclamó: “Hoy
estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43).
El Señor había acogido el arrepentimiento
del malhechor y su profundo deseo de
redención, tranquilizándole de este modo
sobre su destino final. Y ésto es evidente
para todos. Pero nos preguntamos: ¿Que
entendía decir Jesús con hoy? Sabemos, de
hecho, que antes de volver al Padre, Cristo
bajó a los infiernos. No podía pues ser ese
mismo día como lo entendemos nosotros. El
hoy de Dios, entonces, se refiere a algo dis-
tinto respecto a nuestra humana concepción
del tiempo. Intentemos comprenderlo.
En nuestra época asistimos a una veloz
cadena de eventos en el plano mundial que
agitan al hombre en su interior. Hay un pro-
ceso en desarrollo que conduce a una eviden-
te deshumanización, y hay un pensamiento
contagioso que no permite al individuo plan-
tearse preguntas que le ayudarían a una ver-
dadera escucha de si mismo para llegar a una
comprensión profunda de la realidad.
Si el hombre pierde el contacto consigo
mismo y no respeta la propia necesidad de
infinito, acaba perdiéndose.Sólo comenzan-
do desde una cercanía íntima de su corazón,
el hombre puede comprender el tiempo y la
realidad. Nuestro corazón, de hecho, se
rebela a cualquier imposición que lo encie-
rre en una prospectiva “finita”: él quiere
infaliblemente el infinito!
No hay un verdadero conocimiento de
nosotros mismos sin descubrir que debemos
nuestra propia existencia a un Ser Eterno
que está en el origen de la realidad y que nos
ha creado para que estuvieramos en relación
con El. Si el hombre no consigue responder
a la pregunta “¿Quién soy? no puede com-
prender ni participar en el plan salvador que
Dios ha realizado en un tiempo bien deter-
minado, osea cuando Jesús se encarnó “en la
plenitud del tiempo” - para iniciar esa pleni-
tud
que marcará cada tiempo sucesivo.
Cuando Jesús vino a la tierra, interrogó a
los hombres de entonces por si habían reco-
nocido ese tiempo, si habían notado que algo
eterno habia hecho irrupción en el tiempo
“finito”. Entre ellos muy pocos reconocieron
el Evento, el Misterio que se revelaba.
¿Qué significa, entonces, eso de que
Dios mandó a su Hijo en la “plenitud del
tiempo” y que cuando todavía eramos peca-
dores, Cristo murió por nosotros? Sólo lo
comprenderemos a través de un despertar
interior del alma que se deje tocar por la gra-
cia prevista en un determinado momento
historico. El hoy de Dios no es externo al
hombre, sino que sucede en el hombre toca-
do por la gracia, y en la medida en la que se
deja penetrar interiormente por ella, el hom-
bre entra en la eternidad.
A la luz de todo esto , podemos entonces
comprender que cuando Jesús dijo al ladrón
arrepentido: “Hoy estarás conmigo en el
Paraiso” quería simplemente decirle: “en
este momento tu alma encuentra la gracia
que perdona y que te introduce en el tiempo
de Dios: la eternidad”
Daniele Benatelli
En una era en la que la comunicación se
avala incluso con imagenes, los encargados
de sintetizar el pensamiento común en un
documento han escogido cuatro aspectos: La
Voz, el Rostro, la Casa y el Camino de la
Palabra. “La Voz divina resuena desde el ori-
gen de la Creación, dando lugar a las mara-
villas del universo. Es una Voz que penetra
luego en la historia, herida por el pecado
humano y trastornada por el dolor y la muer-
te”, explica Mons. Ravasi, que presidió la
comisión, “pero también la fuerza de la
Palabra que se ha hecho carne, que entra en
el espacio y en el tiempo y asume un rostro
humano, Jesucristo. Precisamente por esto,
el acercamiento a la Biblia tiene lugar en el
encuentro con una Persona que da a la vida
un nuevo horizonte. Es importante pues
resaltar el esfuerzo por no caer en el funda-
mentalismo exegético que niega la encarna-
ción de la Palabra divina en la historia..”.
A estas palabras hacen eco las de un
obispo belga: “Los cristianos no deben ser
“profesionales”, sino “amantes” de la
Sagrada Escritura,o mejor todavía, “diletan-
tes”, como hacen los que se deleitan... La
Sagrada Escritura revela lo que Dios quiere
respecto de los hombres. Y esto, Dios no lo
expresa por conceptos, por filosofias, por
pensamientos, sino por hechos. En estos
hechos está la revelación de Dios.”.
Es por esto que - como recalca el Santo
Padre - el acercamiento a la Palabra de Dios
debe ser caluroso, y no solo exegético o teo-
lógico. En resumen, el Papa ha hecho un lla-
mamiento a la Iglesia para que la lectura de
la Biblia quede arraigada en la historia
humana con una prospectiva sobrenatural; la
Biblia debe ser leida con los ojos de la fe:
“Como un enamorado lee una carta de su
amada, asi debes leer la Escritura”, escribia
el filosofo danés Kirkegaard.
El tercer punto cardenal del mensaje
conclusivo es la Casa de la Palabra divina,
osea la Iglesia, donde la Palabra debe de ser
proclamada y “despedezada” para que sea
junto con la Eucaristia, alimento y enseñan-
za. Y por último, la última imagen del mapa
espiritual de este viaje virtual que debe lle-
var la Palabra desde lo eterno del infinito de
Dios hasta nuestras casas es el Camino,
osea la misión a través de la cual se encami-
na la Palabra de Dios:”id, pues; enseñándo-
les a observar todo cuanto yo os he manda-
do... Lo que os he dicho al oido, predicadlo
desde las azoteas” (Mt 28, 19-20).
El Sínodo puesto ante la Palabra de Dios
ha sido como una parábola, como las que
Jesús usaba para hacer simples las enseñan-
zas difíciles de entender. Una reflexión larga
y comprometida que fue asociada a una ini-
ciativa sencilla pero muy significativa, sin
precedentes: “La Biblia, noche y día”, una
especie de maratón en la que el Sagrado
Texto era leído ante las camaras de la televi-
sión, sin interrupciones, durante siete dias y
seis noches consecutivas.
Seguramente el trabajo del Sínodo deja-
rá una amplia huella en la vida de las
Iglesias locales y en los grupos que se esfor-
zarán a concretar los impulsos que el
Espíritu Santo ha inspirado a los obispos:
“Cread el silencio para escuchar con efica-
cia la Palabra del Señor”, exhortan al final
los Pastores, “y conservad el silencio tras
haber escuchado, porque ésta seguirá
morando, viviendo y hablando a vosotros.
Hacedla resonar al iniciar vuestro día para
que Dios tenga la primera palabra y conser-
vadla por la noche como eco en vosotros
para que la última palabra sea de Dios.
“Si vas tras Maria, no te desviarás,
si le rezas, no desesperarás;
si piensas en ella, no podrás equivocarte.
Si ella te guía, no caerás;
si te protege, no puedes tener miedo”
(San Bernardo)
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TIEMPO DE PAN
TIEMPO DE PAN
No se oye otra cosa en Occidente sino hablar de crisis económica, de caidas de la bol-
sa, de desastres financieros. Se lamentan del aumento del coste de la vida y de la crecien-
te falta de trabajo. Cada vez hay mas pobres, aquellos que a duras penas subsisten y
sobreviven y esto agita el sueño incluso de aquellos que tienen los bolsillos llenos de
dinero y viven con el miedo de perderlo. En resumen, un ambiente de sofocante apren-
sión comprime a las almas de una mayoría y denuncia la angustia por el futuro que se
avecina. Y todo esto ocurre sobre nuestro planeta que dia a dia se disgrega, alterado en
sus leyes naturales y climáticas debido al utilitarismo del hombre.
Es un cuadro nefasto, pero a estas alturas nos hemos ya acostumbrado a contemplar-
lo, los medios de comunicacion nos lo presentan así a diario. Por esto muchos se pregun-
tan: Pero... ante todo esto...¿Dónde esta Dios? A esta pregunta,en cambio, se debiera de
responder con una ulterior pregunta: Pero tu, hombre,... ¿Dónde has puesto a Dios?
He aquí el nucleo de la cuestión. Si el hombre no responde con sinceridad a tal pre-
gunta, no podrá nunca descargar el lastre de las preocupaciones sobre el futuro inmedia-
to del mundo. Buscamos de hecho soluciones sólo desde un plano humano, hacemos
hipótesis sobre intervenciones milagrosas a través de técnicas,cálculos, programaciones,
etc, pero dejamos de lado a Aquel “ que ha medido las aguas con el hueco de su mano y
apalpó los cielos y determinó en un tercio todo el polvo de la tierra, pesó en la romana
las montañas o en la balanza los collados...” (Is 40,12-13). En la práctica ignoramos total-
mente la acción del Autor mismo de la vida y, a lo sumo, le consideramos como punto de
desahogo de nuestros disgustos y de nuestras angustias.
“¡Necios!”, nos diría Jesús. Y tal vez nos lo dice, pero no sabemos escuchar su voz. Y
entonces en su bondad paciente y providencial Dios sigue haciendose Pan, alimento bue-
no que nutre nuestras necesidades mas profundas y verdaderas: la necesidad atávica de
amor, de amistad, de respeto, de justicia, de verdad. Pero no se para sólo en esto, porque
el pan cotidiano llega a nuestra mesa también de manera concreta si rezamos al Padre, si
confiamos en El. Basta solo con creer.
Se necesita también saber ayunar de otros alimentos que nos crean profunda depen-
dencia y que envenenan el espiritu, como el ansia de tener, de poseer,de consumir hasta
la naúsea: un ímpetu alocado que nace de la desolación del vacio interior y de la sensa-
ción de una miserable falta de sentido.
“Todas las cosas están en tu poder, oh Señor, y nadie puede resistir a tu querer. Tu has
creado todas las cosas, el cielo, la tierra y todas las maravillas que estos contienen; tu eres
el Señor de todo el Universo” (Antifona de ingreso XXVII sept. del Tiempo Ordinario).
Vale la pena pues ayunar de todo lo que nos bloquea el corazón para poder guardar un
sitio a Jesús, al único Señor que nacerá una vez mas para nosotros en Belén, la Casa-del-
pan
, como sugiere su significado judío. En el tiempo de Advient, Maria preparará este
buen Pan, en silencio y vigilando que no le falte a nadie. Debemos pues crear un hueco
en nosotros porque el Señor nunca se impone, simplemente llama.
Stefania Consoli
Los cristianos
desarraigados
Ha sido la árdua iniciativa de los apósto-
les, junto con los que se les unieron, la que
llevó hasta el lejano Oriente las semillas de
la vida nueva que Jesús había entregado a su
Iglesia. Una valentía premiada con buenos y
duraderos frutos, crecidos gracias al sacrifi-
cio de muchos, famosos y desconocidos, que
vivieron el martirio en esas tierras para que
el cristianismo tuviera fuerte arrraigo.
Si bien contituyeron tan solo algunas
minorías entre otras religiones dominantes,
los cristianos durante siglos han transmitido
de generación en generación la luz de la
Revelación y el anuncio de la Pascua eterna.
Ahora en cambio, algo muy grave puede lle-
gar a anular ese ofrecimiento de esos marti-
res y el esfuerzo de los apóstoles: los cris-
tianos son expulsados
de sus casas y, a
menudo, cruelmente aplastados, en su digni-
dad o incluso asesinados.
En la tierra de Abrahám
Es lo que está sucediendo ya desde hace
meses en la India y en Iraq, por no hablar de
los otros paises en los que un silencio solida-
rio colectivo llega a ocultar una vergonzosa
realidad. La situación de graves limites lega-
les a la libertad religiosa engloba, de hecho,a
14 paises: Bhután, China, Cuba, Irán, Corea
del Norte, Laos, Maldivas, Myanmar,
Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, Sudán,
Turkmenistán y Yemen.
Dando una llamada de emergencia, a
propósito de la persecución en Iraq, el
Director de la Sala Stampa del Vaticano,
padre Lombardi, nos dice: “A menudo sue-
len enviar mensajes aterradores de este tipo:
“¡Debes dejar tu casa y abandonar la zona en
24 horas, si no, serás castigado justamente y
serás asesinado según manda hacer nuestra
relligión islamica con todo aquel que, como
tú, venera la cruz!”.
Los cristianos de Mosúl, segunda ciudad
de Iraq, han quedado reducidos a solo 500
,tras la ola de persecuciones que ha sufrido
una de las comunidades más antiguas del
mundo; en el último mes casi 10.000 cristia-
nos han abandonado la ciudad y ninguno
desea retornar a su casa. Ha habido incluso
15 muertos y una campaña de intimidación
para obligar a las personas a elegir entre
convertirse al islam o ser asesinadas.
Las cifras hablan por si solas
La misma dramática situación se vive en
la India. Son ya 60 los cristianos asesinados
desde que empezó la ola de violencia, el pasa-
do 24 de agosto, después de que un líder hin-
dú y cuatro de sus secuaces fueran asesina-
dos. A pesar de que los maoistas han reivindi-
cado el atentado, rapidamente se ha desenca-
denado la violencia contra los cristianos.
Además de los muertos , hay mas de 18.000
heridos, 178 iglesias destruidas , mas de
4.600 casas quemadas y 13 escuelas y centros
sociales dañados. Mas de 50.000 cristianos
huyeron de sus lugares y se han refugiado en
campos o en la selva.... Incluso una de las
casas de las Misioneras de Madre Teresa de
Calcuta, ha sido incendiada por los funda-
mentalistas hindúes; pero la cosa mas alar-
mante es la total indiferencia de las autori-
dades
locales y nacionales, a pesar de las
contínuas peticiones de ayuda de la Iglesia.
“¿Porqué nos mostramos más preocupa-
dos por el destino de los osos polares que el de
los hombres culpables sólo de haber elegido la
fe cristiana?, ha preguntado en una asamblea
pública el Card. Caffarra, arzobispo de
Bolonia, denunciando así el silencio ensorde-
cedor
de los medios de comunicación. Y ade-
más, para que su advertencia no se limitara a
simple denuncia, ha invitado a los presentes a
unirse a él en el ayuno y en la oración para
compartir la misma pasión de quien es perse-
guido por el nombre del Señor”.
La primera santa india
Justo en el momento en el que los cristia-
nos sufren una dura y no menos injusta per-
secución, se ha proclamado la santidad de
Alfonsa de la Inmaculada Concepción, reli-
giosa de las Clarisas del Tercer Orden de San
Francisco; una mujer frágill fisicamente pero
tenaz en su “ostinada” donación al Señor, a
quien permaneció fiel considerando toda su
vida un holocausto a Dios, y ofreciendo cada
sufrimiento al Sagrado Corazón de Jesús.
Este ejemplo de santidad en la India da
razón al sacrificio de los “hermanos y her-
manas perseguidos que están dando la
mayor enseñanza sobre el hombre, sobre su
dignidad, y sobre su altísima vocación” -
podemos decir en conclusión, recordando
una vez más, las palabras de Mons. Caffarra
- por esto “ no nos turbe ya nada, adorando
solo a Cristo en nuestro corazón, estamos
preparados siempre a responder a quien nos
pregunte por la razón de la esperanza que
habita en nosotros”.
Redacción
Maria llevaba
el niño silencioso
en el que se escondían
todas las lenguas.
El Altísimo se hizo niño
en el se escondía
el tesoro de sabiduría
que todo lo llena.
Era el Altísimo y mamaba
la leche de Maria,
mientras que las demas criaturas
mamaban sus bendiciones.
Mientras mamaba
la leche de Maria,
era El quien hacia mamar
vida al universo
Y mientras habitaba
en el vientre de su madre,
en su seno habitaban
todas las criaturas.
(Efrem el Siro 300 d.C.)
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P
ENSAMIENTOS
S
ENCILLOS
de Pietro Squassabia
En la plenitud de los tiempos
En la plenitud de los tiempos, Dios Padre dió a conocer su amor misericordioso a los
hombres enviando a su propio Hijo. También en dicha plenitud, Dios manifestó su Belleza
a través de la criatura humana que se dejó envolver por completo por el don del Espíritu. Es
verdad: el creado nos hace entrever la belleza de Dios, pero sólo Maria nos la muestra ple-
namente en su esplendor. Parece casi como si Dios, queriéndose manifestar a los hombres,
se haya donado a si mismo a Maria, pensando en Ella como el instrumento mas adecuado
para acoger Su belleza y mostrarnosLa. Tal vez, por esto, Dios ha hecho que Maria sea tan
maravillosa: para que Ella fuera Su manifestación a los hombres, según la manera de su
Hijo. De este modo, no se puede contemplar a Maria sin contemplar a Dios.
Me pregunto: ¿Porqué Dios ha hecho a Maria tan bella, llegando a ser Su digna mora-
da? Ciertamente porque ha querido hacer un gran regalo a la humanidad, de la que Maria
también forma parte. Ciertamente, porque el Padre ha querido mostrar abiertamente a los
hombres, por medio del Hijo y de su Madre,cuánto grande es su amor por el hombre y por
la creación. Ciertamente, porque el Altísimo se ha complacido en ofrecernos una ayuda
poderosa a través de una criatura humilde y frágil, a la medida nuestra. Por esto Maria es
una fuente inagotable de gracia. Y a Ella todos pueden acceder, precisamente por ser Madre
y porque una Madre no rechaza a ninguno de sus hijos.
Un dia Jesús dijo: quien me ve a Mi,ve al Padre. Y de Maria podríamos decir: quien La
ve, ve el esplendor de Dios, ve a Dios. También en Medjugorje Maria ha venido ciertamen-
te para mostrarnos el rostro de Dios, ya que ésa es su misión: mostrarnos a Dios en toda su
belleza. Maria, peró, ha venido seguramente también para ayudarnos a ser reflejo de Dios,
para que así los demás puedan gustar de su estupenda presencia. Pidámos pues a la Madre,
que nos trae al Niño en esta Navidad,que nos haga portadores de esta Belleza, para bien
nuestro y de los demás.
Entonces ama
¿Deseas conocer de verdad las cosas y las personas que te rodean? Entonces ama.
¿Deseas comprender a los demás y que te comprendan? ¿Hablar al corazón de la gente y
saberlas escuchar? Entonces ama. Si no amas no comprenderás a los demás porque no los
“ves”. La falta de amor es como la niebla que no te deja ver claramente las personas y las
cosas. Y cuanto más falta el amor, mas densa es la niebla, hasta un punto en el que no ves
nada a tu alrededor. Y así, sin el amor, el hombre no llega a relacionarse positivamente con
el prójimo , aún queriendolo, porque no es capaz de “verlo”: No lo ve por lo que es, no ve
su verdadero rostro, sus verdaderas semblanzas, el bien que posee y nisiquiera los sufri-
mientos que lleva consigo. En resumen, cuando falta el amor, no vemos a los demás o los
vemos diferentes: por ello escapan a nuestra comprensión. En cambio con el amor, se nos
da la luz que ilumina toda la realidad, para que la comprendamos de verdad. Entonces vere-
mos a los demás con la luz correcta, en verdad por lo que son: un dón de Dios, sin distin-
ción entre las personas. Entonces, ciertamente, evitaremos incomprensiones, distanciamien-
tos,relaciones inútiles o superficiales y se nos dará la capacidad de hacer el bien, para nues-
tro provecho y el de los demás. Nuestro trabajo será fructuoso, nuestro compromiso y nues-
tro compartir con el projimo será rico en gracia, nuestro hablar no será nunca ofensivo.
Es verdad: sólo el amor nos hace ver todo con los ojos de Dios, para descubrir en el pró-
jimo lo que el Señor ha puesto y no ha puesto de Si mismo.Ciertamente Dios sabe todo
sobre nosotros, conoce incluso nuestra realidad más profunda, precisamente porque nos
ama hasta el extremo. Así es tambien para nosotros: cuanto más amamos, más conocemos
y comprendemos a los demás y a nosotros mismos. Pidámos pues a Jesús, que nacerá en un
establo, que custodie siempre nuestro Amor para que comprendamos siempre mejor a los
demás. Tal vez así tengamos luz necesaria para poder verLe y amarLe en cada persona, sin
distinciones.
Benedicto XVI en Lourdes:
“La sonrisa de Maria
es para todos”
“Los mas ricos del pueblo buscarán tu
sonrisa” (Sal 44, 13). Buscar la sonrisa de
Maria no es cuestión de sentimentalismo
devoto o anticuado; es mas bien la justa
expresión de la relación viva y profunda-
mente humana que nos une a Aquella que
Cristo nos ha donado como Madre. La mis-
ma Escritura nos desvela tal sonrisa en los
labios de Maria cuando Ella canta el
Magnificat: “Mi alma engrandece al Señor y
exulta de júbilo mi espíritu en Dios mi
Salvador” (Lc 1, 46-47).
Cuando la Virgen Maria agradece al
Señor, nos toma a nosotros por testigos:
cada proclamación del Magnificat nos hace
testigos de su sonrisa.
Aquí en Lourdes, durante la aparición
del 3 de marzo de 1858, Bernadette contem-
pló de manera muy especial esta sonrisa de
Maria. Esta fue la primera respuesta que la
Bella Señora dió a la joven vidente que dese-
aba conocer su identidad.
Antes de presentarse ante ella,algunos
dias después, como “la Inmaculada
Concepción”, Maria le dió a conocer ante
todo su sonrisa, como si ésta fuera la puerta
de acceso mas adecuada a la revelación de
su misterio.
En la sonrisa de la mas eminente de
todas las criaturas,a nosotros dirigida, se
refleja nuestra dignidad de hijos de Dios.
Esa sonrisa, verdadero reflejo de la ternura
de Dios, es el manantial de una esperanza
invencible.
Hay combates que el hombre no puede
librar el solo, sin la ayuda de la gracia divi-
na. Cuando la palabra no sabe ya hallar
expresiones adecuadas, se impone la necesi-
dad de una presencia amorosa: ¡Dirigíos a
Maria! En la sonrisa de la Virgen se halla
escondida misteriosamente la fuerza para
continuar el combate...
Buscar la sonrisa de la Virgen Maria no
es un pío infantilismo; es la inspiración, dice
el salmo 44, de aquellos que tienen la madu-
rez espiritual mas elevada y saben por ello
reconocer su debilidad y su pobreza ante
Dios.
En esa manifestación tan simple de ter-
nura que es la sonrisa, percibimos que nues-
tra única riqueza es el amor que Dios siente
por nosotros y que pasa por el corazón de
Aquella que se convirtió en nuestra Madre.
Buscar esta sonrisa significa ante todo acojer
la gratuidad del amor; significa también
saber suscitar esta sonrisa con nuestro
esfuerzo por vivir según la palabra de su Hijo
amado, tal como un niño que intenta suscitar
la sonrisa de la madre, haciendo lo que a ella
le gusta que haga. Y nosotros sabemos lo que
le gusta a Maria gracias a las palabras que
Ella misma dirigió a los siervos de Caná:
“Haced lo que El os diga” (cfr. Jn 2,5).
La sonrisa de Maria es fuente de agua
viva. “Al que cree en mi, según dice la
Escritura, rios de agua viva manarán de sus
entrañas” (Jn 7, 38). María es aquella que ha
creído, y de sus entrañas, han manado rios
de agua viva que vienen a regar la historia de
los hombres.
Del corazón de Maria emana, de hecho,
un amor gratuito que suscita una respuesta
filial, llamada a purificarse sin pausa. Como
cada madre, y mejor que cualquier madre,
Maria es la educadora del amor.
Una humanidad
de santos e inmaculados
“Dios Padre nos ha escogido en
Jesucristo antes de la creación del mundo,
para ser santos e inmaculados a su presencia
en la caridad”. Todos, pues, estamos llama-
dos a ser santos e inmaculados; es nuestro
más verdadero destino; es el proyecto de
Dios en nosotros. Hacia el final, en la mis-
ma carta a los Efesios, San Pablo contempla
este plan de Dios comparándolo no ya con
los hombres cogidos individualmente, uno
por uno, sino con la Iglesia Universal, espo-
sa de Cristo: “Cristo ha amado a la Iglesia,
se ha donado por ella, para santificarla, puri-
ficándola con el bautismo y la palabra, por-
que El queria que ésta apareciera ante sus
ojos esplendorosa, sin manchas ni arrugas,
santa e inmaculada” (Ef 5, 25-27).
Una humanidad de santos e inmacula-
dos: éste es el gran proyecto de Dios al cre-
ar la Iglesia. Una humanidad que se le pre-
sente, por fin,ante El, sin rehuir de su pre-
sencia, sin el rostro lleno de verguenza,
como Adán y Eva tras haber pecado. Una
humanidad, que sobretodo, El pueda amar y
acercar a Si en comunión, mediante su Hijo,
en el Espiritu Santo.
En Maria brilla ya todo el esplendor
futuro de la Iglesia; como en una gota de
rocío, en una mañana serena, se refleja la
entera boveda azul del cielo. Nosotros no
hemos nacido inmaculados como, por espe-
cial privilegio de Dios, Ella sí ha nacido; el
mal, en cambio, anida en nosotros, en todas
nuestras fibras y en todas las formas.
Estamos llenos de “arrugas” para eliminar y
de “manchas” para lavar. En esta obra de
purificación y de retorno a la imagen de
Dios, Maria está frente a nosotros, llamán-
donos con fuerza”.
(de la homilia de P. Raniero Cantalamessa, 8
de diciembre de 2006)
4
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Transformados,
no deformados
de Stefania Consoli
Hay momentos en nuestra vida en los que
estamos obligados a cambiar de aspecto para
adaptarnos mejor a lo que la historia pone
ante nuestro paso. En el fondo, es natural.
Desde el nacimiento hasta la hora de nuestra
muerte, un proceso imparable va modifican-
do nuestro cuerpo: al principio somos
embriones, luego niños, jovenes, adultos y
por último, ancianos. También las leyes espi-
rituales siguen ese principio. Jesús en el
Evangelio lo recuerda a menudo cuando nos
habla del grano que se marchita, de las vides
que se podan, de las semillas que se transfor-
man en arboles. Y así, según vamos crecien-
do espiritualmente, la forma que la expresa
del algún modo está obligada a adaptarse.
Pero ya se sabe, el hombre generalmente
se aficiona a lo viejo, hace que en él se haga
costumbre, de la que luego le cuesta separar-
se: por comodidad, por vaguería,o por miedo
frente a la novedad desconocida. Y así termi-
na identificándose en una determinada for-
ma, cerrándose a si mismo y a los beneficios
de una normal y aprovechada evolución.
“Nadie echa vino nuevo en odres viejos”
nos avisa Jesús (Mt 9, 17); el proceso de fer-
mentación del vino nuevo podría llegar a
romper el odre desgastado por el tiempo y
desparramar así el valioso liquido. En pocas
palabras: si no aceptamos sustituir el conte-
nedor, tarde o temprano perderemos el con-
tenido.
Por eso cuando nos llega el momento de
una beneficiosa renovación, el Señor socorre
nuestra debilidad con un instrumento que
nos da la fuerza de abandonar la “vieja piel”
a la que a menudo nos agarrramos.
Es la cruz. Sólo la cruz puede poner en
crisis toda esa serie de equilibrios a los que
nos agarramos para sostenernos, pero que
improvisamente se revelan inadecuados o
superados. Como una espada de doble filo,
la cruz corta todo lo que nos tiene atados,
para ser libres en Dios, o mejor, para dejar
que Dios actúe libremente en nosotros sin
limites ni condiciones.
El Señor lo sabe; para el hombre cada
renuncia supone una pequeña muerte, una
separación de lo que él ama. Sin embargo, el
afecto, o el sentirse bien en una determinada
circunstancia, no significa necesariamente
que sea el bien. Por esto Dios nos propone
que nos abandonemos a El en nuestras espe-
ranzas,en nuestras perspectivas de futuro, en
la certeza de que la muerte vivida en Dios es
el preludio de una vida mejor. Sólo así con-
seguiremos afrontar ese “salto al vacio”, el
abismo ignoto del no todavía.
La cruz en sus diversos aspectos, nos es
ofrecida para elevarnos a un orden más alto
de ideas, de sentimientos, y de acciones. Si
la acojemos de buen grado, ésta nos donará
una forma mejor, porque la cruz nos trans-
forma
, y no nos deforma. El proceso de
transformación, de hecho, ennoblece a la
sustancia, la realiza respetando la identidad.
La deformación, en cambio, es una obra tipi-
camente humana: desnaturaliza la forma , la
hace decaer, la desvaloriza, la altera hasta el
punto de no parecerse más a si misma.
Así pensaban hacer los hombres con el
Crucifijo: “Eliminémoslo, quitémoslo de en
medio porque obra como no se debe obrar...”
Y con furia se abalanzaron sobre el, hasta
que “tan desfigurado está su aspecto que no
parecía ser de hombre” como Isaías había ya
anunciado (52, 14). Pero al que intentaban
deformar para negar la verdad, que era El
mismo, fue en cambio transformado por la
fuerza invencible de la resurrección, que
cambió la muerte por vida eterna.
Aquí está la diferencia. La cruz trae
siempre a flote nuestra verdadera esencia,
nos eleva transformandonos en mejores: “y
yo, si fuere levantado de la tierra , atraeré
todos a mi”, decía el Maestro a los discipu-
los (Jn 12,32). Y viceversa, el juicio movido
por intereses puramente humanos intenta
siempre imponer el yugo del conformismo,
con el riesgo de deformar irremediablemen-
te la imagen única de Dios en nosotros.
Pero Jesús callaba
(Mt 26,63)
El silencio es mansedumbre.
Cuando no respondes a las ofensas,
cuando no reclamas tus derechos,
cuando dejas que Dios defienda tu honor,
el silencio es mansedumbre.
El silencio es misericordia.
Cuando no divulgas las culpas de tus hermanos,
cuando perdonas sin indagar en el pasado,
cuando no condenas,
sino que intercedes en la intimidad,
el silencio es misericordia.
El silencio es paciencia.
Cuando sufres sin lamentarte,
cuando no buscas el consuelo de los hombres,
cuando no intervienes, sino que esperas que
la semilla germine lentamente,
el silencio es paciencia.
El silencio es humildad.
Cuando callas
para dejar prevalecer a los hermanos,
cuando guardas con celo los dones de Dios,
cuando dejas que tu actuar sea malinterpretado,
cuando dejas que otros se gloríen
de tu esfuerzo,
el silencio es humildad.
El silencio es fe.
Cuando callas porque Él es quien actua,
cuando renuncias al ruido y a las voces del
mundo para poder estar en Su presencia
cuando no buscas comprensión,
porque te basta con que Te conozca,
el silencio es fe.
El silencio es adoración.
Cuando abrazas la Cruz sin pregun-
tar:”¿Porqué?”
el silencio es adoración.
“Pero Jesus callaba”.
D
EL SILENCIO AL
S
ILENCIO
La actitud de la Virgen consiste en per-
manecer en silencio y escuchar. Es su condi-
ción, su voz, su vida. Su vida es una vida de
silencio que adora la Palabra eterna. Viendo
ante los ojos, en su seno, en sus brazos, esta
misma Palabra, la Palabra sustancial para el
Padre...
Permaneciendo callada, reducida al
silencio durante la infancia del Niño Jesús,
Maria se sumerje en un nuevo silencio, y en
silencio se transforma siguiendo el ejemplo
del Verbo hecho carne, que es su hijo, su
Dios, su unico amor. Y su vida pasa de silen-
cio en silencio, del silencio de la Adoración
al de la Transformación.
Cardenal Pierre de Bérulle (1575-1629)
A menudo sucede que en el deseo de orar
“sin cansarnos nunca” como pide Jesús en
su Evangelio (Lc 18,7) no sabemos escoger
la mejor manera que se adapte a una oración
continuada en el tiempo, que llene nuestro
día pero sin cargarlo con infinitas oraciones
que a veces repetimos mecánicamente, sin
entrar nunca en la verdadera oración.
Como ayuda, proponemos un itinerario
que nos hará comprender las características
de una oración completa, capaz de involu-
crar a todos los estratos de nuestro ser, sin
llegar a oprimirlo, o al contrario, sin dejarlo
en ayunas del necesario alimento espiritual.
Un itinerario trazado por Lorenzo Netto,
para demostrar que es posible orar INCAN-
SABLEMENTE.
¿Oración,
imposición o dón?
Según el Evangelio de Jesús orar signifi-
ca buscar obstinadamente a Dios, esfor-
zarse para establecer un contacto vital con el
Altísimo, demostrarle que se le considera
sumamente digno de toda inteligente aten-
ción. Orar significa seguir los pasos de
Dios.
Desear con pasión ese encuentro con
Aquel que es principio y final de toda la rea-
lidad creada.
Jesús ha amado y orado mucho. A noso-
tros nos ha dejado algunos consejos funda-
mentales, modelos de referencia, elementos
inspiradores para la oración cristiana de la
Iglesia, que se pueden sinteti-
zar e: glorificar el nombre de
Dios; pedir el “pan” cotidiano;
interceder; sumergirse y explo-
rar las verdades reveladas;
amar el silencio y la soledad
como condiciones preliminares
para sintonizarse en la onda de
la Trinidad.
Estos puntos se asemejan a las notas
musicales de una sublime partitura a través
de las cuales el orante reconoce, canta,
medita, exalta la soberanía, la gloria y el
amor de Dios. Son formas de oración que el
discípulo de Cristo está llamado a practicar,
a desarrollar y a perfeccionar a lo largo de su
camino de crecimiento y madurez cristiana,
cultivando en su corazón esa ambición de
alcanzar la oración íntegra.
¿Que es la oración íntegra? Es la capa-
cidad de pasar de una nota a otra con la
admirable habilidad del musico que juega
sobre el teclado o con las cuerdas de un ins-
trumento. Ojos cerrados, el alma sumergida
en la armonia que manos expertas, guiadas
por un genio musical, estan llamando a la
vida.
Todos los cristianos pueden (y debe-
rian?!) legítimamente aspirar a ello. A la
oración íntegra se llega tras un largo adies-
tramiento, poniéndose a dsposición del
Espiritu Santo a quien el Maestro de
Nazareth ha confiado la dirección y conduc-
ción de su escuela de oración.
¿Cómo se consigue? También aquí,
como en cualquier otro compromiso de la
experiencia cristiana, vale la ley evangélica
mencionada por San Lucas (16,10): “el que
es fiel en lo poco, también es fiel en lo
mucho”. En verdad , incansablemente!
1. Continúa
A
PRENDER LA ORACIÓN
5
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“¡Había abierto la
puerta a la Virgen!
Relatamos el testimonio de Davide P.,
que en Medjugorje encontró la fuerza par
abandonar el camino de la dependencia de
las drogas y halló el camino que lleva a
Dios (ver Eco nº 201).
“Por fin hemos llegado a la meta:
Medjugorje. ¡Tras un largo viaje de más de
trece horas! A nuestra llegada nos fuimos en
seguida a la pequeña capilla de la casa de
Vicka, donde el sacerdote que nos acompa-
ñaba celebró la Santa Misa. Yo no comulgué
porque ¡Desde Navidad no me había confe-
sado!
La primera noche tan sólo nos tomamos
dos cervezas entre mi amigo y yo. Pero la
noticia de que al dia siguiente asistiríamos a
la aparición de la Virgen a Mirjana me lle-
nó de entusiasmo, una emoción mezclada
con mucha curiosidad.
Ya de buena mañana había una gran
muchedumbre: intenté colarme hacia adelan-
te para estar más cerca de la vidente, pero era
imposible. La gente recitaba el Rosario junto
a Mirjana, y ella oraba de rodillas. De repen-
te ví a esta joven mujer mirando al cielo con
ojos brillantes como diamantes y dialogando
con algo que estaba encima de ella...Estaba
hablando con la Virgen... mientras, en el
entorno ¡reinaba un silencio sepulcral!
Nadie veía a la Virgen, excepto ella, pero
se notaba una sensación de paz absoluta y se
respiraba un aire lleno de amor hacia el pró-
jimo. Todos comprendimos que estabamos
asistiendo a algo único, ¡estaba temblando!
Cuando terminó la aparición, Mirjana dijo
que la Virgen bendijo a todos los presentes,
pidió que le rezaramos siempre y prometió
que estaría junto a todo aquel que la había
Sucede en Medjugorje...
de Halina
TOQUES DE CAMPANAS
A pesar de que el periodo vacacional pasó
ya hace mucho, desde todos los rincones del
mundo sigue llegando continuamente gente a
este lugar bendecido por la presencia de la
Reina de la Paz. Parece como si Maria se
hiciera oir desde los extremos de la tierra lla-
mando “a volver a vivir en Dios y con Dios”,
como acontece con el sonido de la campana
de la Iglesia de Santiago Apóstol, (protector
de los peregrinos), que se oye hasta los extre-
mos de la campiña entorno a Medjugorje y
que invita a la gente “al banquete del Señor”.
El sonido de las campanas tiene en si mismo
la fuerza de la llamada y entra en consonan-
cia con el latido del corazón humano. La pro-
funda invitación que lanzan las campanas
con su melodía parece que atraiga a acercar-
se y a entrar en el misterio que éstas anun-
cian. Sí, las campanas de Medjugorje entran
en el oído y en el corazón...
RAYOS DE SOL
Como rayos de sol, los sacerdotes bajan
del altar del Señor llevando y distribuyendo
entre el pueblo “el Pan bajado del Cielo”, “la
Prenda de la gloria futura”, y luego retornan
de nuevo a la Sagrada Mesa. Es una imagen
cotidiana aquí en Medjugorje, en el momen-
to de la santa comunión, cuando los numero-
sos sacerdotes se ponen al servicio del único
y sumo sacerdote Jesucristo, de ese Sol que
viene “...de lo alto,para iluminar a los que
están sentados en tinieblas y sombras de
muerte, para enderezar nuestros pies por el
camino de la paz” (
Lc 1, 78-79). Los sacer-
dotes son los rayos de ese Sol bendito, los
rayos que traen la luz, el calor y la vida del
Dios vivo, escogidos y consagrados por Él
para que estén a su servicio. “Orad por los
sacerdotes...”,
nos recuerda a menudo la
Virgen a través de sus mensajes a Mirjana,
para que puedan ellos ser intermediarios ver-
daderos , profundos y dignos del Señor. Ya
en la gracia bautismal todos hemos sido ya
sumergidos en el sacerdocio real de
Jesucristo, todos estamos llamados a ser
centinelas de la mañana, que al amanecer
de cada dia, se esfuerzan con toda su ener-
gia para hacer siempre mas habitable para
todos esta tierra...”
LOS DIEZ DEDOS
Hace un tiempo, uno de los frailes de la
parroquia, en su homilía , decía: “la oración
del Santo Rosario, con sus misterios, es en
realidad un Evangelio condensado”.
No se
equivocaba en nada ese buen fraile.
Todos sabemos que octubre es el mes
del Santo Rosario, pero quien haya venido a
Medjugorje en cualquier temporada del año
podrá confirmar que aqui el Rosario es una
oración constantemente muy amada por la
gente. Es agradable ver a las personas medi-
tando, en compañia de Maria Santisima, la
vida divina, el plan de salvación del
Señor,su actuar vivo y actual...
El corazón se alegra y nace espontánea
la bendición cuando por el camino nos cru-
zamos con un joven con un rosario en la
mano, o una viejecita con ojos radiantes,
girando entre sus dedos los granos de la
corona del rosario; o también un padre que
ayuda a su hija pequeña a unir sus manos
para rezar. y mientras él exclama en su lugar
el Ave Maria, la pequeña muestra dulcemen-
te su sonrisa...
El Rosario es el Evangelio meditado, es
un arma potente, es la cercania de la Virgen
Madre, es una oración íntima, si bien de
gran comunión... Al final, el mismo fraile
decía: “el Rosario lo puedes rezar incluso
aunque no tengas nada,nada de nada, por-
que siempre tienes tus diez dedos”.
<La separación
era inevitable
Nos hemos casado tras un año de noviaz-
go a la edad de 22 años yo , y 24 mi marido,
con una visión “rosa” de la vida y muchos
sueños y esperanzas por alcanzar, pero por
desgracia, sin sólidos cimientos. Nuestros
padres, de origen humilde, nos transmitieron
ciertos valores como la sencillez de vida, la
moderación, los sacrificios, la importancia
de la Santa Misa, pero a nosotros nos parecí-
an cosas pertenecientes al pasado, nos sentí-
amos parte de este mundo, portanto nos inte-
resaba el trabajo, las cosas bellas, cierto tipo
de vestidos, las amistades...
Todo esto ha traído mucha aridez a nues-
tra vida, comenzaron las incomprensiones,
los egoísmos aumentaron, nos echabamos
las culpas mutuamente y todo lo esperába-
mos sin tener que dar nada a cambio. ¡Que
tristeza! Nos habíamos convertido en dos
extraños que habitaban bajo el mismo techo,
sin mas comunicación que la superficial.
En ese periodo habían comenzado las
apariciones en Medjugorje y habiamos oído
hablar de ellas. Me apunté a una peregrina-
ción en autobús con mis dos hijos , entonces
eran pequeños; mi marido no pudo venir por
motivos laborales. Esta primera experiencia
la llevo aún muy dentro de mi corazón por
lo que interiormente Maria me ha regalado.
A pesar de este regalo, el distanciamien-
to con él era tan grande que la separación se
veía inevitable. Pensábamos que los hijos,
que ya se hicieron mayores,podrían enten-
derlo; sólo con el tiempo, mas tarde, nos
hemos dado cuenta de que los hijos no son
nunca lo suficientemente grandes como para
vivir una separación de los padres; ellos son
víctimas obligadas a sufrir por nuestros
errores; aunque aparenten serenidad y vivir
una vida normal, tienen el corazón partido y
viven con miedos y sufrimiento.
Hemos estado separados durante diez
años, y en todo este tiempo no pensábamos
en una posible reconciliación porque no
habiamos resuelto ningún problema y no
eramos capaces de perdonarnos.
Buscábamos, dentro de nuestra humanidad,
vivir en aparente normalidad, pero ésto cre-
aba muchas tensiones.
Ha sido mi marido quien, convencido de
no poder hacer nada ya con sus fuerzas y
sabedor del tiempo perdido con sus aboga-
dos, hizo una peregrinación a Medjugorje y
puso en las manos de Maria nuestra difícil
situación familiar. Nuestra Madre Celestial
nos ha abrazado.
Mientras tanto, nuestro hijo se ha acerca-
do a Dios y también gracias a su ofrecimien-
to , comenzó nuestra sanación. Junto a él,
hemos dado los primeros pasos; hemos com-
partido nuestros secretos, nuestros miedos,
nuestras alegrías y las penas de los años
pasados. Hemos comenzado a orar juntos en
familia, al principio muy superficialmente y
luego con más naturalidad y soltura, respe-
tando los tiempos de cada uno. Hemos llega-
do a perdonarnos todo desde lo más profun-
do del corazón, sin olvidar nuestra experien-
cia vivida y partiendo de ella para crecer y
vivir nuestro matrimonio. Con la abertura
del corazón hemos sentido también el alivio
de nuestros hijos, su posibilidad de poder
amar de nuevo libremente sin miedos, y la
paz del corazón que iluminaba sus rostros.
Todo ocurrió con naturalidad, nos hemos
acercado sin ninguna obligación o imposi-
ción; en algunas ocasiones, el pasado se
hacía vivo, pero comenzabamos a tener los
cimientos necesarios para podernos sostener.
El compartir juntos, la oración y el ofre-
cimiento son los pasos fundamentales que
permiten conocernos en profundidad, ayu-
darnos y sostenernos mutuamente.
¡Cuántas cosas hemos ignorado durante
tantos años! El camino de ofrecimiento de
nuestra vida ha permitido que nuestras almas
se abrieran para así poder vivir como perso-
nas nuevas, y sanarnos para poder vivir el
matrimonio con el Amor de Dios. Maria hizo
todo para que no nos faltara nada, nos ha
dado la posibilidad de continuar creciendo
espiritualmente en comunión con otros her-
manos y hermanas. Agradecemos ahora a la
Santísima Trinidad, por medio de Maria, con
nuestra vida por habernos dado esta segunda
oportunidad, por los hijos que,con su oración
y tácito sufrimiento, nos han ayudado a cre-
cer, por las personas que puso ante nosotros
en nuestro caminar y que nos han ayudado a
vivir verdaderamente la conversión y nuestro
matrimonio.
Clelia G.
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“Yo soy la
Inmaculada Concepción”
Hablar de la Inmaculada Concepción en
el año jubilar que Lourdes esta festejando,
y que concluirá el 8 de diciembre, parece
muy apropiado. Ha sido precisamente en
Lourdes, donde, en el ya lejano 1858, la
Santa Virgen reveló a la niña que repetida-
mente le preguntaba quien fuera ella, : “Yo
soy la Inmaculada Concepción”,
confir-
mando así la verdad del dogma, proclamado
por el Papa Pio IX cuatro años antes.
Bernardita no tenía idea del significado de
ese nombre pronunciado en el dialecto occi-
tano, el único que la niña sabía hablar y
entender. Anteriormente , de hecho, llamaba
a la bella Señora, “Aquero” (Aquella). Tal
revelación hizo entonces creible su testimo-
nio, sobre todo en la Iglesia, que debia de
sostenerla y protegerla.
“Maria le revela así la gracia extraordina-
ria que ha recibido de Dios, la de haber sido
concebida sin pecado, porque “ha observado
la humildad de su sierva” ha dicho el Papa
Benedicto XVI en su peregrinación a Lourdes
a principios de septiembre pasado; “Es el
camino que Maria abre también al hombre- ha
señalado el Papa- .Someterse completamente
a Dios es encontrar el camino de la libertad
verdadera. Porque dirigiendose a Dios,el
hombre se encuentra a si mismo.Reencuentra
su vocación original como persona creada a
su imagen y semejanza”.
Luego la Virgen, no ha venido al peque-
ño pueblecito frances sólo para avalar un
dogma, sino para dejar en heredad a sus
hijos un lugar
en el que pudieran literal-
mente sumergirse en la inmacularidad de
Maria:
“Vaya a beber a la fuente y a lavar-
se”,
le dijo una vez a la pequeña Soubirous.
Ir significa ponerse en camino, peregrinar
para buscar y encontrar la fuente de la gra-
cia: alli Maria misma nos dona a Jesús. La
invitación a lavarse es, en cambio, propio de
la simbología del Bautismo en el que a tra-
vés del agua nos sumergimos en la muerte y
en la resurrección de Cristo para renacer
luego a una vida nueva, osea para ser criatu-
ras nuevas purificadas de la mancha origi-
nal, precisamente como Maria.
En Lourdes el Señor ha querido dejar
vivos y operantes los signos de su plan de
salvación: la Madre Inmaculada, a través de
la cual se ha realizado la Encarnación del
Salvador y el agua, que manando del costado
de Cristo crucificado ha dado vida a la
Iglesia, en la que se esta obrando la
Resurrección. Cada año mas de seis millones
de peregrinos son invitados a sumergirse con
fe en esas aguas vivas, en la esperanza de ser
sanados: alguno incluso fisicamente, pero
con seguridad todos en el espiritu, para ser
resanados de las profundas lesiones que el
pecado deja en el alma débil, y lavados de la
suciedad que la culpa deposita en nuestro
espíritu, haciendolo pesado y asfixiante.
“Este agua no es una medicina”, decía
Bernadette a los enfermos cuando era enfer-
mera en Nevers, “hay que tener fe y rezar.
Este agua no tendría virtudes sin la fe”,
es
una gracia fresca la que la repone constante-
mente en ese manantial de Lourdes, pero tie-
ne tambien un significado profundo, teólogi-
co y eclesial que explica cómo la Iglesia del
Cielo se aproxima tanto a la de la tierra,
como para unificarla siempre mas en Aquella
que Dios ha pensado y creado, Inmaculada.
S.C.
invocado. Era increíble que la Virgen me
hubiera mirado a mi en el corazón y bende-
cido, ¡precisamente a mi, que no tengo gran-
des virtudes! Era un sueño y entendí de
inmediato que se trataba de un evento excep-
cional.
Las caricias de los niños
Mas tarde nos fuimos a una casa grande
donde entregamos alimentos y comida.
Cuando entramos, una monja nos explicó
que estábamos en un orfanato de niños que
quedaron huerfanos durante la guerra o que
habían sido abandonados por las familias
mas pobres. Yo no habia estado nunca en un
orfanato...Dijimos alguna oración junto a la
monja y a los niños y luego salimos.
Fue entonces cuando ocurrió algo real-
mente conmovedor. Todos los niños del
orfanato salieron y nos avasallaron buscando
caricias. Uno de ellos abrazó con fuerza a
nuestro chofer, ¡como si fuera su papá!
¡Cuánto sufrimiento y cuánto deseo de ser
amados tenían esos niños! Nosotros, que
hemos vivido con nuestros padres una vida
ociosa y con todo tipo de bienes, no lo pode-
mos ni imaginar. Nos separamos de todos
ellos con una pena enorme. En la sociedad
en la que vivimos no pensamos en estas rea-
lidades, hacemos como que no existen, ¡pero
debemos contemplarlas con los ojos para
creerlas!
Tenía que abrirme a Ella
En la tarde me dí una vuelta yo solo por
las calles de Medjugorje y llegué de frente a
una subida que llevaba hasta la estatua de la
Virgen. Era el monte llamado Podbrdo, don-
de tuvieron lugar las primeras apariciones.
Comencé entonces a subir calzando unas
zapatilas, y noté que mientras subían , todos
rezaban el Rosario. Yo no decia nada, me
senté sobre una piedra hacia la mitad del
recorrido y allí intenté ponerme en sintonía
con la Virgen... ¡pero no sentí realmente
nada! Medjugorje y la Virgen no me habian
aún mostrado su rostro. Apenas retorné al
hotel, supe que iban a ir al Podbrdo, donde
acababa de estar. ¡Que aburrido, otra vez...!
Subimos por ese monte rocoso lleno de
piedras escarpadas, y como todos, también
nosotros recitabamos el rosario; pero yo no
estaba tan entusiasmado porque hacia mucho
calor, y ¡pensaba mas en el calor que en la
oración! Cuando llegamos arriba me quedé
unos minutos delante de la estatua blanca de
la Virgen, y luego bajé yo solo por un atajo,
llamado sendero del silencio. Pero sentía
mucha rabia y desilusión
porque no podía
sacar todo el mal que había en mi; recuerdo
de haber lanzado mas de una vez la botella
que llevaba contra el suelo, contrariado por la
frustración. ¡No comprendía todavía que
debia abrirme a la Reina de la Paz!
Una única luz en la oscuridad
Por la noche estaba previsto la adoración
Eucarística, y yo no tenía ni idea de lo que
se tratase.Vi solo que en la plaza detrás de la
iglesia, muchos jovenes acudían también a
esta cosa.
Yo me aislé del grupo y me quedé allí a
unos diez metros. La plaza se llenó de
muchos jovenes y había un gran silencio. En
el fondo, sobre el gran altar, había una luz
que iluminaba el Santísimo, esa era la única
luz encendida, entorno a ella y en toda la
plaza, la oscuridad. Un sacerdote en varios
idiomas, con breves oraciones, guiaba la
adoración a Jesús, el Santísimo.
Todo era nuevo para mi. En aquella
oscuridad, el Santísimo iluminado transmi-
tía plenamente la idea de que sólo El es la
Luz y quien no lo siga, vivirá en tinieblas.
Me emocioné mucho , ¡era bello estar allí!
Sin embargo, por una serie de malenten-
didos, acabé la tarde en un bar junto con mis
amigos. Nuestro guía de grupo nos vino a
buscar por todo Medjugorje y nos regañó
bastante, porque estaba muy preocupado: ¿a
donde fuimos a parar? A decir verdad nos
trató de manera muy dura y yo en ese
momento estaba furioso porque desde hacía
más de diez años nadie habia venido a bus-
carme “tirándome de las orejas”.
Estaba yo de verdad muy enfadado por-
que lo encontré todo absurdamente exagera-
do. Luego, reflexionando, por la noche,
entendí que lo había hecho por nuestro bien,
porque estabamos desaprovechando una
gran ocasión de unirnos a la Virgen: ¡en los
bares no habríamos nunca encontrado a la
Virgen! Comprendiendo esto, me relajé.
“Pero,¿tu quieres cambiar, o no?”
Al dia siguiente, el responsable del gru-
po, estando a solas, me preguntó si de ver-
dad quería yo cambiar, o no, porque veía que
no tenía la mas mínima intención. Enseguida
comprendí que me estaba equivocando del
todo y que debia abrirme más a la Virgen: no
quería desaprovechar esta ocasión porque si
la Virgen me había llamado hasta allí, segu-
ramente queria hablarme y yo con él me fui
nuevamente a la plaza donde esta la iglesia
para oir Misa.....
Entorno a la iglesia había decenas y
decenas de sacerdotes procedentes de todo
el mundo que tomaban confesión a cada fiel
que lo deseaba. Pensé que desde Navidad no
“vaciaba el saco”,que estaba lleno de amar-
guras, derrotas y desilusiones. Decidí enton-
ces confesarme. Encontré un sacerdote con
mucho tacto y cuando le expliqué mi histo-
ria lloramos juntos y me agradeció por
haberle dado mi testimonio; luego nos des-
pedimos y me dió su bendición.
La misa se estaba todavía celebrando,
pero yo no fui; me habia finalmente liberado
.....caminé mucho rato sin meta alguna y llo-
ré todo el sufrimiento y el dolor acumula-
do.
Era de verdad tanto el dolor que arrastra-
ba, que lloré por largo rato.
Normalmente no me sucede nunca lo de
llorar, pero la sensación que sentí en esos
momentos son indescriptibles. Me sentía
libre y había llegado la hora de encontrarme
con la Reina de la Paz. Era una emoción que
me partió en cuatro... Lloré, lloré y lloré casi
una hora. Me sentí un espíritu nuevo, nunca
había sentido ese tipo de alivio tras una con-
fesión. Habia algo raro: habia abierto la
puerta a la Virgen!”
(2. Continua)
Aparición a Mirjana
2 de octubre
“Queridos hijos, nuevamente os llamo
a la fe. Mi corazón maternal desea que
vuestros corazones esten abiertos para
poder deciros: creed. Hijos mios, sólo la
fe os dará fuerzas en las pruebas de la
vida. Renovará vuestras almas y os abrirá
a los caminos de la esperanza. Yo estoy
con vosotros. Yo os reúno alrededor mio
porque deseo ayudaros, para que vosotros
podáis ayudar a vuestro prójimo a descu-
brir la fe que es la única alegría y felici-
dad de vida. Gracias.
7
background image
E
CO ESTA LLAMADO
A
R
ESPONDER
...
¿de qué ?
Eco te agradece
Eco llega al final del presente año gracias
también a ti que lees estas páginas, gracias a
tu comunión espiritual , a tus oraciones y a tu
apoyo. Como sucede con las cosas de Dios,
Eco es pequeño y necesitado de ayuda: por
eso tiene necesidad del hermano. Si, el apo-
yo pasa a través del hermano porque así lo ha
predispuesto la Sabiduría en sus planes divi-
nos. Luego, Eco, cuenta contigo para el futu-
ro, como lo ha hecho en el pasado. Eco con-
sidera tu ayuda como un signo para que
Maria continue agradeciendo que muchos de
sus hijos, habitantes de tantos lugares de la
tierra con idiomas y costumbres tan diversas,
se reunan entorno a Ella también por medio
de este humilde instrumento. Entonces , si es
asì, tu contribuyes a la realización del plan de
Maria, siendo tu obra la de Maria.
Siento con dolor un cierto clima de
desconfianza y de sospecha respecto a éste
nuestro periodico. De parte de algunos oigo
la petición de esclarecer algo, ¿pero sobre
qué? ¿Sobre el Padre Tomislav? ¿Sobre el
hecho de que algunos miembros de la comu-
nidad fundada por él escriben en nuestro
periódico? De una cosa si estoy muy seguro:
jamás nadie ha escrito afirmaciones extrañas
en nuestro periodico.
Si hay en curso una disposición discipli-
nar contra el padre Tomislav, creo que es jus-
to dejar que el Espiritu Santo guíe a la Iglesia.
No podemos esclarecer nada hablando desde
nuestra sede. No es competencia nuestra. Es
más, como a menudo sucede por culpa de los
periodistas, complicaríamos mas las cosas.
Pienso en este momento en las personas mas
sencillas, lejanas del mundo occidental,en el
mundo misionero o de las iglesias jovenes y
pobres a las que le llega este periódico. En su
desconcierto y en su desilusión.
El silencio y la discreción para mi son
todavía actitudes, o mejor, comportamientos
importantes para poder llegar a a la Verdad.
El Eco no ha recibido ninguna disposición o
comunicación procendente de las autorida-
des competentes. Y un motivo importante de
su existencia es precisamente la demanda
por parte de los lectores que se manifiesta
incluso con su apoyo económico. Nos
hemos preguntado algunas veces si era el
caso de ir adelante con la publicación cuan-
do nos parecia no tener los recursos materia-
les suficientes, y luego, de repente, el balan-
ce de situación nos daba a entender que sí se
podía. Este criterio es todavía valido.
Portanto éste podría ser el último numero.
Serán los lectores y los colaboradores los
que nos dirán si debemos seguir.
Se que no hemos dado noticias extraordi-
narias porque no las conozco. Es decir, los
“rumores” no los puedo tomar en conside-
ración.
Quien esté seguro de poder decir la
verdad que lo haga asumiendo su responsabi-
lidad. La finalidad de este periódico, me pare-
ce, es la de divulgar los mensajes de Maria
hoy día
y la de sostener la fe de los que usan
este medio con confianza. No es el único, ni
tampoco es instrumento necesario, pero agra-
decemos a Dios de haber podido obrar tal y
como nos habéis conocido.
Don Alberto Bertozzi
Carta abierta
de un distribuidor
Eco de Maria, siempre respetuoso y
fiel a las inspiraciones del fundador don
Angelo Mutti, que he conocido y estimado.
Desde hace mas de 20 años distribuyo el
Eco en Varese y dondequiera que vaya, por
trabajo antes y como pensionista ahora, y
ver los malvados ataques que sufre ahora
éste por parte de autoridades eclesiales, ata-
ques que no han evidenciado las virtudes y
la corrección fraterna en la que se inspira el
periodico, me ha amargado profundamente,
no por el Eco que es - como es en realidad -
de la Virgen, y Ella pensará en cómo prote-
gerlo, sino por mis hermanos en la fe que
con el agua que consideran sucia, deshechan
tambien al Niño vivo que sucio no está.
De hecho, nada criticable ha sido escrito
o publicado en estos años: sólo los mensajes
de la Virgen con su sabio comentario, ense-
ñanzas profundas, sintesis respetuosas de las
intervenciones del Magisterio en la vida de
la Iglesia y sucesos precisos y puntuales de
la presencia de la Virgen en Medjugorje y de
los frutos que Ella ha hecho madurar.
También las descripciones referente al
camino del Ofrecimiento hechas por el
padre Tomislav Vlasic en estos años han
sido siempre magistrales , siempre con un
registro pastoral, eclesial y en la ortodoxia
de la Iglesia, basta que las leamos de nue-
vo, con corazon limpio y sin prejuicios.
Agradezco al Señor y a la Reina de la
Paz por haber caminado junto a los herma-
nos, ahora probados, confiados en el juicio y
en la misericordia del Señor. Por gracia de
Dios, la Iglesia para discernir se toma su
tiempo, pero a nosotros nos pide prudencia y
caridad.
Romano Zangarini
reflexionar sobre la urgencia de seguir
anunciando a todos el Evangelio.
El
Mandato Misionero sigue siendo una priori-
dad absoluta para todos los bautizados, lla-
mados a ser siervos y apóstoles de Jesucristo.
Es bello admirar a San Pablo en este año
Paulino, cómo él vivió la invitación de
Jesús: “¡Vés! ¡A los lejanos y a los paganos
quiero que vayas!”. Y San Pablo llevó a
todos la Buena Noticia que puede ser resu-
mida así: “Todos somos pecadores, pero
Dios nos ama a todos: judíos y no judíos
pueden ser justos creyendo en Jesucristo que
dió la vida por ellos... San Pablo había com-
prendido bien: la humanidad sólo podia
hallar Redención y Esperanza en Jesús,
Promesa de vida y Esperanza nuestra. La
Misión es cuestión de AMOR: ¡Es la res-
puesta al Amor con el que Dios nos ama!
Que se intensifique entre todos vosotros
la oración, indispensable medio espiritual
para divulgar la Luz de Cristo, confiando al
Señor la labor apostólica de los Misioneros,
invocando la intercesión de San Pablo y de
la Virgen Maria, Arca viva de la Alianza.
Los niños pequeños poliomeliticos del
Centro Heri-Kwetu de Bukavu recitan cada
noche el Santo Rosario para todos vosotros,
amigos y benefactores, para que la Madre
este siempre cerca vuestro. A las 21 horas
cada noche, yo os encomiendo a Maria para
que os de su Corazón.
Junto a Ella os sonrio, os abrazo y os
bendigo
Padre Lorenzo Caselin
Quien lo desee puede enviar al padre Lorenzo
su donativo a la cuenta en Bruselas:
ING BANK - Avenue Marnix, 25 - B 1000
Bruxelles - Belgica
IBAN 3101 1803 7568 BIC (SWIFT) BBRU-
BEBB
A/Name MISSIONAIRES XAVERIENS
Pour P. Lorenzo Caselin comme SUBSIDES
HUMANITAIRES pro Heri-Kwetu à Bukavu
A/Nº 310-1180375-68
Padre Lorenzo de CONGO
¡La Misión
es cuestión de amor!
Muy queridos amigos,
os escribo hoy, dia de mi 85º cumplea-
ños... Mi conversión comenzó en 1938 en mi
pais de origen, Italia, cuando mi Capellán
tuvo un coloquio con Aldo, un joven amigo
mío, para disuadirle del propósito de ofre-
cerse como Victima de inmolación al Amor
Misericordioso para la salvación de las
almas, por ser hijo único. Aldo se lo pensó y
respondió: “También Jesús era hijo único y
su Padre lo inmoló”.
La mayor gloria que podemos dar a Dios
consiste precisamente en el misterioso secre-
to del sufrimiento redentor soportado y que-
rido por amor a los hermanos, ¡Precisamente
como hizo Jesús!
He comprendido que la “mística de la
reparación” no puede ser sólo la oración,
sino que es también el sacrificio: el “pretium
sanguinis”
que don Divo Barsotti nos invita
a hacer: “Señor, todo para gloria tuya! A
cambio de todos los pecados, de todos las
blasfemias, de todas las ofensas que te hacen
los hombres, tómame a mi: me ofrezco a ti
por entero. Pese sobre mi todo el pecado
humano, pero que tu seas glorificado con mi
muerte, como lo fuiste con el sacrificio de tu
Hijo”. Podéis ahora comprender porque
estoy siempre sonriente: ¡Es bello vivir así!
Como Misionero, deseo invitar a todos a
El Eco de María vive sólo de donativos
que pueden hacerse
por CORREO:
en este número de cuenta:
141 242 226 a nombre de
Eco de María
Via Cremona, 28 - 46100 Mantova
por VÍA BANCARIA:
Associazione Eco di Maria
Banco de Valencia
(Gruppo BANCAJA)
IBAN: ES59 0093 0999 1100 0010 2657
CUENTA CORRIENTE Nº:
0093 0999 11 0000102657
Para nuevas suscripciones o para modifi-
caciones
en la dirección escribir a la
Secretaría del Eco
ECO DI MARIA
Via Cremona, 28 - 46100 Mantova
Italia
http://www.ecodimaria.net
Eco en Internet: http://www.ecodimaria.net
E-mail redacción: ecoredazione@infinito.it
Villanova M., 20 de Noviembre de 2008
Resp. Ing. Lanzani - Tip. DIPRO (Roncade TV)
8
 


 

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