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Eco de Maria Reina de la Paz 169 (Majo-Junio 2003)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 169



Mensaje del 25 de marzo de 2003

"Queridos hijos, también hoy os invito a orar por la paz. Orad con el corazón, hijitos, y no perdáis la esperanza, porque Dios ama a sus criaturas. Él quiere salvaros a cada uno de vosotros a través de mis venidas aquí. Os invito a ir por el camino de la santidad. Orad, y en la oración abríos a la voluntad de Dios, y así en todo lo que hagáis realizaréis el plan de Dios en vosotros y a través de vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

En el camino de la santidad

En esta hora tristísima para el mundo, mientras la guerra siembra muerte y sufrimiento, María nos invita a continuar orando por la paz, a orar con el corazón, a no perder la esperanza. También el Papa nos llama insistentemente a orar por la paz. No es una evasión, no es falta de compromiso. No se nos invita a rezar de forma distraída cualquier oración, a realizar alguna obra de caridad y luego delegar en Dios todo el resto. Estamos llamados a entrar en el misterio de la santidad de Dios para resolver con Él esta terrible guerra. Os invito al camino de la santidad. Es el camino por el que va el Santo Padre, y nosotros debemos seguirlo. No perdáis la esperanza, porque Dios ama a sus criaturas son las palabras de aliento de María. Orar, orar con el corazón, que significa acompasar los latidos de nuestro corazón al del Corazón Inmaculado de María, al del Corazón Sacratísimo de Jesús para que sea uno solo el corazón que arda de amor por Dios y por los hermanos. La oración hace que estemos abiertos a la voluntad de Dios, capaces de acogerla en nosotros. Entonces comprenderemos lo grande, bella y deseable que es Su Voluntad, y cómo sólo en ella cada persona individualmente y el mundo entero puede encontrar la verdadera paz. Aquella paz que Jesús en su nacimiento (Lc 2, 14), en la vigilia de su muerte (Jn 14, 27) y en su venida como Resucitado (Jn 20, 19) ofrece a quien está dispuesto a recibirla. En esto se realiza nuestra santidad, en dejar que se cumpla en nosotros su Voluntad. Para esto hemos sido creados, para esto el Verbo se hizo Carne (Jn 1, 14), para esto María es nuestra Madre, para esto Ella viene a Medjugorje: Él quiere salvaros a cada uno de vosotros a través de mis venidas aquí. Ésta es la voluntad de Dios: salvarnos en Jesús a través de María. ¿Qué le falta entonces a nuestra salvación, a nuestra santidad? Sólo nuestro fiat, sólo nuestro sí. No podemos escondernos bajo cómodas excusas de indignidad, de incapacidad; no somos nosotros los que nos hacemos santos. Debemos dejar a Dios esta tarea. Él nos quiere santos, es decir reservados para Él, consagrados a Él. Nosotros sólo tenemos que dejarle hacer, tenemos que abrirnos a Su acción de gracia que no se detiene ante nuestra persona sino que inunda el mundo entero. Así en todo lo que hacéis realizáis el plan de Dios en vosotros y a través de vosotros.

Hechos a Su imagen (Jn 1, 27), llamados a Su santidad (1 Pe 1, 15-16), reencontramos nuestra dignidad de hombres en el Hombre Dios, nuestra grandeza de hijos en el Hijo Dios. Tú hermano, tú hermana, que estás en el pecado, no temas; nada puede impedir que Cristo te abrace, si tú deseas verdaderamente su abrazo. Abandónate a Él, y Él vendrá a ti y se quedará contigo, ya aquí en el Reino que Dios está construyendo, y eternamente en su Paraíso (Lc 23, 42-43). Tú hermano, tú hermana que con tu enfermedad y tu sufrimiento vas por el camino de la cruz, vive en tu cuerpo, en tu alma, lo que falta a los padecimientos de Cristo (Col 1, 24) y lo encontrarás en tu Calvario, dispuesto a acoger tu rostro sudado y sangrante con el velo que ya acogió el Suyo y a sostener en esta fusión tu humanidad. Si la Voluntad de Dios se cumple en mí, en ti, en cada hombre, en cada mujer, el mundo cambiará. Hermano, hermana, te necesito más de lo que tú me necesitas a mí; resucitad en Cristo y también yo resucitaré. Paz y gozo en Jesús y María.
Nuccio Quattrocchi

 

Mensaje del 25 de abril de 2003

"Queridos hijos, también hoy os invito a abriros a la oración. Durante el tiempo de cuaresma habéis comprendido lo pequeños que sois y lo pequeña que es vuestra fe. Hijitos, decidios también hoy por Dios, para que Él en vosotros y a través de vosotros cambie los corazones de los hombres y también vuestros corazones. Sed portadores gozosos de Jesús resucitado en este mundo inquieto, que anhela a Dios y todo lo que es de Dios. Yo estoy con vosotros, hijitos, y os amo con un amor especial. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Sed portadores gozosos de Jesús resucitado

El tiempo de cuaresma es particularmente propicio para penetrar en el misterio de los cuarenta días que Jesús transcurrió en el desierto (Lc 4, 1-13), para meditar sobre nuestras opciones existenciales, sobre nuestras relaciones con Dios y con los hombres. Es tiempo en el que el misterio de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesús reaparece en su conmovedora realidad y actualidad. No basta rememorar sin dejar que nos penetre, recordar sin dejar que nos transforme, asistir sin implicarnos; hay que entrar en el acontecimiento que celebramos y en consecuencia morir con Cristo para vivir con Él (Rm 6, 8). La Pascua no es el recuerdo de un acontecimiento cerrado en el tiempo, sino que es un acontecimiento que se actualiza continuamente. En Cristo ya no hay separación entre el hombre y Dios; se rasgó el velo del templo (Mc 15, 38). Cristo irrumpe en los infiernos, abre nuestros sepulcros (Mt 27, 52). En Cristo lo que era todavía es, lo que será ya es porque en Él pasado y futuro son un eterno presente en el Padre. Él es antes que todas las cosas y todas subsisten en Él (Col 1, 17) y en Él se recapitulan todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra (Ef 1, 10). Hacer Pascua significa penetrar y vivir esta realidad respecto de la cual resultan evidentes nuestros límites. En el tiempo de cuaresma habéis comprendido lo pequeños que sois y lo pequeña que es vuestra fe. Es una constatación en la que no falta la comprensión pero está llena también de preocupación maternal: Hijitos, decidios también hoy por Dios. El interés de María no es nuevo para nosotros, pero esto no quita nada a la importancia de Su invitación; más bien ese hoy parece subrayar su urgencia. Hay que decidirse hoy, no en el futuro, hoy y no mañana. Hay que abrirse hoy a la oración; abrirse para que el Espíritu Santo interceda por nosotros que no sabemos qué pedir (Rm 8, 26). Esta decisión nuestra por Dios, desde hace tanto tiempo pedida por María, es indispensable para que Él en nosotros y a través de nosotros cambie los corazones de los hombres y también nuestros corazones. Es la conversión. Es acoger a Cristo en plenitud de vida y no sólo con palabras, dejarse inhabitar por el Espíritu para que Cristo viva en nosotros y nosotros en Él y juntos en el Padre (Jn 17, 21). Ésta es la vida eterna. Cristo está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20). Si Él está con nosotros, ¿por qué tener miedo? Por mucha oscuridad que aparezca en el horizonte de la humanidad -dice el Santo Padre en su mensaje de Pascua -; hoy celebramos el triunfo fulgurante de la alegría pascual. Si un viento contrario obstaculiza el camino de los pueblos, si el mar de la historia se hace borrascoso, que ninguno ceda a la turbación y a la desconfianza. Cristo ha resucitado; Cristo está vivo entre nosotros, realmente presente en el sacramento de la Eucaristía.
Sed portadores gozosos de Jesús resucitado en este mundo inquieto, que anhela a Dios y todo lo que es de Dios. Es el deseo más bello que se nos puede hacer en Pascua. Llevemos a Jesús; llevémoslo ante todo en nosotros y luego a nuestros hermanos. Él es la paz que busca el mundo, Él es la vida que el mundo anhela, Él es la libertad que el mundo no sabe dar, Él es la verdad que el mundo no conoce. María nos ama con un amor especial; acojamos Su amor y no fracasaremos. Paz y gozo en Jesús resucitado y en María nuestra Madre.

N. Q.

 

África central: misioneros en fuga

Nos llegan noticias bastante alarmantes de los misioneros de África Central que en número cada vez mayor deben huir más allá de las fronteras o regresar a su patria. Ha tenido lugar recientemente otro intento de golpe de estado por parte del ex jefe de estado mayor con un grupo de rebeldes a su servicio, los cuales, fallido el golpe, han comenzado a saquear los pueblos y a destruir en particular las misiones católicas. La situación social es muy tensa, los Obispos, últimamente han denunciado la "repartición desigual de las riquezas todas en manos de una minoría".
La conferencia episcopal centroafricana, en un mensaje a las Autoridades políticas, ha afirmado que la crisis constante del país tiene su causa en el malestar social. Actualmente, el hombre centroafricano, privado de lo mínimo necesario para vivir, no puede curarse, nutrirse, ni mandar a la escuela a sus hijos; los funcionarios estatales y los profesores no reciben un sueldo regular desde hace varios años, excepto algunas contribuciones irrisorias. Los milicianos armados, tanto del gobierno como rebeldes, se están expandiendo y conquistan sin resistencia una ciudad tras la otra, con una ferocidad increíble; en esta situación llegan noticias de los misioneros de diferentes ciudades que cuentan las mismas dificultades y experiencias.
Algunos frailes capuchinos en Bossangoa han explicado la odisea que comenzó con la llegada de los milicianos a la ciudad. Varios hombres se presentaron de repente para confiscarles un coche y los pocos ahorros que les quedaban, luego dispararon algunos tiros y escaparon. Durante este tiempo otro grupo fue al obispado y a un dispensario seminuevo confiado a una hermana que estaba en las cercanías. Unos días después los rebeldes se presentaron armados con kalashnikov, metieron a todos los frailes en una habitación y les amenazaron para conseguir más dinero; estaban todos drogados o ebrios, con las caras cubiertas con un turbante y los ojos llenos de odio. Naturalmente se llevaron todos los víveres, los coches, el dinero y los cargadores de baterías eléctricas que encontraron. En los días siguientes se repitieron estas "visitas", siempre acompañadas de escenas de violencia. Las razias tienen lugar casi exclusivamente en ambiente católico.
Muchos sacerdotes y religiosas ya habían abandonado la ciudad,
cuando un avión libio bombardeó a los rebeldes que se habían instalado aquí; después de este episodio comienza la "caza al culpable", a los que han dado informaciones sobre sus desplazamientos: son asesinados un francés que se ocupaba del orfanato, un periodista local de la radio diocesana, junto a otras ocho personas, naturalmente todas inocentes. Poco a poco se oyen noticias en la radio de las desgracias en otras misiones, de hermanos agredidos, apaleados y atados; un sacerdote africano, Jean Claude, fue asesinado cerca de la Catedral y nadie pudo asistir a su funeral. Afortunadamente un General de los rebeldes preocupado por los religiosos anima a los frailes a escapar con la ayuda de la Cruz Roja; con ellos huirán seis hermanas de Madagascar y una francesa refugiada desde hace algunos días en la sabana, dos sacerdotes responsables del seminario con sus treinta seminaristas. Con amargura, los padres hacen y deshacen muchas veces las maletas, sin saber qué llevarse consigo; luego se van, escoltados por algunos rebeldes amigos, mientras que otros soldados se abalanzan en lo que queda de la misión. En el camino otros religiosos se unen a ellos, dejando en manos de los bandidos las carpinterías, las oficinas, los centros agrícolas construidos con tanto esfuerzo en los últimos treinta años y que eran la esperanza de la gente del lugar. Atravesando pueblos desiertos y casas quemadas, el grupo llega a la frontera con el Chad y es acogido por el Obispo de la Iglesia local; de aquí son conducidos a N’Djamena y cada uno vuelve en avión a su país de origen, por orden de sus superiores. Ciertamente no era el momento de recomenzar en otra misión tras aquellas semanas de fatiga, miseria e inquietud, pero una de las hermanas de Madagascar comentó: "Tengo que volver, porque mi misión aún no se ha cumplido", expresando los sentimientos de todos ellos, que seguirán atentamente las noticias procedentes de "su África Central".

Sabina Rosciano

Palabras del Papa en España

Incluimos aquí algunas de las frases más significativas que el Papa ha pronunciado a lo largo de su estancia en España, los días 3 y 4 de mayo. Son palabras, que como dardos, han penetrado en el corazón de todos los españoles católicos y han encendido una hoguera de amor en nuestros corazones. ¡Ojalá las interioricemos verdaderamente, tal como él nos exhorta a hacerlo!

"Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad."

"Sigo creyendo en los jóvenes, en vosotros."

"El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma."

"Sin interioridad el hombre moderno pone en peligro su misma integridad."

"Una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra."

"La paz es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior."

"Hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz."

"Venced la enemistad con la fuerza del perdón."

"Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor."

"Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia."

"Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen."

Nunca os dejéis desalentar por el mal!"

"Sólo viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores."

"Muchas veces tendréis la tentación de decir como el profeta Jeremías: "¡Ah, Señor! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho". No os desaniméis, porque no estáis solos: el Señor nunca dejará de acompañaros, con su gracia y el don de su Espíritu."

"Si sientes la llamada de Dios que te dice: "¡Sígueme!", no la acalles."

"Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo."

"El Papa tiene casi 83 años… un joven de 83 años."

No tengáis miedo de hablar de Él!, pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino."

"Se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo."

"Os invito a pedir conmigo que en esta tierra sigan floreciendo nuevos santos."

"No rompáis con vuestras raíces cristianas."

"España evangelizada. España evangelizadora. Éste es el camino. No descuidéis nunca esta misión que hizo noble a vuestro país en el pasado y en este momento intrépido para el futuro." "Los jóvenes sois la gran esperanza para el futuro de España y de Europa. Vuelvo a Roma muy contento."

 

¡Aceptemos el desafío del Papa!

¿En qué consiste este desafío? Es creer que Dios verdaderamente nos ama y nos quiere salvar ("Dios ama a sus criaturas. Él quiere salvaros, uno por uno", Mens. 25.3.2003). Es creer que la oración es nuestra arma invencible contra las potentísimas armas de hoy; que la oración sencilla acompañada de la penitencia es más potente que cualquier arma, nuclear, química u otra - "Hoy os lo repito, sólo con la oración y el ayuno incluso las guerras pueden detenerse" (Mens. 25.2.2003). Es creer que Dios mismo combatirá en por nosotros y vencerá al enemigo en nuestro lugar: "Es grande y glorioso, majestuoso, más que los montes de la caza. Los fuertes guerreros fueron allí despojados, durmieron su sueño. A tu amenaza, ¡oh Dios de Jacob!, quedáronse pasmados carros y caballos" (Salmo 76, 5-7).

¿Por qué lanza el Papa este desafío? Porque: "Hoy como nunca en el pasado la humanidad está en una encrucijada; tiene instrumentos con los que puede hacer de este mundo un jardín, o reducirlo a un montón de escombros. Una vez más la salvación está toda y sólo, oh Virgen Santa, en tu Hijo Jesús" (Acto de consagración a la BVM, Año Santo 2000). Si todas las llamadas del Papa van acompañadas de la gran confianza en la promesa que la Virgen hizo en Fátima ("¡Al final mi Corazón Inmaculado triunfará!"), y en el gran mensaje de misericordia para la humanidad dado a sor Faustina Kowalska, es también cierto que nosotros, como hijos de Dios, tenemos que colaborar, poner nuestra buena voluntad para vivir según Sus preceptos. La humanidad no encontrará la paz hasta que se dirija con confianza a mi misericordia (mensaje a sor Faustina); si aceptan mis condiciones habrá paz (Fátima).

Mons. Paolo Hnilica, promotor desde siempre del Triunfo del Corazón Inmaculado de María, en una intervención suya afirmó: "Dios nos ha dado dos potentes protecciones para nuestro tiempo: el Corazón Inmaculado de Su Madre, y el Corazón misericordioso del Hijo. En 1984 Juan Pablo II consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María, y todos hemos visto las consecuencias. Luego, durante el último viaje a Polonia en el 2002, consagró la humanidad a la Divina Misericordia. Pero es indispensable nuestro compromiso, y que sigamos el ejemplo del Papa".

Nuestro compromiso nos lo ha indicado muy bien cuál es: recientemente nos ha hecho orar y ayunar por la paz (era el miércoles de ceniza) y nos hace rezar el Rosario por la paz durante un año entero (de octubre de 2002 a octubre de 2003). Él sabe que el Rosario es un arma potentísima, y que puede mover el Corazón de Dios para que se compadezca de nosotros. El Papa se hace eco de Ella (Totus Tuus); y María, que desde hace casi 22 años nos invita a rezar el Rosario y a ayunar por la paz, ¿de quién se hace eco? Si María es la humildísima esclava del Señor, entonces Ella continúa haciendo lo que quiere el Padre, y nos repite continuamente: ¡haz lo que te dice mi Hijo! (Jn 2, 5).

Por lo tanto es Dios mismo quien nos pide este compromiso; como los padres que van unos pasos por delante del niño que aún no ha aprendido a caminar, pidiéndole que dé un pasito, y apenas el pequeño da un paso adelante, ellos están ahí rodeándolo, atentos para que no se caiga, pero dejando que dé todos los pasos que pueda. Y si tropieza y cae, lo toman en brazos - y entonces ¡cuántos mimos y cuántos besos!

¡Pero aceptemos este desafío! Por lo demás, ¿no está el Antiguo Testamento lleno de ejemplos en los que el pueblo de Israel vence a sus enemigos sólo con la confianza en Dios y la oración? Nos viene enseguida a la mente el episodio de David y Goliat, y el otro estupendo episodio de los jóvenes israelitas echados al horno que quedaron ilesos porque un ángel del Señor estaba con ellos y con su soplo alejó de ellos la llama (Dt 3, 24-50). Moisés tenía los brazos en alto y los israelitas vencían. El Papa - dijo Mons. Hnilica - es como Moisés que tenía los brazos en alto para permitir que los israelitas vencieran en la batalla contra el enemigo. Pero Moisés necesitaba que alguien le aguantara los brazos, de otro modo se le caían por el cansancio (cfr. Ex 17, 8-12).

También el Papa necesita nuestra ayuda. Así pues, aguantémosle los brazos en alto, y aceptemos su desafío para vencer el mal con nuestra confianza y fidelidad y con el rezo diario de la oración del Rosario.

En Medjugorje, la Reina de la Paz nos ha invitado a ponernos la armadura para la batalla. Nuestra armadura y nuestras ondas son, además de la oración de corazón y el Rosario, la lectura de la Palabra de Dios, la Eucaristía (frecuente), y la confesión frecuente (al menos mensual). Finalmente, la Palabra de Dios nos enseña a bendecir a nuestros enemigos, y María en Medj. nos invita a "orar por quien todavía no conoce el Amor de Dios". Mons. Hnilica sugiere que cada cristiano "adopte espiritualmente a diez musulmanes". Éstos sufren por causa de la guerra y acusan a los cristianos de su sufrimiento; ellos no conocen el perdón, pero nosotros podemos orar por ellos, ¡y si ponemos toda nuestra fe y confianza, ellos "conocerán el amor de Dios"!

Juntos lo podemos conseguir, nosotros soldados de Cristo detrás de nuestro capitán Juan Pablo II que junto a él seguimos las órdenes de nuestro General y dulcísima Madre. Dios estará con nosotros, no nos quitará los ojos de encima ni por un instante, ¡y el Corazón Inmaculado de María podrá triunfar!

B.K. Drabsch

 

 

La santa del Misterio Pascual

Forma parte del camino de los pequeños, de los que el mundo no comprende y que a menudo considera tontos porque no intentan destacar y porque, conscientes de su propia pequeñez, se sienten necesitados de todo y se contentan con poco… La mirada de suficiencia del mundo, ebrio de hedonismo y de arribismo, no se parece a la de Dios que, por el contrario, ha mostrado siempre una predilección particular por los sencillos, los humildes, los últimos. También la vida de S. GEMA GALGANI, de quien este año celebramos el Centenario de la muerte, estaba impregnada de una presencia especial del Cielo: de Jesús, de María, de los Santos, de los Ángeles, que pudieron actuar de muchas maneras gracias a la sencillez desarmante de la joven de Luca.

Leyendo su vida muchos quedan impresionados por los fenómenos extraordinarios que Dios le hacía vivir, que por otra parte ha concedido a muchos otros místicos. Pero si reconocemos que el Misterio Pascual está en el centro del cristianismo, debemos admitir también que pocos místicos como s. Gema han vivido tan de cerca la Pasión de Cristo, conformándose totalmente a Él, transformándose totalmente en Él. Jesús mismo, de hecho, la había citado en el Calvario; ella sin embargo no vivió esta mística de la Pasión, si no en la medida de que, en su candor, pertenece ya al mundo de Dios.

HIJA DE FARMACÉUTICO

Llegó al mundo en 1881 en una acomodada familia de la provincia de Lucca (Toscana). La quinta de ocho hijos, Gema recibió tiernas atenciones de su papá farmacéutico y una esmerada educación en la fe cristiana de su madre, que sin embargo murió cuando la pequeña tenía sólo ocho años. Y éste es el inicio de una serie de acontecimientos dolorosos, que comienzan a trazar los pasos de un via crucis que Gema tendrá que recorrer hasta el final. La muerte del padre y de su hermano preferido, la ruina de la familia y la pérdida de todos los bienes, marcan indeleblemente el desarrollo de su existencia futura.

HIJA DE LA PASIÓN

Desde pequeña le atrae la oración, el recogimiento, sabe en definitiva "estar con Dios". Esta capacidad le ayuda a superar cualquier sufrimiento y la prepara para convertirse ella misma en "un pararrayos" de los sufrimientos de los demás. Es con motivo de una grave enfermedad que la paraliza y que los médicos declaran absolutamente incurable, que el Cielo se le hace todavía más próximo, o mejor, visible. Una amiga le sugiere que rece a un joven Pasionista muerto hacía poco tiempo y que iba a ser canonizado pronto, "un tal Gabriel de la Dolorosa". "No, gracias, me basta Jesús", es la respuesta, pero luego, leyendo su vida, Gema queda fascinada y lo escoge como protector. Sin embargo no se maravilla cuando, en un momento de abandono, se encuentra ante el Santo que acariciándola la llama "hermana mía". Poco a poco se convierte en su fiel amigo: le ayuda a rezar una novena que le procurará la maravillosa curación, recita con ella el Oficio divino y le enciende el deseo de convertirse en monja pasionista, un sueño que, a pesar suyo, ¡se realizará cuando haya muerto! Éste es el inicio de una aventura estupenda que llevará a Gema a una mayor familiaridad con los habitantes del Cielo que con los hombres; una amistad que ella vive con absoluta normalidad y cotidianeidad, asombrándose del estupor de los demás. ¡El poder de los sencillos!

EL ÁNGEL MENSAJERO

Otra compañía cotidiana de Gema es la de su Ángel custodio; un amigo, un hermano, un confidente al que confía no sólo sus oraciones dirigidas al Cielo sino también las cartas destinadas a su director espiritual, que el Ángel nunca deja de entregar "La carta, apenas terminada, la doy al Ángel - ella escribe- Está aquí y espera junto a mí". Y las cartas, misteriosamente, llegan a su destino sin enviarlas por correo. "¡No se enfade si uso al Ángel como mensajero, pero no tengo dinero para sellos!", se justifica con inocencia increíble la jovencita ante la perplejidad del sacerdote.

"YO SERÉ TU MADRE…"

Los santos saben muy bien que recurriendo a Ella nunca se equivocan. De hecho, María es el camino más corto para llegar al corazón de su Hijo. Gema prefiere la imagen de la Dolorosa y Ella se le muestra (cada sábado) con solicitud materna, acariciándola, besándola y, en los momentos difíciles, la consuela cubriéndola con su manto: "Yo seré tu madre, y tú, ¿te mostrarás como verdadera hija mía?".

EL MAGISTERIO DEL DOLOR

El amor más fuerte, el que llena de ardor el alma, Gema lo prueba pero hacia Jesús, aquel Jesús que se le muestra por primera vez el jueves santo de 1899 con las llagas abiertas y sangrantes. A la vista de eso la joven siente un fortísimo dolor por sus culpas y se convence de que aquellas llagas son su consecuencia. "Mira hija mía" le dice Jesús, "y aprende cómo se ama. Aprende primero a sufrir: sufrir enseña a amar". Entonces Gema comprende que "la cruz es el trono de los amantes verdaderos" y de ahora en adelante no verá más que el crucifijo…

SU ÚNICO MAESTRO

Con Jesús Gema se entretiene siempre mucho rato, de forma afectuosa y extremadamente confidencial, tanto que el confesor le llama la atención "no debes hablarle de tú…" le ordena, pero Jesús mismo le responde: "me apena mucho cuando veo que las personas no tienen conmigo toda la confianza que yo deseo…". Gema ha transformado su corazón en un pequeño claustro, vive completamente recogida interiormente con el riesgo de parecer ausente hacia el exterior, pero la pasión por su Esposo divino la consuma y no puede más que estar con Él contemplándolo. A pesar de que reciba sus visitas físicamente, Gema sobre todo desea recibirlo en la Eucaristía, donde "Jesús me posee y yo lo poseo", escribe. Un abismo llama a otro abismo, y Gema, como todos los místicos, comprende esta verdad: el abismo de su miseria llama al abismo de la misericordia de Dios. En la comunión cotidiana, en la Eucaristía, el encuentro se convierte en una estupenda realidad.

"TE ESPERO EN EL CALVARIO"

Con estas palabras Jesús le da una cita a la que ninguno de los dos faltará: es la vigilia de la fiesta del Sagrado Corazón cuando en el cuerpo de Gema quedan marcados los signos de la Pasión, tal como le ocurrió a otros místicos. Pero Gema no es una doctora de la Iglesia como s. Teresa de Ávila, ni ha fundado órdenes como san Francisco; los Papas no la conocen como a s. Catalina de Siena ni está protegida por los muros del monasterio como santa Verónica Giulani… Gema es sólo una joven, sencilla, esquiva, tan modesta y reservada que parece ignorante. Lleva una vida escondida, viviendo una santidad hecha de servicio diligente y olvidada de sí. Sus estigmas se abren, dolorosos y sangrantes, cada semana, y siguen el itinerario de la Pasión de Jesús desde el Jueves por la tarde hasta las 15 del viernes. En su ingenuidad total Gema piensa que estas heridas ocurren a todos los que pronuncian los votos a Dios, tal como ella lo había hecho privadamente.

NADIE ES PROFETA EN SU PATRIA…

"Acogida como una hija en una casa devota y acomodada, la del cab. Matteo Giannini, lleva una vida retirada, entre la casa y la iglesia - recuerda en una bella recensión Piero Bargellini - pero todo lo que le ocurre supera los muros de la casa burguesa: suscita conversiones, predice acontecimientos, cae en éxtasis. Cuando ora, suda sangre; en el cuerpo, además de los signos de los clavos, aparecen las llagas de la flagelación, de la coronación de espinas… Ante ella los científicos no logran esconder su malestar. Incluso algún director espiritual no sabe cómo considerarla: sospechan de falsificación, hablan de histerismo o de sugestión, piden pruebas, exigen obediencia. Sólo ella, Gema Galgani, en medio de los dolores físicos y de las pruebas morales, no dice nada, o mejor, siempre dice sí. No pide nada, o mejor, pide a Jesús, para ella, más dolor, siempre más dolor. Y, para los demás, pide la conversión y la salvación".

LA HORA DE LAS TINIEBLAS

Como es bien sabido, los ataques del demonio se vuelven especialmente cruentos cuando un alma se ofrece en expiación para salvar las almas. Tampoco a Gema le son evitadas terribles y violentas vejaciones diabólicas, físicas y espirituales ("mientras hagas las cosas por ti, haz lo que quieras; pero cuídate mucho de no hacer nada por los pecadores porque me lo pagarás caro!" la amenazaba). Pero es también oportuno subrayar que Dios permite la acción del diablo para hacer madurar las almas, tal como permite la aridez, la "noche oscura", las incomprensiones y el abandono total. Únicamente así nos desapegamos de nosotros mismos y de las cosas del mundo para ser habitados sólo por Dios. Y éste es un programa también para Gema. ¿Qué es lo que la sostiene en el dolor? Únicamente el amor de Jesús. Y si el amor la sostiene en el dolor, el dolor la refuerza en el amor.

"NECESITO ALMAS QUE SE OFREZCAN…"

Que no nos asombre esta petición de Jesús. Muchas veces a través de los santos, a través de su Madre, Él ha pedido ofrecimientos, sacrificios, expiación y reparación. María lo hizo en Fátima cuando dijo a los tres pastorcillos: "¿Queréis ofreceros a Dios y soportar los sufrimientos que Él os envíe, en reparación de todos los pecados que ofenden su divina majestad? ¿Queréis sufrir para conseguir la conversión de los pecadores?" La Reina de la Paz todavía lo hace hoy en Medjugorje: "Queridos hijos, satanás es fuerte, y por esto os pido vuestras oraciones y que me las ofrezcáis por los que están bajo su influjo, para que se salven. Testimoniad con vuestra vida y sacrificad vuestras vidas por la salvación del mundo" (25.2.1988). La Virgen Inmaculada nos pide una respuesta generosa y desea vernos más unidos a su acción corredentora. Gema y otras almas un poco especiales han respondido a esta invitación consumándose completamente en una inmolación radical. A nosotros se nos pide ofrecernos en lo cotidiano e imitar a los santos en la elección de la humildad, el silencio interior, en la capacidad de vaciarnos completamente de nosotros mismos para hacer sitio a Jesús que quiere ofrecerse por nosotros para subir de nuevo a la cruz y salvar a sus hijos del pecado.

¡TODO ESTÁ CUMPLIDO!

Gema había deseado con toda su alma entrar en un monasterio para vivir protegida su vida de ofrecimiento. Dios permitió que fuese siempre rechazada y la dejó expuesta al mundo, entre aquellos por los que se ofrecía (en particular, Jesús le pidió que se inmolase por los sacerdotes, que olvidan fácilmente la grandeza de sus promesas: "Si no fuese por respeto a estos Ángeles que me rodean, ¡cuántos fulminaría en el altar!"). Murió en el abandono, interior y exterior. Hasta el final semejante a Él. Y era un sábado santo, día del descendimiento de Jesús en el sepulcro, el día del reposo antes de la resurrección. Era UN SÁBADO SANTO DE 1903 (11 de abril), cuando Gema se unió definitivamente a la gloria de su esposo celeste.
Stefania Consoli

 

Qué dicen de ella…

PÍO XII (papa)

"Gema Galgani ardió tanto de amor divino que no sólo se ofreció como hostia de expiación al Dios Eterno por tantas y graves maldades de los hombres, sino que buscó comunicar a todos los que podía la llama sagrada que la penetraba. (Homilía de la canonización).

PADRE KOLBE (santo)

En una carta a su madre escribía: "…Tengo conmigo una biografía de Gema. La he leído tres veces, me ha hecho más bien que unos ejercicios espirituales". La santidad de la joven, su sed de padecer cualquier cosa por Jesús, conjuga bien con las aspiraciones más profundas del alma del p. Kolbe. "¡Amor sin límites!", transcribió del diario de Gema, éste fue el punto de contacto entre dos criaturas que, si comprendieron el lenguaje de la cruz, fue porque uno y otra se habían puesto a la silenciosa escucha de la Inmaculada.

DON DIVO BARSOTTI (teólogo)

El mensaje doctrinal de la santidad de Gema no es verdaderamente menos elevado, solemne y universal que el de s. Teresita. Si no ha sido reconocido, es porque no ha tenido todavía buenos teólogos que hayan sabido explicarlo. En la historia de la espiritualidad cristiana s. Gema es un caso casi único, su ingenuidad parece increíble y nos desorienta. Los fenómenos extraordinarios parecen normales en esta atmósfera de candor. El milagro se da naturalmente y ya no es un milagro, es la vida misma de un mundo renovado por la Gracia. 

 

 

NECESIDAD DE TERNURA

"Cuando ames no digas: "Tengo a Dios en el corazón". Di mejor: "Estoy en el corazón de Dios". Estas palabras de K. Gibran nos pueden introducir en una reflexión más profunda sobre la necesidad de ternura en un tiempo en el que el protagonismo de la razón adulta de la modernidad occidental ha mostrado con evidencia sus frutos de violencia: para aprender a dar hay que aprender a recibir. Cuando uno quiere ser el protagonista absoluto ya no deja espacio para el otro, y la violencia, en todas sus formas físicas o psicológicas, queda justificada. En cambio, cuando nos abrimos para acoger el don, yendo a la escuela del Dios trinitario, descubrimos que también el hecho de recibir es divino, y divino no es sólo amar, sino también dejarse amar: así es para el Hijo, el Amado, que en la eternidad divina es acogida eterna del amor del Padre y en la historia se convierte en "existencia acogida" para recibirlo todo obedientemente de Aquel que lo ha enviado y que lo entrega a la muerte por nosotros. Esta primacía del recibir es el fundamento de un dar que no sea totalitario y violento: sin gratitud, pues hasta la gratitud puede convertirse en intromisión o, peor, eliminación del otro. Ternura es este dejarse amar, este ser acogida para que el don nazca de un don contagiado de amor, receptivo de paz.

Ternura es decir gracias con la vida: y agradecer es gozo porque es un reconocimiento humilde de ser amados. La ternura invierte entonces verdaderamente la lógica de la época dominada por el triunfalismo de las ideologías y de su potencial intrínseco de violencia: abre los estilos de vida del nuevo milenio con la insignia de la acogida, de la reciprocidad, de la valoración de lo distinto, ya no entendido como competencia o amenaza, sino como promesa y como don. Liberando al yo de la prisión de sus pretensiones absolutas, la ternura lo hace más débil, más pobre, más necesitado de amor, pero también lo hace más hospitalario, más generoso, más capaz de construir puentes de paz e itinerarios de comunión amistosa y fraterna.

Ternura hacia uno mismo es reconocerse don de Dios, recibido gratuitamente de Él, y actuar en consecuencia como quien, habiendo recibido gratuitamente, quiere gratuitamente entregarse a sí mismo.

Ternura hacia el prójimo es abrirse al hecho de que el Otro está en los humildes rostros que visitan nuestras soledades y las llevan a aquel éxodo de sí mismo que es el amor de caridad.

Ternura hacia lo creado es reconocer en todo el don de respetar y promover, restituyendo en alabanza y servicio lo que en toda criatura nos es dado como alimento, enriquecimiento y custodia de nuestro propio ser.

Ternura hacia los pueblos es descubrirnos como familia humana, que vive en la gran casa del mundo, llamada a participar en los recursos de la tierra de modo igualitario y solidario, corrigiendo la iniquidad de los sistemas de dependencia por los que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Estos rostros diversos de la ternura están todos enraizados en la fe de que es la ternura de Dios la que sostiene a todos los vivientes y su morada: como en el seno materno, el mundo vive en la noche del misterio divino. La Trinidad, santa Madre de todo lo que existe, la llevamos dentro de nosotros: envueltos en este amor, que el Hijo nos ha revelado hasta el abismo doloroso de dar su vida por nosotros y al hacerlo, darnos el Espíritu de los resucitados, experimentamos la ternura divina, que lo transfigura todo y hace posible hasta lo imposible en la audacia de la caridad.

Bruno Forte

 

 

Aquel día de las palmas...

Estábamos a las puertas de Jerusalén. Aquella mañana el Maestro las iba a cruzar y nosotros, sus discípulos, estábamos llamados a seguirlo. Cristo cabalgaba sobre un asno, al igual que iba a lomos de un burro cuando entró en Belén. Aquella vez, sin embargo, Jesús no estaba solo. Estaba con María, o mejor, en su vientre. Cuando buscaba alojamiento, fue rechazado por todos pero luego, cuando vino al mundo, fue reconocido y adorado… El domingo antes de Pascua, cuando llegó, le extendieron mantos a su paso pero luego, desconocido, lo colgarían de una cruz. Y sin embargo él llegaba a lomos de un asno… Bienaventurado animal. Humilde, sencillo, considerado estúpido por antonomasia, y sin embargo tan cercano a su Creador en los momentos importantes de Su existencia, cuando Jesús se disponía a entrar en la vida y al tiempo iba a salir de ella. Ignorante el animal, pero no el caballero, que con el gesto quiso expresar su debilidad por los humildes y los marginados, por los que se prestan voluntariamente a hacerse cargo de los demás, tal como el asno hacía con Él. El manso animal ni siquiera reivindica recompensa, se contenta con dar calor al recién nacido o volver a su lugar de origen, tal como ocurrió aquel día en Betania. Pero nadie podrá quitarle el privilegio de haber hecho un servicio a su Señor.

¿A qué categoría pertenecemos nosotros que nos llamamos cristianos? ¿A la de los asnos o a la de los patrones? ¿De qué nos enorgulleceremos, de haber extendido los mantos o de haber llevado el peso de un Mesías ya cargado con los pecados del mundo? ¿Por quién optamos nosotros, llamados por el camino de las bienaventuranzas y tan tentados por el perfume de los honores? ¿Seremos capaces de permanecer fieles como el asno o secundaremos un corazón incoherente que primero acoge y luego flagela? Esto seguramente es para mí… no sé para ti que lees, pero creo que es bueno pararse un instante a pensar si es conveniente fingir ser sabios e ignorar la verdad, o arriesgarse a parecer ignorantes en nombre de quien ha muerto por permanecer como Verdad.

Stefania Consoli

Medjugorje, actualización de Pentecostés

El Espíritu Santo da a la Iglesia la verdad plena sobre Dios

En Medjugorje, incluso lo que es concreto, cotidiano y exterior tiene su interioridad. Los acontecimientos externos están enraizados en el Espíritu Santo que vivifica la Iglesia, le da la vida de Dios y la sigue por el camino de peregrinación hacia el Padre. Con su ayuda crece como cuerpo de Cristo hasta su plenitud, en la que afronta el mundo que es odio (Jn 17, 14). En Medj. la Iglesia se fundamenta en el Espíritu Santo de forma más evidente, creíble, completa y exitosa. El Espíritu Santo da a la Iglesia la verdad plena sobre Dios, sobre ella y sobre el mundo en el que vive y al que ha sido enviada. Queda en evidencia el así llamado nuevo orden mundial, con un dominio que no es el de Dios, sino el de un sincretismo pseudo-religioso en el que los errores que antes se consideraban herejía se han convertido en dogma. Éstos no dejan impune tampoco a la Iglesia. Los cristianos y el cristianismo hoy no son lo mismo. La cristiandad en muchos países europeos, tradicionalmente cristianos, está en minoría. Europa está desde hace tiempo lacerada por las ideologías más dispares que confunden el ardor de la fe con el fanatismo y sitúan a la Iglesia en los márgenes de los acontecimientos.

La conversión

Tras tantas herejías en el seno de la Iglesia, sólo queda una curación: la conversión. Lo que la Virgen resalta y pide en Medj. no puede constituir el motivo para dudar de sus apariciones. Yo nunca he oído a un convertido que niegue su autenticidad. Lo hacen sólo los que no se han convertido. Éstos tienen las "pruebas" para decir que ni siquiera el Evangelio es auténtico, porque les pide cosas que no les gusta. La conversión, dentro y fuera de la Iglesia, es la condición esencial para que todo vaya mejor. Ésta pone al hombre justo en el punto de partida, del cual se había desviado por el pecado. La vía de salida a las desgracias actuales está en los mensajes de la Virgen. Quien todavía duda de las apariciones, no tiene ningún motivo para rechazar las enseñanzas que las acompañan, porque son perfectamente evangélicas. Lo más importante a tener en cuenta no es el flujo de peregrinos, ni el elevado número de milagros confirmados. Lo fundamental es que millones de personas han sentido la necesidad de profundizar en su fe y dirigirse a Dios, al que habían abandonado, y hacia el cual se habían comportado de forma irresponsable en su propia vida.

Un lugar de amor y de concordia

La base de los que se forman espiritualmente en Medj. es el Evangelio pronunciado por "la Madre de todos los hombres y en particular de los creyentes" (Concilio Vaticano II). Es un milagro extraordinario que tantas personas, procedentes de todo el mundo y de los más diversos extractos culturales y civiles, de edad y razas diversas, puedan unirse tan fuerte y sinceramente en un mismo sentimiento y convicción, como hermanos y hermanas. Aquí nadie resulta extranjero, nadie ofende al otro. El amor y el respeto caracterizan las relaciones y dan a los demás la fuerza para superar todos los obstáculos sociales, civiles y lingüísticos, y para crear sencillamente relaciones fraternas que de otro modo sería muy difícil instaurar. El encuentro con el otro enriquece recíprocamente, de modo particular gracias a la experiencia religiosa. A través de esta última, los hombres ensanchan su visión, abandonan los límites del ánimo mezquino, de la cerrazón y del egoísmo y se hacen más sensibles a las desgracias y necesidades de los demás. Muchas personas, a pesar de la lejanía, vuelven hasta 50 veces a Medj. y seguramente no lo harían si aquí no hubieran encontrado algo que buscaron en vano en otro sitio.

El Espíritu Santo

Un análisis profundo y completo de todo lo que ocurre en Medj nos lleva a la presencia y a la obra del Espíritu Santo en este lugar. Su obra consiste en la consagración y en la salvación de los hombres. A través de su Espíritu, Dios entra en contacto con el mundo y los hombres se acercan al Padre. Medj es la actualización de Pentecostés, y el mismo Espíritu la hace reconocible. Éste es el lugar en el que los discípulos de Jesús se reunieron junto a la Virgen tras la ascensión de Jesús al cielo.

La Iglesia recogida en torno a María, ora. El Espíritu Santo llega e infunde su gracia: fe, conversión, profecía y de Él llegan los dones de las sanaciones y de los milagros. Él cambia los hombres y el rostro de la tierra, incita a numerosos peregrinos, procedentes de todo el mundo, a reunirse en torno a la Virgen, que tiene que hablarles a ellos. Todos los que han venido a Medj y que se han convertido, lo han hecho con la ayuda del Espíritu Santo. No hay una sola gracia que no provenga de Él. Los millones de personas que se han confesado en este lugar, han abandonado el pecado y han modificado su comportamiento precedente, lo han conseguido sólo por la colaboración con la gracia del Espíritu Santo, que les ha dado una fuerza más potente que la del pecado y la del hábito de pecar.

Los presupuestos para una paz verdadera

El orden en la relación con Dios, la fe, la conversión, el amor respecto a Dios y al prójimo se convierten en cosas normales y su relación con otros elementos, incluso los presentes en la naturaleza, se corrige. Éstas son las condiciones para una paz verdadera, para la que el hombre representa el obstáculo más grande. Sin un hombre ordenado interiormente, tampoco puede existir un mundo ordenado. La transformación humana llega siempre al Espíritu Santo que hace al hombre partícipe de la naturaleza de Dios. De este modo el hombre está dispuesto a vivir y a comportarse armónicamente respecto de las leyes de la naturaleza, a realizar la paz y a difundirla en el mundo.

Fray Ljudevit Rupcic’

(traducción libre de: "Medjugorje, puerta del cielo y comienzo de un mundo mejor")

 

 

Medjugorje hoy: Quien… qué… cuándo…

Con la llegada de la primavera y del tiempo cuaresmal es como si Medjugorje hubiese despertado del sueño invernal. Esta transformación es visible no sólo en la naturaleza, como atestiguan las primeras campanillas de las nieves, los ciclámenes y los narcisos que despuntan en la tierra, o como nos recuerda el grito de las primeras golondrinas que vuelven a sus nidos… El despertar de Medjugorje se advierte sobre todo en la vivacidad, en el número y en la variedad de peregrinos que hacen del Santuario de la Reina de la Paz el centro mundial de la espiritualidad católica.

El programa en la parroquia

Durante el programa de oración vespertina organizado en la parroquia de Santiago, la iglesia está llena de fieles procedentes de las naciones más lejanas, tantos que a menudo es imposible encontrar sitio. Estas incomodidades, así como el desconocimiento de las lenguas y las diferencias culturales, se superan rápidamente gracias a la presencia de María, particularmente fuerte y perceptible. En poco tiempo se instaura un clima de comunión y de unidad tal que todos se sienten hermanos y hermanas, hijos de una única Madre, pertenecientes a la misma familia: la Iglesia. El programa de oración está muy bien organizado. Además del rezo de los misterios gozosos y dolorosos del Santo Rosario antes de la Misa, se rezan 7 Padrenuestros, Avemarías y Gloria al padre, junto a la tercera parte del Rosario, es decir, los misterios gloriosos. Cada miércoles, jueves y sábado, después de la celebración eucarística, los peregrinos pueden participar en la adoración al Santísimo Sacramento del altar, así como todos los viernes en la adoración de la Cruz. Todos estos momentos de oración van acompañados por las reflexiones y las oraciones de los sacerdotes franciscanos, que se traducen siempre a 5 lenguas distintas.

Las Comunidades

En la parroquia, según el tiempo litúrgico, se da vida a muchas iniciativas originales. Una de éstas es la animación de la oración vespertina que lleva a cabo el coro, compuesto principalmente por los miembros de las Comunidades nacidas en Medj. y que prestan aquí un servicio. Como fruto de esta participación comunitaria en las actividades de la parroquia, el año pasado surgió la idea de que las Comunidades animasen el programa de las festividades natalicias. ¡Dicho y hecho! La liturgia resultó verdaderamente espléndida, gracias también a la intervención del consistente coro polifónico acompañado por el sonido de violines, flautas y otros instrumentos. En aquella ocasión las Comunidades, además de su compromiso por vivir el propio carisma personal, encontraron nuevos estímulos para su servicio común. De aquí nació la exigencia de una mayor cohesión, favorecida por momentos de oración y de intercambio recíprocos más frecuentes. Uno de estos tuvo lugar con ocasión de la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, que la Iglesia celebra como el "Día de los consagrados". Casi todos los miembros de las Comunidades presentes en Medj se encontraron en la Casa de oración de la Comunidad "Kraljice Mira". Tras la oración coral, un representante de cada comunidad presentó a los demás a su familia espiritual: la historia, las actividades, el carisma. Luego, durante el descanso, se tuvo la oportunidad de conocerse personalmente y de festejar con cantos y danzas este bello momento de comunión, que dejó a todos gozosos y con el deseo de continuar el camino intercomunitario.

Los voluntarios

Por lo que parece, en Medj. está naciendo además otra realidad: la asociación de voluntarios. Con su venida a Medj., muchos peregrinos, después de haberse convertido, han sentido la exigencia de ofrecer su disponibilidad de algún modo, para entregarse a María. Alguno, después de este tipo de experiencia, ha emprendido el camino del sacerdocio o de la vida religiosa. Otros, al volver a sus parroquias de origen, se han convertido en promotores de encuentros o guías de grupos de oración. Otros, en cambio, los que más nos interesan en este contexto, se han quedado en Medj., no por indecisión ni por no aceptar la vida, y tampoco por intentar huir de la realidad, sino que como laicos han encontrado su lugar en la parroquia como voluntarios. Muchas personas, de hecho, alimentan secretamente el deseo de pasar un par de meses en el Santuario y agradecer de este modo a la Virgen las gracias recibidas. Deseamos que la asociación de los voluntarios pueda encontrar pronto una colocación precisa en la parroquia de Santiago y ayudar de este modo a las personas que querrían poner a disposición del Santuario los propios conocimientos y capacidades, a mayor gloria de la Reina de la Paz. Lo que acabamos de exponer expresa sólo algunos aspectos del bien que los hombres realizan en concreto en Medj. Hay sin embargo una cosa cierta: ¡en el Santuario de la Reina de la Paz la Iglesia y el mundo renacen!

Nenad Palic

 

 

El mensaje anual a Mirjana

La vidente Mirjana Soldo, como de costumbre, tuvo el día de su cumpleaños la aparición de la Reina de la Paz. Junto a ella, había numerosos peregrinos que la rodeaban para acoger las palabras de un nuevo mensaje que indefectiblemente María iba a dar al mundo, para guiarnos cada vez con más profundidad a una respuesta radical a sus invitaciones:
"Queridos hijos, especialmente ahora en este tiempo sagrado de penitencia y de oración, os llamo a una elección. Dios os ha dado libre arbitrio para elegir la vida o la muerte. Escuchad mis mensajes con el corazón para discernir qué tenéis que hacer y cómo encontrar el camino hacia la vida. Hijitos míos, sin Dios no podéis hacer nada, recordad esto en todo momento. Porque, ¿qué sois? ¿Y en qué pensáis convertiros en la tierra, si igualmente un día estaréis bajo tierra? No irritéis a Dios, y seguidme por el sendero de la vida. ¡Gracias por estar aquí!"

El grupo de oración: lugar de nacimiento de la vida trinitaria

Como ya se ha dicho muchas veces, el p. Tomislav Vlasic ha sido el asistente espiritual del grupo de oración que la Virgen ha guiado en Medjugorje a través de los mensajes que daba a través de Jelena y de Marijana Vasilj. Hemos pedido al p. Tomislav que nos expusiera, a la luz de su larga experiencia, cómo debe plantearse un grupo de oración para seguir las orientaciones que la Virgen misma le había sugerido. "Muchas personas me han pedido que les explique cómo orar. Muchos van a santuarios diversos y muchos van a Medjugorje. Algunos luego llevan grupos de oración y desean saber cómo hacerlo. Pero al volver a casa, a menudo no tienen la posibilidad concreta de continuar el camino espiritual. Voy a intentar pues dar algunas líneas fundamentales.

Ante todo, "orando se aprende a orar". El método o el soporte práctico no son tan determinantes como el deseo sincero de encontrar a Dios y de vivir en comunión con Él. De aquí se forma un grupo que busca a Dios. Se busca luego un animador y, a ser posible, un sacerdote que acompañe al grupo. En cualquier caso, el grupo debe tener a un sacerdote como referencia y, a través de él, a la Iglesia.

También hay que tener bien claro qué tipo de grupo se pretende formar; si se quiere un grupo serio que desee recorrer un camino de madurez cristiana y de santidad, es importante poner unas bases sólidas: que los miembros estén maduros y decididos para que la comunión de Dios pueda nacer entre ellos; si el grupo es grande, es bueno subdividirlo en grupos más pequeños.

Los grupos de oración presentes en Medjugorje viven un clima de gracia particular. Pueden ser un modelo para los demás y comunicar a los demás su experiencia. Acogiendo la realidad de la gracia y de los hechos acontecidos en Medj., indicaré dos esquemas orientativos para la oración.

Primer esquema orientativo básico

En la parroquia de Medj. han tenigo lugar acontecimientos que podemos reagrupar en un "triángulo", para comprenderlos mejor y para captar toda la dinámica espiritual que se desarrolla a través de esos acontecimientos. Este triángulo tiene como vértices tres lugares muy precisos: el Podbrdo, donde la Virgen se apareció el 25/6/1981; el Krizevac con la cruz que se erigió en el año jubilar 1933; la iglesia parroquial donde se reúne el pueblo de Dios. Estos tres vértices del triángulo están insertos en un torbellino continuo de gracia. Lo que ocurre en uno de los tres lugares indicados, tiene que ver con lo que acontece en los otros dos.

El Podbrdo, lugar de las apariciones de la Reina de la Paz

María Santísima nos atrae, es nuestra Madre, la Madre de la Iglesia de Cristo, la Madre de Dios. Es la aurora de la salvación, la Inmaculada, la criatura redimida. María es la gracia que Dios nos ha dado (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica). Por esto, como la vida de cada uno comienza en el seno de la madre, también en la vida espiritual nos dirigimos antes que nada a la Madre, nos confiamos a su Corazón Inmaculado, para que nos conduzca a Dios. Éste es un paso que debemos dar cada uno, independientemente de las experiencias particulares de la presencia de María en un lugar determinado. En Biakovici, parroquia de Medj., a los seis videntes se les dio la gracia particular de ver a la Virgen y recibir los mensajes. El contenido de todos los mensajes es precisamente éste: confiarse a la Virgen y caminar con Ella para alcanzar la vida con Dios. Cito un mensaje que es elocuente y todos los demás son parecidos a éste: "Queridos hijos, también hoy os invito a la conversión total: ésta es difícil para todos los que no han optado por Dios. Os invito, queridos hijos, a convertiros totalmente a Dios (…) Yo oro por vosotros cada día y deseo acercaros a Dios cada vez más, pero no puedo hacerlo si vosotros no lo deseáis. Por esto, queridos hijos, poned vuestra vida en las manos de Dios. Os bendigo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (Mens. 25/11/1988).

Para encauzarse por un camino de oración, hay que escoger a Dios por encima de todo lo demás. "El tiempo está cumplido y el Reino de Dios está próximo; convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1, 15). El alma se encamina hacia Dios y su gloria, sin detenerse en las necesidades inmediatas. "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura" (Mt 6, 33). El sí a Dios y a su plan de salvación, sincero y completo, confiado a María estará protegido y dirigido con ternura materna; toda persona sinceramente abierta a María podrá darse cuenta de esto.

El Krizevac

Las cruces no hay que buscarlas, ya las encontramos en la vida. Nuestra sabiduría consiste en saber afrontarlas, leyendo el significado que tienen en nuestra vida y superándolas en la paz. En la prueba, la mirada del cristiano se dirige inmediatamente a Jesús clavado en el madero de la cruz. En Él se comprende el misterio de la vida y quien se une a Él, se eleva y entra en la vida plena. (Fil 2, 5-11).

María nos acompaña por el camino de la cruz, se une al sacrificio de Cristo y nos confía a Él para que juntos podamos alcanzar al Padre. Nuestra vida alcanza la madurez, entra en la plenitud cuando nos hacemos capaces de ofrecernos y de ofrecer a los demás, cuando unimos todos los sacrificios al sacrificio de Cristo y nos insertamos en Su oración. Así nos elevamos al Padre y anulamos el poder de satanás. "Queridos hijos, también hoy deseo invitaros a la oración y al abandono total a Dios. Sabed que os amo y que vengo aquí por amor para mostraros el camino de la paz y de la salvación de vuestras almas. Deseo que me obedezcáis y no permitáis que satanás os seduzca. Queridos hijos, satanás es fuerte, y por esto pido vuestras oraciones y que me las ofrezcáis por los que están bajo su influencia, para que se salven. Testimoniad con vuestra vida y sacrificad vuestras vidas por la salvación del mundo. Yo estoy con vosotros y os doy las gracias. Luego en el cielo recibiréis del Padre la recompensa que os ha prometido. Por esto, hijitos, no os preocupéis. Si oráis, satanás no puede enredaros ni mínimamente, porque vosotros sois hijos de Dios y Él tiene su mirada sobre vosotros. ¡Orad! Que la corona del rosario esté siempre en vuestras manos, como signo para satanás de que me pertenecéis. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (mensaje del 25/2/1988). De este modo, todo en nosotros, a través de nosotros, unidos a Jesucristo, es elevado al Padre".

(continuará)

 

 

Los lectores quizás recuerden la entrevista a Jelena Vasilj en la que compartía algunas reflexiones sobre su matrimonio inminente. Tras varios meses de vida conyugal, Jelena contrasta su experiencia de esposa con la de María, intentando buscar ejemplo y enseñanza, también a la vista de una próxima maternidad, que Jelena vive como una auténtica y verdadera "consagración". En un mensaje destinado al grupo la Virgen dijo: "Deseo que vayáis siempre junto a mí hacia el Señor que os llama. Lo encontraréis en todas las personas que os necesitan. Entregaos a Dios en ellos… Consagraos a mí cada día".

 

María, modelo de nuestra vida matrimonial

De Jelena Vasilj

La esponsalidad de María no ha producido un número de páginas tan grande como las escritas sobre su maternidad, sin embargo la esponsalidad de María es la clave de lectura no sólo de la historia de la salvación sino también de la historia de cualquier vocación, como su fundamento. Constituye el cumplimiento de un plan que Dios ha tenido desde siempre, Él que - siendo comunión en sí mismo - se presenta a la humanidad como un esposo y se prepara para su esposa: la nueva Jerusalén.

María no puede más que formar parte de este plan que se encarna en Ella mientras que, como esposa de José y también esposa del Espíritu Santo, vive en Nazaret. En su esponsalidad y fecundidad manifestada por la encarnación del Verbo, Ella es modelo para todos los que están unidos en matrimonio o consagrados con la finalidad de la unión total con Dios. Así pues, para comprender lo que ocurre en nosotros, es oportuno contemplar lo que aconteció en Ella, la "llena del Espíritu Santo".

Esto es exactamente lo que el matrimonio es para nosotros: una continua efusión de Gracia, fruto de todo lo que tuvo lugar en el sacramento del matrimonio; aquella chispa con la que se encendió el fuego del amor del Espíritu Santo que penetra nuestras personas. En el fondo se trata de una auténtica y verdadera consagración, una pertenencia real, una transformación constante en una oración continua. Cuando Dios nos une en matrimonio, su Gracia santifica nuestra alma pero también nuestro cuerpo que ahora, unificado en la unión matrimonial, se convierte también en vehículo de santidad, para que también nosotros quedemos profundamente asociados a su acción creadora, como lo fue María.

Sentimos que lo que acontece en nosotros es santo y es un gran don que realiza la semejanza con Dios. Es un icono suyo pero también nuestro, lleva su impronta pero también la nuestra, porque expresa la dignidad que Dios da al hombre haciéndolo participar en la creación de una persona que durará para siempre. Y nosotros estamos a su servicio no sólo en nuestros actos sino también en nuestro ser, porque el amor que nos confiere es el tejido del que está hecho nuestra unión. Con esta conciencia hemos comprendido que la esponsalidad de María es su fecundidad, es su Cristo. Nos hemos pues abierto a la vida, nos hemos abierto a su Cristo que viene a nosotros y que nacerá en junio. Es una vida que no se detiene ni se limita sólo al acto procreador; es una vida que es una afirmación continua del otro como don de Dios. Y para hacerla circular, comprendemos que debemos estar bajo el manto de María, en su casa, en su Nazaret. Así también nosotros, como Ella, ponemos en el centro de nuestra vida a Jesús para estar en su casa. Ante todo con el Rosario y luego con la lectura de la Sagrada Escritura; con la televisión apagada y con mucho interés el uno por el otro.

De hecho, el mayor peligro en una pareja es precisamente el de no darse cuenta de que Cristo está en el otro, es decir, no ver al "desnudo que necesita ser vestido", al "hambriento que necesita comer", al "cansado sentado al borde del pozo a quien dar agua para beber". El otro me necesita, somos una sola cosa; a María seguro que no se le escapaba ninguna atención hacia Jesús. Es por obra de sus santas manos que cualquier gesto nuestro adquiere un nivel sobrenatural y así, también en las pequeñas cosas y en los servicios humildes, somos conscientes de ganarnos el cielo.

Pero María no es sólo un modelo de nuestra vida matrimonial, sino que sobre todo vivimos juntos la unión con Ella. Ante todo en la Eucaristía, pues el Cuerpo que recibimos es también el suyo. La humanidad de Jesús, que procede de la suya, es el instrumento de nuestra salvación, por lo tanto nuestra humanidad unida a la suya es la nueva humanidad que Eva no conoció, pero que nosotros vivimos por el bautismo y ahora, en el sacramento del matrimonio. Si no fuese por esta nueva unión cualquier amor humano estaría destinado a fracasar, es María la que intercede por nosotros y es mediadora de las gracias de nuestro matrimonio. Nos confiamos a ella, Reina de las familias, para que en nosotros y en nuestra familia se pueda realizar lo que se inició con Ella. María, Reina de las familias, ruega por nosotros.

 

 

Los lectores escriben…

Francis Mary Okere de Nigeria - Doy gracias a Dios por vuestra publicación. Es tan bella y ayuda al corazón a elevarse a Dios. Que Él os recompense ahora y siempre mientras trabajáis en su viña, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María.

Sor Teresa de Song-Hi Corea del Sur - Estáis en mi corazón y os aseguro mis oraciones por todos vosotros.

Sor Nellie Margate de Papua Nueva Guinea - Me alegro con vosotros por todo lo que hacéis por nosotros, dedicando vuestro tiempo a la publicación del Eco. Vuestras reflexiones nos enriquecen y nos ayudan a crecer en la fe. Acostumbro a utilizarlas en nuestros encuentros de formación con los distintos grupos de la parroquia; y luego los paso a otros misioneros. A veces nos reunimos para comentarlos a la luz de nuestra situación actual. El Eco de María nos ayuda a estar más cercanos a Jesús que es nuestro Camino, Verdad y Vida. Espero que podáis continuar mandándome el Eco…

Margaret Scrogings de Australia - Gracias de corazón por el Eco que nos renueva, nos vigoriza y nos informa. Apreciamos muchísimo vuestro trabajo.

Don Mario de Assam - India - Soy misionero en el India desde hace unos 64 años. Deseo agradecer este "puente" a través del cual nosotros recibimos y conocemos los mensajes de la Virgen. Mil gracias por el Eco que llega regularmente y trae un soplo espiritual mariano. Todo el conjunto nos ayuda a crecer en el amor hacia Ella.

Gambino de Saronno (I) - Gracias por el precioso periódico que me trae gozo, serenidad, ganas de orar y mucha paz.

Alfiero Dinello de Sossano (VI-V) - Que el Señor os dé gozo y serenidad, que os recompense cada día por lo que estáis haciendo hoy. Vuestra publicación sirve para fortalecerme en las cosas buenas, que vosotros escribís y nosotros percibimos. Así como la comida da fuerza a nuestro cuerpo, el bien fortalece nuestra alma. Las palabras de bien que enviáis a nuestras casas son siempre savia nueva, que con una constancia continua nos empuja a no abandonar el camino que nos llevará a Dios. Como la Virgen, no os canséis nunca de hacer oír vuestra voz.

Silvana de Barbeano (PN-I) - Gracias por el inmenso gozo que vivo cuando recibo el Eco: es para mí una guía cristiana en la vida cotidiana. Gracias a todos por esta felicidad. Para los que han estado en Medjugorje el Eco es la continuación de la protección de la Reina de la Paz y leerlo se convierte en expresión de amor filial hacia María.

 

 

Reina del cielo alégrate, aleluya:

Porque el que mereciste llevar en tu seno, aleluya,

Ha resucitado tal como había predicho,, aleluya.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, aleluya".

Que la bendición del Resucitado llegue a vuestros corazones y encuentre en ellos su morada.

Villanova M., 27 de abril de 2003

 


 

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