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Eco de Maria Reina de la Paz 148-149 (Noviembre-Diciembre 1999 and Enero-Febrero 2000)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 148-149

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Mensaje de María del 25 de noviembre de 1999:

"Queridos hijos, también hoy os invito a la oración. En este tiempo de gracia, que la cruz sea una señal de amor y de unidad por medio de la cual llega la verdadera paz. Por lo tanto, hijitos, orad especialmente en este tiempo para que en vuestros corazones nazca el Niño Jesús, creador de la paz. Sólo con la oración llegaréis a ser mis apóstoles de la paz en este mundo sin paz. Por eso, orad hasta que la oración se convierta en gozo para vosotros. Gracias por haber respondido a llamada."

 

De la cruz el amor y la unidad que generan la paz

En el contexto del tiempo de gracia, que la Virgen continúa señalando, en este mensaje está presente una fuerte llamada a la cruz. Verdaderamente, la oración de este tiempo de Adviento debe llevarnos a aceptar la cruz, que debe ser para vosotros el signo indicador del amor y de la unidad.

¿Por qué debe ser así? Porque el hombre que se busca a sí mismo y su propia afirmación, creará desuniones y aversiones, mientras que el amor y la unidad exigen la sumisión a los hermanos, la aceptación de aquellas cruces que Dios pone en nuestro camino. Los corazones se disponen a la paz cuando aceptan personas, situaciones y relaciones en las que los percances concretos tienen lugar, aunque no nos gusten. Esto también significa estar dispuestos a aceptar privaciones, dolores, humillaciones, persecuciones, prestos a sostener la cruz con Jesús callando, perdonando y ofreciendo.

No es fácil entrar en esta concepción, y aún es más difícil permanecer en ella cuando la cruz se hace pesada; no es fácil, es más bien imposible sin la ayuda de Dios. Pero Jesús no nos deja solos; Él, que es Dios ofrecido en sacrificio por el hombre y es al mismo tiempo Hombre que se ofrece a Dios en holocausto de amor, está con nosotros día tras día (cf Mt 28,20b) y está presente sobre todo cuando el hombre está sobre el altar de la inmolación; así la cruz no genera más odio y división, sino que se convierte en signo de amor y de unidad.

Aprendamos a vivir bajo esta luz nuestras pequeñas cruces cotidianas; aprendamos a dar respuestas de amor en cualquier circunstancia, incluso cuando nos hayamos sentido ofendidos; aprendamos a transformar en concordia que une cada discordia que divide, vivamos el amor siempre que esté a nuestro alcance y confiemos en la ayuda de Jesús y de María frente a las grandes pruebas de la vida.

No hay paz si no hay renuncia a algo nuestro que está profundamente enraizado en nuestro yo: Quien quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, tome su cruz… Sólo en tu voluntad está nuestra paz (Dante).

Cuando con la verdadera oración hayamos logrado esta paz en nosotros mismos, podremos decir que en nuestros corazones nace el príncipe de la paz, el pequeño Jesús, creador de la paz. Es así como seremos portadores de su paz.

Ser apóstoles de la paz en este mundo sin paz. Éste es el tema que está desde hace tiempo en los labios de María y en los del Papa en este paso al nuevo milenio. La paz en el mundo se puede alcanzar a través de los pequeños apóstoles de la Reina de la paz; ella nos conduce a esta meta con un amor y paciencia infinitos.

María añade en el mensaje un compromiso poco común: Orad hasta que la oración se convierta para vosotros en gozo: crecer en la oración significa crecer en el conocimiento de Dios, en su familiaridad e intimidad, respirar su amor, llenarse de su Espíritu. Así, la oración necesariamente se abre al gozo, ese gozo que sólo Dios puede dar y que, por nuestros límites corporales, sólo podemos conocer mínimamente en esta vida, pero que es prenda del gozo pleno y eterno que nos espera cuando lo veamos así como Él es (Jn 3,2).

 

Oración: Padre Omnipotente, te agradecemos con María en nombre de tu Hijo Jesús este tiempo de gracia. Dándote gracias, te rogamos: danos el Espíritu de la oración para que podamos encontrar una unión entre nuestra relación conTigo, con nosotros mismos y con los demás; que nuestra vida se convierta en la Cruz que indica el cielo y la tierra, que Te indica a Ti e indica al prójimo. Danos la gracia que en nuestro corazón nazca tu Hijo Jesús y que Él nos traiga la paz.

Padre, con María te rogamos: danos la gracia de convertirnos en verdaderos apóstoles de tu paz en este mundo, danos el gozo en la oración. Te pedimos, oh Padre, que bendigas a todos los enfermos. Bendice a todos aquellos que no se preparan para la muerte y a todos los que están ligados sólo a esta tierra, a los bienes materiales, a los placeres, para que este tiempo de gracia dé a todos la posibilidad de volver a Ti.

Bendícenos a nosotros, oh Padre, y danos la paz. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. (P. Slavko)

 

 

Mensaje de María del 25 de diciembre de 1999:

"Queridos Hijos, éste es un tiempo de gracia. Hijitos, hoy de una manera especial, con el niño Jesús que llevo en mis brazos, os doy la posibilidad de decidiros por la paz. Por vuestro Sí a la paz y vuestra decisión por Dios, se os abre una nueva posibilidad de paz. Solamente así, hijitos, el tiempo de este siglo será para vosotros un tiempo de paz y de prosperidad. Por eso, poned al Niño Jesús recién nacido en el primer lugar de vuestra vida y Él os conducirá por el camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamada."

 

Acoger la paz es acoger a Jesús

La Virgen continúa repitiéndonos que éste es un tiempo de gracia, es decir, un tiempo en el que la ayuda de Dios es sobreabundante. Ahora bien, tiempo de gracia es todo el tiempo desde que Jesús vino, es el año de la redención, proclamado por Isaías, es el tiempo mesiánico. Pero hay ocasiones especiales en las que Dios nos pide acoger su gracia y nos da ayudas extraordinarias: es lo que ocurre en el tiempo del Jubileo y también durante la presencia de María sobre la tierra.

Junto al Niño Jesús que lleva en sus brazos, Ella quiere hacer posible nuestra opción por la paz. De hecho, no es posible para el hombre, de ninguna manera, tomar una opción así sin la ayuda divina; es ilusorio intentar construir la paz con medios exclusivamente humanos. Es verdad, el hombre puede hacer mucho, puede orientar sus decisiones en la dirección de la solidaridad, de la justicia, y luego moverse en el camino de la paz; pero si no se afronta el problema desde la raíz, es decir, si no lo reconduce a Dios, no alcanzará nunca soluciones satisfactorias.

El camino de la paz está abierto e indicado con claridad; es el camino del regreso a Dios, de la conversión, del abandono en Él, y la oración es el vehículo que nos permite recorrerlo. El mensaje de este mes es uno de los poquísimos en los que no figura explícitamente la invitación a la oración; pero la exhortación de poner a Jesús en el primer lugar en nuestra vida significa vivir la comunión con él y de esta forma convertir nuestra vida en oración. María nos invita a dar nuestro sí a la paz, a acoger el don de la paz que Jesús trae conSigo en su venida al mundo y que deja a los Apóstoles en la vigilia de Su Pasión (Jn 14,27). Nosotros podemos acoger o rechazar este don.

La elección a la que María nos invita está clara: acoger a Dios, acogiendo al pequeño Jesús recién nacido para que nos conduzca por el camino de la salvación. No se trata de abandonarnos a un momento de emoción, sino de llevar a cabo una elección que nos transforme en profundidad (Fil 3, 7-11), que marque nuestra existencia para la eternidad. Es una elección que se realiza a través de la acogida del Niño Jesús en nuestras almas, y luego en nuestra mente y en nuestro corazón; el niño que María nos presenta es un recién nacido: debe crecer y María nos lo entrega no para provocar en nosotros sólo buenos sentimientos, sino para que Lo acojamos y Lo dejemos crecer en nosotros.

Es Navidad; es la venida de Dios en el hombre. Es el acontecimiento que asombra a los Ángeles, que confunde al diablo, que da plenitud a la historia de la salvación. Es el acontecimiento que trasciende el tiempo y el espacio, que da al hombre el rostro del Hijo.

Ahora bien, cada niño que nace puede hospedar a Jesús dentro de sí, puede ser templo de la Presencia de Dios en el mundo. Ésta es la decisión por Dios a la que María nos invita repetidamente. No podemos llamarnos cristianos si no dejamos que Jesús viva en nosotros según la voluntad del Padre. Jesús debe estar real y concretamente en el primer lugar en nuestra vida y nosotros debemos desaparecer en Él como hizo Juan Bautista (Jn 3,30); desaparecer en Él no para no valer ya nada, sino para alcanzar nuestro valor pleno, nuestra dignidad de hijos de Dios.

Vivir la Presencia de Dios en nosotros en cada momento de nuestra jornada, en la concreción de nuestros gestos, en la normalidad de nuestras ocupaciones, en nuestras relaciones usuales con los demás, en cada cosa que hagamos, en cada cosa que pensemos, independientemente de nuestra cultura, de nuestra salud, de nuestras virtudes y de nuestros defectos: esto es vivir la paz.

Vivir Su Presencia en nosotros cuando somos gratificados y cuando somos humillados, cuando sentimos que Su Vida palpita en nosotros y cuando sentimos sólo nuestra aridez: esto es dar testimonio de la paz.

María nos indica el camino y remarca que es el único camino; sólo así podemos construir un tiempo de paz y de prosperidad; es una promesa que exige un compromiso: no tenemos que inventar nada, sino vivirlo todo; tomarse en serio y vivir los mensajes de María en la humildad, en la simplicidad y en la comunión eclesial.

Dios salva al mundo en Jesús; entremos en Su plan de salvación; ésta está asegurada pero no es automática; se realiza mediante la acogida de Jesús en nosotros. Esta humanidad que vaga en las tinieblas (Is 9,1) puede acoger la luz, decidirse por Dios; esta posibilidad aún está abierta para que este siglo sea para todos un tiempo de paz y de prosperidad. Decidámonos y aceptemos ser conducidos por la vía de la salvación; decidámonos hoy, no mañana; éste es un tiempo de gracia, pero ¿hasta cuándo lo será?

Nuccio

 

 

Mensaje de María del 25 de septiembre de 1999

"Queridos hijos, hoy os invito de nuevo a ser portadores de mi paz, especialmente ahora que se dice que Dios está lejos; en verdad Él nunca ha estado tan cerca de vosotros. Os invito a renovar la oración en vuestras familias leyendo la Sagrada Escritura, y a experimentar el gozo en el encuentro con Dios que ama infinitamente a sus criaturas. Gracias por haber respondido a mi llamada".

 

En verdad, Dios nunca había estado tan cerca de nosotros

María nos invita a ser portadores de paz. Naturalmente, el que ama la propia vida, ama también la de los demás y ama a Dios como Creador; en su corazón está la paz y, al mismo tiempo, la fuerza interior para ir adelante. Desde el inicio de las apariciones, el 26 de junio de 1981, se nos lanzó una gran invitación: orar y ayunar por la paz, convertirnos en portadores de paz. Sólo si se tiene paz en el corazón , se la puede llevar a la familia, a la comunidad, al mundo… Pero, para llevar la paz hay que amar, perdonar, ser generosos, buenos, pacientes; de aquí nace la paz. Por esto debemos continuar rezando para que esta invitación de la Virgen se realice en nosotros.

María nos pide que seamos portadores de su paz de forma especial en estos tiempos, cuando se dice que Dios está lejos pero, en realidad, nunca había estado más cerca. Sabemos lo numerosos que son aquellos que no creen, que niegan a Dios, que hablan de un Dios lejano que no se preocupa del mundo. Conocemos todas estas ideas, pero para nosotros lo importante es preguntarnos qué pensamos cuando atravesamos momentos difíciles, problemas, cuando pedimos una gracia y no la obtenemos enseguida… ¿Qué pensamos? Quizás digamos que Dios está lejos, que no nos escucha, que no atiende nuestra súplica, que no nos ama. Sin duda estamos equivocados, porque es precisamente en las dificultades y en los problemas que Dios quiere estar más cerca de nosotros.

En la Biblia encontramos numerosas expresiones que nos hablan de la presencia de Dios: "Yahvé" significa "Dios con nosotros", "Dios para nosotros", "Dios conoce nuestra historia y quiere salvarnos". Y Jesús luego es llamado "Emmanuel": "Dios con nosotros". Tras su Resurrección, Jesús repite a menudo "Yo estoy con vosotros" y lo está sobre todo en la Eucaristía. Oremos para que el Señor nos conceda la gracia de poder sentirlo siempre cerca y de abrir nuestro corazón a su amor.

Os invito a renovar la oración en vuestras familias. La Virgen repite con fuerza la invitación a la oración en familia, a la lectura de la Biblia. Rezar el Rosario ya significa rezar de forma bíblica. En este mes de octubre que se acerca, esperamos que todos los que han olvidado la oración en familia y que no rezan, se comprometan a renovarla gracias también a esta invitación de su Madre: no sólo el Rosario, sino también la lectura y la meditación de la Biblia rogando al Señor que nos mande su Espíritu para comprenderla. Sólo así podremos experimentar el gozo del encuentro con Dios, que ama infinitamente a sus criaturas, que ama infinitamente a cada uno de nosotros.

La aspiración fundamental que debemos tener en nuestros corazones es la de descubrir el amor de Dios. A través de este mensaje, decidámonos a vivir este mes llenos de gratitud hacia la Reina de la Paz por su presencia. P. Slavko

 

Condiciones para conseguir la indulgencia jubilar

- Desarrollar en uno mismo el despego afectivo de cualquier pecado.

- Abrir el corazón a la misericordia de Dios en el Sacramento de la Penitencia.

- Participar en la Eucaristía, banquete festivo que el Padre prepara para el que se convierte.

- Rezar por las intenciones del Papa, como signo de comunión con toda la Iglesia.

- Realizar un acto extraordinario de caridad y de penitencia como expresión de la conversión del corazón.

Ejemplo: Realizar una peregrinación a Roma o Tierra Santa o a una de las Iglesias diocesanas indicadas por el obispo.- Dedicar tiempo a los hermanos necesitados.- Reconciliarse tras relaciones difíciles.- Renunciar a cosas lícitas en favor de los necesitados.- Soportar pacientemente las pruebas de la vida.
Nota: la indulgencia sólo puede conseguirse una vez al día; y cumpliendo cada vez todos los requisitos (excepto la confesión, necesaria sólo en caso de faltas graves). Puede aplicarse también por los difuntos.

 

 

Carta del P. Slavko a don Angelo
El 22 de octubre de 1999, el P. Slavko escribió:

"Queridísimo don Angelo,… te escribo en cuanto me han llegado noticias de tu estado de salud. Quiero que sepas que te quiero y que sé que la labor del Eco de María que creaste con tanto amor es algo grandioso. Sé que se está editando en 17 lenguas con unos 900.000 ejemplares. El trabajo que has desarrollado es verdaderamente una gran obra de la Virgen que nos utiliza, siervos inútiles. Deseo también que sepas que rezamos por ti y por todas las intenciones de la Virgen.

Que Dios te bendiga y la Virgen te proteja e interceda por ti ante el Señor…".

 

 

Mensaje de María del 25 de octubre de 1999:

"Queridos hijos, no lo olvidéis: éste es un tiempo de gracia, por lo tanto, orad, orad, orad. Gracias por haber respondido a mi llamada."

La Virgen dice: no lo olvidéis. De este consejo podemos decir que hay un gran peligro para todos nosotros: el de olvidar el bien. Cuántas veces en la Biblia, sobre todo en los salmos, se nos invita a "no olvidar las maravillas del Señor".

Cuando olvidamos el bien que el Señor nos hace y las gracias que nos da, naturalmente perdemos el gozo de orar, perdemos el espíritu de gratitud, podemos incluso perder la fe, el amor, la confianza.

La Virgen está delante nuestro como Aquella que no olvidó: San Lucas, en efecto, dice que María guardaba todas estas cosas (las palabras de su Hijo) meditándolas en su corazón (Lc 2, 19). Es esto sobre lo que debemos reflexionar en esta invitación de la Virgen a no olvidar. Si olvidásemos lo que el Señor está haciendo en Medj. por medio de María no seríamos agradecidos y perderíamos las ganas de seguir a la Virgen. Si además nos ocurriese algún problema, alguna cruz, alguna dificultad, olvidaríamos aún con mayor facilidad los días bellos, las cosas hermosas, las gracias que el Señor nos ha dado.

Entonces no lo olvidéis significa verdaderamente creer, agradecer, permanecer con el Señor, estar activo en el corazón y llevar la Palabra. Por otra parte podemos decir que estamos tentados de olvidar el bien con facilidad, pero no olvidamos tan sencillamente el mal que nos hacen.

La Virgen continúa diciendo: éste es un tiempo de gracia. Naturalmente, para nosotros, este tiempo de gracia aquí en Medj. es un tiempo especial, porque viene muchísima gente y experimentan la misericordia de Dios. Éste es el gran milagro de Medj.: este tiempo de gracia que dura desde hace tantos años y que ha experimentado tanta gente.

Al final de este breve mensaje, la Virgen repite tres veces: orad, orad, orad. No es la primera vez que la Virgen nos repite esta invitación, a menudo también tres veces; en todos los mensajes de alguna manera nos ha invitado a orar.

Esta vez, digamos, la Virgen ha decidido repetir la misma palabra tres veces, para subrayar su importancia. Pensemos en una madre que da un consejo a su hijo o a su hija: si es un consejo importante lo repite varias veces.

Pues precisamente de esta triple repetición podemos interpretar de nuevo la urgencia de la oración para no olvidarla. Hemos hablado muchas veces de la oración, y en este momento querría decir únicamente que no debemos olvidar esta invitación tan insistente de la Virgen sino al contrario, agradecerle todo lo que hace por nosotros.

P.Slavko.

 

 

A través de la puerta Santa el Papa hace entrar a la Iglesia en el tercer milenio de la misericordia.

La Navidad del año dos mil nos pone una vez más ante el misterio de Dios y Su don infinito de vivir en su misma carne y ser con Él glorificados eternamente. El festejado es Jesús, don del Padre a la humanidad, pero es también la humanidad misma festejada porque es elevada por la divinidad.

Jesús es la puerta por la que debemos entrar en la salvación: " Yo soy la Puerta: si uno pasa a través de Mí se salvará" (Jn 10). A través de Él encontremos el perdón, la misericordia, la indulgencia. Por medio Suyo redescubramos a nuestros hermanos para perdonar las ofensas y liberar cada yugo, y abrazarlos a todos para quedar transformados en la familia de Dios sobre la Tierra.

La apertura tan solemne del jubileo ha tenido como heraldo un Papa formidable en su debilidad. En él se ha revelado poderosamente la fuerza del Espíritu que da vida. Su presencia de verdadero pontífice o mediador entre la tierra y el cielo ha desafiado y vencido los temidos límites de la naturaleza humana. Como un imán espiritual mantenía unidos a todos al misterio divino que se celebraba.

Helo aquí tembloroso ante la puerta, la abre con dulzura y la atraviesa. Helo aquí pequeño, solo, arrodillado en el suelo. Luego se levanta, se arrastra encorvado, doliente peregrino en el fatigoso camino de la puerta santa al altar, absorto por la llamada de su Señor. Sobre sus hombros lleva una capa de colores vivos y variopintos: son todas las razas de la humanidad, pero también el peso de nuestros pecados, las penas, las miserias de toda la humanidad y también las infidelidades y las apostasías de largos siglos de historia cristiana. Todo él se arrastra hacia el perdón y la misericordia.

Todos nos preguntábamos: ¿conseguirá llegar allá a donde desea? Un camino que no acababa nunca, pero que recorría sin ansiedad. Avanzaba con pequeños pasos de anciano, poniendo alguna vez el pulgar sobre la frente de los niños, pero alejando bruscamente las manos extendidas de los curiosos. Es Jesús que sube al Calvario, y llegará.

Hacen falta servidores de la misericordia, que se inclinen sobre los pecados y las llagas infinitas de la humanidad, para que al final se pueda decir: todos estos males no son para la muerte, sino para la gloria de Dios (Jn 9). Celebrar el Jubileo es hacerse cargo de todos para que sobre todos redunde la misericordia de Dios, de la que somos instrumentos.

 

Del Jubileo, una humanidad nueva

Palabras del Papa

Amor a la vida. Te miramos a Ti, oh Cristo, Puerta de la Vida, y te damos gracias por los prodigios con los que has enriquecido a todas las generaciones. Algunas veces este mundo no respeta y no ama la vida. Pero tú no te canses de amarla; al contrario, en el misterio de la Navidad, ven a aclarar las mentes, para que legisladores y gobernantes, hombres y mujeres de buena voluntad se compromentan en acoger, como don precioso, la vida del hombre.

Amor a la paz. Fijamos los ojos en Ti, oh Cristo, Puerta de la Paz, mientras, peregrinos en el tiempo, visitamos tantos lugares de dolor y de guerra, donde reposan las víctimas de conflictos violentos y de crueles exterminios. Tú, Príncipe de la Paz, nos invitas a pregonar el uso insensato de las armas, el recurso a la violencia y al odio que han marcado de muerte a personas, pueblos y continentes

Amor a la familia. Para promover los derechos humanos es necesario tutelar los derechos de la familia, ya que es a partir de ésta que se puede dar una respuesta integral a los retos del presente y del futuro. La familia es una comunidad de amor y de vida, que se realiza cuando un hombre y una mujer se dan el uno a la otra totalmente en el matrimonio, dispuestos a acoger el don de los hijos.

 

 

"Volved al fervor primitivo"
María enseña: el perdón cristiano, paso obligado para la paz

Los hechos - Después de que el cuarto día la Virgen nos llevara a la confesión, añadió: "Antes de orar, cada uno debe perdonar a los enemigos, ofrecerlos al Padre y desear para ellos la gracia y la bendición". Se lo dije a mis feligreses y ellos respondieron "sí", pero luego hubo un silencio sepulcral durante veinte minutos. Les pedí entonces de pedir la gracia de poder perdonar y así retomar la oración.

Entonces María nos hizo un gran regalo. Un señor en el centro de la iglesia gritó: "¡Señor, yo he perdonado, perdóname!" Y comenzó a llorar. Entonces todos lloramos como si se hubiera abierto un grifo de agua, y se formó en la iglesia un solo coro que decía: "Señor, también yo he perdonado, perdóname", repetido mil veces.

Luego asistimos a un espectáculo insólito: las familias que eran enemigas se invitaban a comer, luego se hacían regalos e invitaban a los vecinos a celebrarlo. Era el triunfo de la gracia de la reconciliación.

(Testimonio del P.Jozo)

El tema del perdón y de la reconciliación con Dios y con los hombres es hoy particularmente actual en la perspectiva del gran Jubileo que, al inicio del tercer milenio, la Iglesia con particular solicitud pastoral nos exhorta a vivir en un clima de especial intensidad espiritual (cf Encíclica "Tertio Millennio Adveniente").

También la Reina de la Paz, casi como sello conclusivo del ciclo de las grandes Apariciones Marianas que se iniciaron en la Rue du Bac en 1830 y que se desarrollaron después en Lourdes en 1858 y en Fátima en 1917, lo está preparando desde hace más de dieciocho años con su extraordinaria presencia de gracia en Medj.

Desde el segundo día de las apariciones, el 26 de junio de 1981, en el Podbrdo, la Virgen revela el motivo central de su venida a Medj. y la finalidad esencial del mensaje: "He venido para que los hombres se reconcilien con Dios y entre ellos" y, poco después, apareciéndose de nuevo a Marija, dirige nuevamente al mundo una llamada apasionada para que reciba y ame con ese amor incesantemente ofrecido por el "Padre de las misericordias": "¡Paz! ¡Paz! ¡Reconciliaos!"

La invitación de María al perdón se expresa en tres direcciones fundamentales:

1. La purificación del corazón mediante un camino radical de conversión a Dios, necesaria para poder acoger en plenitud el don del Amor misericordioso ofrecido a los hombres por el Padre "Dives in misericordia".

2. La capacidad de quien ha acogido el Amor-perdón "infundido en nuestros corazones por medio del Espíritu", de ofrecerlo incondicionalmente al prójimo en las situaciones existenciales concretas.

3. La disponibilidad a la acogida incondicional del hermano, por amor al Hijo de Dios presente en él, también crucificado y sepultado por pesadas capas de pecado y por límites humanos insoportables.

Esta es la "Via santa" indicada por María, a través de quien la vida de la S.S. Trinidad puede volcarse sobre la tierra y, mediante la acogida de corazones humildes y abiertos al don de la gracia, derramarse en un torrente de luz espiritual de paz y de salvación sobre el mundo entero.

Éste es el "gran sacrificio" agradable a Dios, al que nos llama incansablemente la Reina de la Paz en sus mensajes: "Queridos hijos, deseo agradeceros todos los sacrificios y os invito al sacrificio más grande: el sacrificio del amor... os invito a comenzar a vivir el amor en vuestros corazones" (Mens.27.03.86). "Os invito a traer siempre la concordia y la paz... con el amor, cambiad en bien todo lo que Satanás quiere destruir y de lo que quiere apropiarse" (Mens.31.07.86), "Que el amor domine en todos vosotros, pero no el amor humano, sino el amor divino" (20.11.86)

La Virgen, sin embargo, en perfecta consonancia con el precepto evangélico: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen" (Lc 6, 27-28), nos invita a ir más allá del simple perdón de las ofensas recibidas, para compartir los mismos niveles de Amor puro y encendido presentes en Su Corazón Inmaculado: "...deseo que améis a todos, buenos y malos, con mi amor. Sólo así el amor reinará en el mundo" (Mens. 25/05/88), invitándonos a implorar de Dios la gracia "de amar a cada hombre como Ella misma amó a Jesús" (Oración a la Madre de bondad, de Amor y de misericordia" dictada a Jelena, Jueves Santo 1984).

La Reina de la Paz desea además que las almas sean plenamente resanadas y liberadas de las devastadoras consecuencias del pecado que, en el curso de la historia personal de cada uno, ha socavado inevitablemente heridas más o menos profundas en los corazones, haciéndolos pesados e incapaces de una auténtica experiencia de comunión con Dios y con los hermanos.

María nos guía a una profunda sanación interior. La Virgen quiere guiarnos por un camino de sanación de los niveles más profundos y enfermos del alma, para introducirnos gradualmente, mediante una purificación del corazón cada vez más radical, en la alegría inefable de una encendida comunión con la S.S. Trinidad: "Os invito a preparar el corazón para estos días en los que el Señor desea purificaros de manera especial de todos los pecados de vuestro pasado. Vosotros, queridos hijos, no podéis hacerlo solos, por eso estoy aquí para ayudaros. Orad, queridos hijos, así podréis conocer todo el mal que hay en vosotros y presentarlo al Señor, para que Él pueda purificar completamente vuestros corazones." (Mens. 25/06/88) (continua)

Giuseppe Ferraro

 

 

Un Sínodo para Europa

Reconozcamos nuestros pecados

Un sínodo entre los más importantes y concretos fue el que tuvo lugar del 1 al 23 de octubre pasados con 248 participantes entre obispos y expertos.

En la homilía de la Misa final, el Papa recordó que: "Si volvemos la mirada a los siglos pasados, no podemos no dar gracias al Señor porque el cristianismo ha sido en nuestro continente un factor primordial de unidad entre los pueblos y las culturas, y de promoción integral del hombre y de sus derechos. Sin embargo, por los errores del pasado, invita al mea culpa: En el momento en que nos preparamos a cruzar la Puerta Santa del Gran Jubileo, sentimos la necesidad de reconocer humildemente nuestras responsabilidades".

He aquí las conclusiones del Sínodo europeo, a las que llegaron los obispos, los cuales, con la misma claridad han puesto en evidencia cuáles son las llamadas que el Espíritu lanza en este tiempo.

1. Nuestros pecados como Iglesia de Europa - Hay una crisis de fe; no pocos bautizados ignoran o abandonan las verdades de la fe y a menudo la Iglesia se percibe como un cuerpo social carente de la alegría de la fe en su realidad de sacramento vivo del Señor Resucitado. Por todas estas causas se ora poco...Y como consecuencia se produce un debilitamiento del anuncio del Evangelio, al que le acompaña el escándalo de la división entre los cristianos.

En el diálogo con la cultura secular, demasiado a menudo no hemos sabido unir el amor y la simpatía hacia nuestros interlocutores por una parte, y por otra el amor a la verdad. Hay serias dificultades para transmitir la fe a los jóvenes que parecen atrapados por aspiraciones y estilos de vida diferentes...

Pero en todo esto, nosotros creemos en la providencia y en la misericordia; también nuestros pecados pueden ser ocasiones para la purificación de nuestra vida y para una confianza más pronta en el Espíritu del Resucitado, que deja sentir su voz constantemente en las Iglesias, ya sea en medio de sus carencias o en sus inspiraciones.

2. Signos de esperanza - Lo son la gran cantidad de mártires de todas las confesiones, que han vivido en este siglo en los países del Oeste y del Este europeo; la santidad de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo que con simplicidad y en lo cotidiano han vivido con generosa entrega su fidelidad al Evangelio. Signos de esperanza son también la libertad de las Iglesias del Este europeo, así como la creciente concentración de la Iglesia en su misión espiritual. La presencia de nuevos movimientos y comunidades a través de los cuales el Espíritu suscita una vida cristiana más radical. Una renovada entrega al Evangelio en las realidades más tradicionales de la Iglesia como las parroquias, las asociaciones...

Finalmente, la creciente presencia y acción de la mujer en las estructuras y en los ámbitos de la vida de la comunidad cristiana.

Con un vivo sentido de gratitud al Señor, reconozcamos como signo de esperanza los pasos que ha hecho el camino ecuménico en señal de la verdad. En particular la declaración común sobre la justificación firmada en Augsburg en Alemania entre nuestra Iglesia y la Federación Luterana mundial.

3. Las llamadas dirigidas a Europa - El amor sincero que, como pastores, llevamos a Europa, nos empuja a dirigir algunas llamadas a aquellos que - sobre todo a nivel institucional, político y cultural - tienen una responsabilidad específica en el futuro de nuestro continente: No os calléis sino alzad la voz cuando sean violados los derechos humanos de la personas. Poned la máxima atención en todo lo que se refiere a la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural y a la familia.

Afrontad con justicia el fenómeno creciente de las migraciones. Haced todos los esfuerzos para que los jóvenes tengan garantizado un futuro verdaderamente humano....Tened abierta Europa a todos los países del mundo y acoged la llamada que renovamos con el Santo Padre a condonar o al menos a reducir la deuda internacional de los países en vías de desarrollo.

¡Iglesia de Europa, no temas! El Dios de la esperanza no te abandona. Cree en su amor que salva. Espera en su misericordia que perdona, renueva y vivifica.

 

El camino de la unidad está sembrado de espinas

El Papa tiene el coraje apostólico de afrontar situaciones difíciles, no para obtener aplausos humanos, sino para abrir el camino, aunque entre espinas, al anuncio evangélico de la paz, de la tolerancia, o mejor, del amor entre pueblos y etnias que se enfrentan por la pertenencia religiosa.

El Papa en India. Esto afirmó el Papa en la frialdad de la acogida en Nueva Delhi, adonde fue para la conclusión del Sínodo de los Obispos de Asia.

Sabemos que en muchas zonas de India y Pakistán hay intolerancia y persecución contra los católicos y los cristianos en general.

El Papa en Georgia. También su visita a Georgia fue una valiente iniciativa para acercarse a los hermanos ortodoxos al menos sobre el deseo de comunión, a pesar de que, discursos protocolarios aparte, no se llegó a una declaración común. Las autoridades religiosas finalmente prohibieron a los ortodoxos la participación en la Misa del Papa para los católicos. En contraposición a este clima tuvo una cálida acogida del presidente de Georgia, Schewarnadze, recientemente convertido al cristianismo, el cual exaltó el papel del Papa en la caída del muro de Berlín, en la que colaboró el mismo presidente cuando era ministro de asuntos exteriores de Gorbachov.

El patriarca, en lo sucesivo, corrigió sus posturas impuestas por el sínodo con declaraciones de gran cordialidad y apertura.

El Papa sabe bien que se debe sembrar en las lágrimas para poder tener la esperanza de cosechar en el júbilo; y nadie para su carrera, que está sostenida por el Crucificado Resucitado.

 

Preocupaciones del Papa: "Salvar la familia"

En la audiencia general del 1 de diciembre, el Papa se posicionó a favor de la familia, en contra de una mentalidad extendida que, en cambio, cuestiona no sólo su compromiso ético y social, sino también su papel.

El Papa invitó a todos, creyentes y no creyentes, a reflexionar sobre una verdad fundamental: que la crisis de la familia es a su vez causa de la crisis de la sociedad. La familia, en efecto, no puede estar separada de la vida social de la que - como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica - es la célula originaria.

El S. Padre explica que: lejos de cerrar la familia en sí misma, el amor auténtico la abre a la sociedad entera, puesto que la pequeña familia doméstica y la gran familia de todos los seres humanos no están en oposición, sino en una íntima y originaria relación. Además el Papa invita a buscar el modelo originario de la familia en el misterio de Dios y de su vida trinitaria (Carta a las familias).

A los padres les propone contemplar la paternidad de Dios como fuente trascendente de cada paternidad y maternidad humanas y acoger los hijos como una bendición de Dios, como la máxima expresión de la comunión entre el hombre y la mujer, como una ocasión para salir de sí mismos y para expresarse en una persona que, siendo fruto de su amor, va más allá de ellos mismos.

La familia augurada por el Papa está llamada en este sentido a expresar la comunión y la unidad tomando como modelo el misterio del amor trinitario, y desafiando las tendencias individualistas y relativizadoras que minan la sociedad moderna.

 

"Hermanos ancianos: ¡conservemos el gusto por la vida!"

"A mis hermanos y hermanas ancianos" - Así se dirige el Papa - con ya ochenta años - a sus coetáneos en su Carta a los ancianos, en la que afronta con delicadeza y valentía las diversas problemáticas de la tercera edad.

En primer lugar, Juan Pablo II recuerda que los ancianos son los custodios de la memoria colectiva del siglo XX, y que tienen modelos iluminantes en la Escritura; luego aborda la dimensión social de la vejez y el tema de la muerte. En todo el documento domina una nota de serenidad a la luz de la fe.

Pero son las palabras finales de la carta las que ya han recorrido el mundo por su impronta tan personal. Os las reproducimos.

Me resulta espontáneo compartir hasta el fondo con vosotros los sentimientos que me animan en este tramo de mi vida, después de más de veinte años de ministerio en la sede de Pedro, y a la espera del tercer milenio ya a las puertas. A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto por la vida. Doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar hasta el final por la causa del reino de Dios.

Al mismo tiempo, encuentro una gran paz al pensar en el momento en el que el Señor me llame: ¡de vida a vida! Por eso, a menudo me viene a los labios, sin asomo de tristeza alguna, una oración que el sacerdote recita después de la celebración eucarística "en la hora de mi muerte llámame, y mándame ir a ti. Es la oración de la esperanza cristiana, que nada quita a la alegría de la hora presente, sino que pone el futuro en manos de la divina bondad" (Juan Pablo II, 1.10.1999)

 

 

Noticias de la tierra bendita

Aparición de María a Jakov

Probablemente muchos saben ya que el 12 de septiembre de 1998 Jakov tuvo la última aparición cotidiana de la Virgen. Como a Mirjana el día de su cumpleaños (18 de marzo), y a Ivanka en el aniversario de las apariciones (25 de junio), a Jakov la Virgen le prometió aparecérsele cada Navidad hasta el fin de su vida.

La aparición comenzó a las tres de la tarde y duró diez minutos. Jakov dijo que la Virgen vino llena de gozo, vestida de oro y con el Niño Jesús entre los brazos.

Durante la aparición hablaron de los secretos, pero naturalmente Jakov no puede decir nada. La Virgen bendijo a todos. Después de la aparición Jakov se retiró y escribió el mensaje que la Virgen le había dado:

"Queridos hijos, hoy, aniversario del nacimiento de mi Hijo, mientras mi corazón está lleno de un gozo inconmensurable, con amor os invito a la apertura total y al abandono completo a Dios. Echad fuera todas las tinieblas de vuestro corazón y dejad que la luz y el amor de Dios entren en vuestro corazón y permanezcan para siempre. Sed portadores de la luz de Dios y de su amor a todos los hombres, para que en vosotros y a través de vosotros todos puedan sentir y experimentar la verdadera luz y el verdadero amor que sólo Dios puede dar. Yo os bendigo con mi bendición materna".

Al final vi llorar a Jakov, pero era un llanto de gozo, porque ver a la Virgen no es algo común: cuando se va queda un vacío, una tristeza. El vidente rezó en familia con su mujer y sus tres hijos; también yo estaba con ellos, y rezamos juntos el Rosario. (P. Slavko)

Continuamos la publicación que iniciamos en el número precedente del eco de los testimonios de los obispos que visitan Medj.

 

"Medjugorje: fuente de vocaciones"

Mons. Lukumwena del Congo, entre otras cosas declaró: "La mañana de mi llegada fui a rezar a la colina de las apariciones. Me impresionó profundamente encontrar mucha gente que oraba con devoción y recogimiento.

Fue también importante el programa de oración vespertina en el que participaba un gran número de fieles: muchas personas procedentes de países diferentes, que hablan lenguas distintas, que oran juntas, me hicieron experimentar un gozo profundo e inexpresable.

He venido aquí de forma privada y por esto acojo oficialmente la postura de la Iglesia, pero mi experiencia personal es algo completamente diferente. Personalmente puedo decir que para mí está claro que todo lo que ocurre aquí, y sobre todo la multitud de personas, no pueden ser interpretadas más que como una extraordinaria empresa divina. Por lo que respecta a la autenticidad de las apariciones, debemos dejar el juicio a cuantos, en el interior de la Iglesia, han sido llamados especialmente para esto.

Personalmente ruego para que el momento del reconocimiento llegue cuanto antes. La Virgen nos ha dicho siempre que oremos por la paz; hoy el mundo está dividido y no hay ni paz ni amor; por esto recomiendo a todos orar con humildad, con todas las fuerzas que uno tenga, para que la paz llegue cuanto antes en medio de los hombres.

A todas las comunidades en las que no hay vocaciones, les recomiendo venir a Medj. y, con el espíritu que aquí reina y con el que se ora, ciertamente obtendrán vocaciones; a todos los que vivís aquí, os exhorto a continuar trabajando según el espíritu de S. Francisco, como ya lo hacéis.

Continuad esperando porque llegará el momento del reconocimiento y todos lo gozaremos".

 

"María nos ama y se preocupa por nosotros"

Mons. E.L.Bataclan, obispo de Filipinas, antes de irse de Medj, declaró: "No tengo dificultades en creer que la Virgen se aparece aquí, porque el "sensum fidelium" (sentimiento popular) me dice que la Virgen está aquí, y también mi experiencia de veinticinco años, primero como sacerdote y párroco y ahora como obispo, me ayuda a reconocer los signos especiales de la presencia de María en Medj. para ocuparse de todos sus hijos.

Querría decir a todos: María es una Madre que ama y quiere de veras venir a este mundo; ella viene y nos dice qué tenemos que hacer porque se preocupa por nosotros. Espero que el mundo abra su corazón y su alma a la Madre buena. Oremos por esta gracia y que Dios os bendiga".

La fiesta de la Inmaculada fue vivida por los peregrinos en una atmósfera de oración, paz y comunión que ha distinguido al santuario de Medj. Los peregrinos locales acudieron de todas las zonas del país, y entre los peregrinos extranjeros, los más numerosos fueron los que acudieron de Francia, Italia, Estados Unidos, República Checa, Inglaterra, Brasil, Austria y Corea.

Con ocasión de esta solemnidad se rezó el Rosario en la Colina de las Apariciones; en la Santa Misa de la tarde participaron más de mil fieles.

(Press Bulletin)

 

Vicka: "Es en esta vida que se hace ya la elección del paraíso o del infierno"

En la fiesta de Todos los Santos declaró: "Como nos dijo la Virgen, ya en esta tierra elegimos ir al cielo o al purgatorio o al infierno. Después de la muerte continuamos viviendo lo que hemos escogido vivir en la tierra; cada uno de nosotros, en efecto, sabe como vive. Personalmente intento hacer lo mejor con todo el corazón para ir al cielo; tengo un gran deseo de ir al paraíso. Pero en la tierra muchos escogen el purgatorio: esto significa que no se han decidido completamente por Dios. Otras personas escogen hacer todo contra Dios y contra su voluntad: estas personas eligen vivir en el infierno en el que ya vivían aquí.

Lo que vivamos después de la muerte depende de nosotros porque Dios ha dado a cada uno la libertad. La Virgen nos ha dicho que muchos viven sólo para la tierra porque creen que después de la muerte todo se acaba, pero esto es un gran error porque la vida no es más que un paso que nos conduce a la eternidad". Oremos para que estas palabras nos ayuden a recordar lo preciosa que es cada hora que podemos vivir aquí en la tierra.

 

"La oración puede verdaderamente salvar"

Corinne, una joven peregrina en Medj. explica - "Tras mi primera peregrinación a Medj comprendí que la oración es muy importante. Un día, sin embargo, mientras rezaba en mi habitación, le pedí a Jesús que me explicase cómo es posible que mi pobre oración tenga una fuerza invisible y pueda cambiar las cosas o salvar a alguien. ¡Todo esto me parecía una ficción!

Luego, mientras rezaba con los ojos cerrados, vi con los ojos del alma, un abismo ante mí. Me parecía muy profundo y oía tremendos gritos despavoridos; no me acercaba porque tenía miedo. Entonces Jesús me dijo: "Éste es el infierno. Si tu supieras, hija mía, cuántas almas se pierden cada día!" Luego vi cómo una mujer se caía en este agujero espantoso: gritaba porque no quería entrar, pero yo tenía la impresión de que alguien la atraía desde dentro.

Al ver la desesperación de la mujer grité, supliqué a Jesús que la ayudase a no caerse y salvarse. Pero Él no hacía nada y la mujer se adentraba cada vez más en el abismo. Comencé a llorar y seguía suplicando a Jesús que me dijo: "Acércate al agujero y cógele la mano". Cogí la mano de la mujer y ella emergió de nuevo, mientras Jesús decía: "¿Ves ahora lo que puede hacer la oración?" Cuando volví a abrir los ojos di gracias a Dios por esta experiencia, porque me ha hecho comprender que la oración verdaderamente puede salvar".

 

Una casa para niños disminuidos, por iniciativa del P. Slavko, ha sido abierta cerca de Medj., en la "Aldea de los niños". Una veintena de niños de las aldeas en torno a Medj. son acogidos en esta casa durante el día. Un bello testimonio que nos muestra lo grandes que pueden ser los frutos de la oración.

Cada domingo de Adviento, después de la misa de las 11 en croata, se invitó a la asamblea a quedarse en la iglesia media hora más para adorar el Santísimo Sacramento. Sabemos que a menudo en nuestras iglesias es difícil recogerse por el ruido y las conversaciones, pero sabemos también lo importante que es rezar durante y después de la Santa Misa: María, precisamente aquí en Medj. nos ha dicho: "Queridos hijos, después de haber recibido la Santa Comunión, hablad con mi Hijo Jesús".

Una nueva "cruz azul", más alta que la precedente, acaba de alzarse en la colina de las apariciones. Se encuentra en una zona más extensa que permite acoger a muchos peregrinos. Iván y el grupo de oración en estos últimos meses ya se encontraban allí para las apariciones de la tarde.

(Del diario de sor Emanuel)

 

El gobierno chino refuerza la represión en las confrontaciones con los católicos.

Preocupación en las iglesias de China, Hong Kong y Taiwan por la proclamación de un documento del partido comunista chino, surgido tras la apertura de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano.

En síntesis, el documento expresa la intención del gobierno chino de reforzar el control sobre la Iglesia oficial y proceder a la dispersión de la Iglesia subterránea en el caso que ésta no se someta al control del gobierno.

Respecto a las relaciones con el Vaticano, el documento afirma que éstas no deberían interferir en los asuntos internos de China bajo el pretexto de intereses religiosos.

Si por un lado parecen abrirse las puertas del diálogo, por el otro parece clara la intención de acrecentar el control sobre los diez millones de católicos presentes en la República popular.

Laos. Los sesenta mil cristianos presentes en el territorio están sometidos a una dura represión, informa la agencia Fides. En las cárceles son detenidos al menos 40 cristianos culpables sólo de creer en Jesucristo, y según las noticias de Amnistía Internacional, el régimen al que están sometidos es extremadamente duro.

 

África es todavía tierra de mártires

Uganda. Han muerto catorce de los 19 seminaristas que el 16 de agosto de 1997 fueron secuestrados por los guerrilleros de las Fuerzas aliadas democráticas (Adf) - una alianza que reúne a extremistas islámicos y soldados de otros movimientos rebeldes ugandeses - que irrumpieron en el seminario de San Juan de Kisinga.

De estos seminaristas, dos - los menores de todos - lograron escaparse, mientras que 14 murieron tras ser obligados a combatir entre las filas de los rebeldes, contra el ejército regular ugandés.

Congo. Un sacerdote, el padre Georges Kakuja, fue asesinado a tiros en su parroquia de Sud Kivu por un grupo de extremistas locales, por haberse negado a colaborar con ellos. Otro sacerdote de la misma parroquia consiguió ponerse a salvo escapándose.

También en Centroáfrica la situación es tensa desde que un grupo de hombres armados se ha hecho con el control de dos ciudades no muy lejanas de la capital Bangui.

 

La catedral María Inmaculada de Moscú, cerrada durante décadas por el régimen comunista, fue consagrada de nuevo solemnemente por el Card. Angelo Sodano, delegado del Papa, el 12 de diciembre de 1999. Acompañaban al celebrante el Card. Makarski de Cracovia, el Arz. De Moscú Kondruziewicz y otros obispos.

El patriarca Alexis, en el encuentro con el cardenal Sodano, aseguró que habría celebraciones comunes durante el año jubilar.

¿María lleva adelante, en el silencio, un diálogo que parecía interrumpido?

Los Papas Pío IX y Juan XXIII serán beatificados en el Año Santo, el 3 de septiembre p.v. Precisamente unidos en los honores de los altares cuando los medios de comunicación, con muy poco acierto, los han descrito como completamente diferentes por la línea política.

"Totus Tuus…" - El día de la Inmaculada, en su tradicional cita en la Plaza de España, ante la estatua de la Virgen, el S. Padre, recogiendo las intenciones de toda la iglesia que se prepara para celebrar el próximo Jubileo, oró así: En este día estamos nuevamente a tus pies, Inmaculada llena de gracia.

Con íntima gratitud, transmitamos al próximo milenio la bella tradición de esta cita devota contigo. Y Tú, Inmaculada Virgen María, ruega por nosotros.

 

 

Luz sobre algunas verdades falseadas por la mentalidad secularística

El teólogo milanés, mons. Giuseppe Colombo, en su libro La existencia cristiana, nos pone en guardia ante la desviación de algunas verdades de la fe, presente en una cierta mentalidad progresista.

Deseamos ofrecer aquí, en atención a los lectores del Eco, la síntesis de algunos argumentos tratados por él.

La muerte: La gran mayoría de la humanidad, al vivir en la perspectiva de la vida y en el olvido de la muerte, considera la vida como el bien supremo y la muerte como el peor de los males, y en consecuencia espera de Jesucristo la eliminación de la muerte en la vida del hombre. (…) Se produce así, de forma muy difusa, la falsificación de la verdad de la vida, porque se vive sin reconocer el elemento constitutivo y caracterizador que es la muerte.

Se llegaría a pensar en una muerte no por enfermedad, ni por vejez, ni por alguna desgracia, sino porque habiéndolo dado todo, ya no se tiene nada más que dar.

La oración: En los años setenta, una corriente de teólogos desaparecida afirmaba que la expresión típica de la existencia de la vida cristiana no era la oración sino la práctica de la caridad. Pero como nos muestra el Evangelio, ambas cosas son inseparables. Es anormal separar la oración de la caridad. Más bien hay que pensar que la oración sin la caridad no es la oración del Evangelio, de la misma forma que la caridad sin la oración no es la caridad del Evangelio.

La oración no es sólo una práctica cristiana. En su diversidad de formas es una práctica de toda la humanidad, pero es Jesús quien, revelando al Padre, se revela a nosotros como el verdadero maestro de la oración cristiana.

La fiesta: Hoy la práctica religiosa festiva está generalmente confinada a un fragmento, defendido con dificultad frente a la concurrencia del estadio, del cine, de los viajes a las afueras… Pero más allá de todas las consideraciones sociológicas, podemos decir que el cristianismo ha santificado el domingo, dedicándolo a la resurrección de Jesucristo. La resurrección debe entenderse como la victoria sobre la muerte, como la liberación de todos los males, para siempre. Es esta conciencia la que constituye la fiesta cristiana. ¡Si la tuviésemos viva, cada día sería una fiesta! (Extracto de Avvenire 1 de diciembre)

 

 

LOS LECTORES ESCRIBEN

Silvia B. de Ascoli Piceno: "Querido don Angelo, conocí el Eco de María en Medj. y quedé muy impactada de este trabajo suyo bimestral que es verdaderamente un "eco" de la Stma. Virgen. Para los que como yo desearían encontrar siempre, también en la vida cotidiana y familiar, la atmósfera de oración y de verdadero gozo que se respira en Medj., el Eco de María es verdaderamente un gran don.

Le agradezco de corazón su trabajo y su apostolado. Que la Stma. Virgen lo bendiga y lo proteja siempre".

Ivano, de Schio (VI): "… Que la Mamá celestial te colme de gozo y te conceda todas las gracias.

El Eco está en Sus manos y ya está escrito en los corazones de muchas almas que viven los mensajes de María; estamos sólo en los inicios y todo continuará como quiere el Señor, que no se para nunca y se da todo a sí mismo, siempre".

Daniele y Gina de Valcova (MC): "Queridísimo don Angelo, hemos quedado profundamente instruidos con la carta que nos llegó con el último número del Eco. Gracias de corazón por ser, a pesar de su sufrimiento, un gran ejemplo de abandono en las manos de Dios y de testimonio de su Amor que pasa por el Corazón de María…"

Roberto Magagna de Madrid: "Soy un ferviente lector del Eco y les agradezco mucho que me lo envíen desde hace dos años con tanta puntualidad. Al leerlo, encuentro muchísimo consuelo para el alma y mi fe aumenta desde entonces".

Sor M. Barbara, de Suiza (traductora del Eco alemán): "Queridísimo don Angelo, a menudo con mis pensamientos y diariamente con la oración estoy con usted… El Niño Jesús lo hará fecundo para el Reino de Dios y le dará alivio y consuelo…"

 

 

Giovanni Bellini de Padua, uno de los primeros fervientes colaboradores de Eco, hombre todo de Dios, murió el 25 de octubre de 1999. Nos unimos afectuosamente a la familia y oramos al Señor para que se muestre misericordioso hacia este su siervo fiel.

El nuevo hospital P. Pío de Medj. ya está en marcha gracias a las obras del primer núcleo operativo llamado Centro Médico Regina Pacis, con el laboratorio de protésis para los niños mutilados. Están en curso otros trabajos de pulimiento de las estructuras.

Para ayudar: CCP 11958436 a Associazione Solidarietà e Aiuto per la Casa Internazionale della Pace Via Gen. Le C:A:Dalla Chiesa; 38/A,I - 43015 Noceto (PR). Tel (39)0521 - 628448, fax 628447.

Recordamos siempre a los amigos benefactores y a sus familias en la Santa Misa de cada primer viernes del mes, y en las oraciones en el santuario de Medj.
Mannes M. Ghizzardi - Alberto Gardoni

* El Eco de María en las principales lenguas se encuentra en Medj., en el comercio Shalom a la derecha y delante de la Iglesia, y en Ain Karim, la última tienda de la Galería bajo el Hotel Internacional, frente a la casa parroquial.

* Viaje a Medjugorge - Autobús diario desde Trieste (cerca de la estación FFSS) hora: 18, con llegada a Medj. a las 8 de la mañana siguiente. Vuelve a salir de Medj. a las 18., con llegada a TS a las 8 (tel 040 425001; 102 mil liras con reserva, a/r válida para un mes). Por mar trayecto desde Ancona, lunes, miércoles, viernes a las 21h, sábado a las 22h: tel: 071-55218, fax: 202618 (ag. Mauro), o bien tel: o71-204915, fax 202296 (ag. Morandi).

Eco en Internet: http://www.eclipse.it/medjugorje

E-mail: ecodimaria@mclink.it

 

Encuentro internacional para sacerdotes

El quinto encuentro internacional para sacerdotes, "Los sacerdotes en la escuela de María" tendrá lugar del 30 de junio al 6 de julio de 2000. El tema del encuentro es: "El sacerdote - hombre de la Santísima Trinidad y servidor del Cuerpo del Señor". Los participantes escucharán las intervenciones del P. D. Ange, P. James Manjackal, P. Rufus Pereira, P. Martin Ramoser, Don Cosimo, Sor Elvira, P. Jozo y P. Slavko.

La comunidad parroquial ofrece alojamiento a todos los sacerdotes el tiempo que dure el encuentro, sólo hay que presentarse en el despacho parroquial. La reserva puede enviarse al número de fax 00387 88 651 888, o bien puede hacerse por teléfono en la oficina de información del santuario llamando al 00 387 88 651 988.

El Eco de María es gratuito y vive sólo de donaciones, que pueden hacerse por medio de cheques, giro postal:c.c.p.10799468 o trasferencia bancaria: Banca Agrícola Mantovana, Ag.4, Frassino, Mantova, nºcta.26641/1, Eco di Maria, coordenadas CAB 11504, ABI 5024.

 

Carta de don Angelo a los lectores

En la edición italiana reducida del eco 148 fue publicada esta carta de don Angelo:

Queridísimos hermanos y hermanas, colaboradores y lectores,

paz y bien a todos vosotros desde la casa de Solferino (Mn), donde estoy hospedado en la casa de las Hermanas Benedictinas de la Caridad, obligadamente inactivo debido a la atrofia muscular progresiva e irreversible que se ha agravado en estos últimos meses.

Paso mis días rezando y ofreciendo a Dios mi sacrificio por todos. Estoy cada día más convencido que Dios es justo en todos sus caminos y que todas sus obras son santas (sal 144) y que el mañana está en sus manos. Por esta razón no me preocupo porque a cada día le basta su pena (Mt 6,34). Sé que la vida verdadera me espera pronto donde el corazón humano nunca imaginó aquello que Dios ha preparado para aquellos que le aman (1Cor2). Pero, como San Martín, digo que si todavía soy necesario no rechazo la fatiga.

Este número reducido del Eco se ha hecho necesario para que los lectores no quedasen en ayunas hasta el número de enero, para el cual muchos generosos se están preparando a fin de que la publicación tenga una continuidad.

Es un número reducido pero que os aporta la parte más relevante de nuestro boletín: los mensajes de María y su explicación, y algunas noticias que os tengan al corriente de los eventos.

Más tarde, el 8 de septiembre, Don Angelo dictó para los feligreses que dejaba, con motivo de su renuncia a la parroquia, la siguiente carta:

 

Carta de Don Angelo a los feligreses de Villanova Maiardina

El 8 de septiembre de 1999 don Angelo renunció a la parroquia por los motivos de salud que conocéis, y el 12 de diciembre tomó posesión de la parroquia don Ivo Compagnoni, párroco de San Jorge. A petición del nuevo párroco, don Angelo dictó para sus feligreses esta carta.

Don Angelo vive la Navidad con vosotros aunque ni moverse ni hablar ni escribir ni estar presente le sean ya posibles. "Lo que el Señor me dio, el Señor me lo quitó, hágase Su voluntad" ( del libro de Job).

Recuerdo uno a uno los fieles que el Señor me ha confiado durante casi 24 años (se cumplirán el 11 de febrero de 2000).

Ha llegado el momento de no hablar más, de no enseñar, de no escribir, sino de vivir lo que yo os he enseñado. Ahora siento la llamada de Jesús a ofrecerle mi impotencia por vosotros. Así comprendo que la cruz es el nivel más alto de unión con Jesús y de utilidad a vuestras almas. Por esto permanezco feliz y no pienso en absoluto en el futuro (que ciertamente no será de color de rosa) "porque a cada día le basta su afán" (MT 6, 34). Debo también agradecer al Padre las consolaciones espirituales que me da y la solicitud incomparable con que estoy atendido.

Os deseo también a vosotros que sepáis acoger la cruz cuando Dios la manda, como Jesús acogió su cruz desde la Navidad, humillándose a nuestro estado.

Mi bendición y mi abrazo para todos, especialmente para los enfermos y para los que sufren (me siento uno de ellos), los ancianos, los que están solos, los jóvenes, los niños, las almas más cercanas y las que parecen más alejadas, pero no lo están, las familias con dificultades, los colaboradores y los benefactores. Llevo a cada uno en el corazón y os bendigo a todos. Deseo todo bien a don Ivo y a don Giovanni, que continúan mi misión en le parroquia de Villanova Maiardina.

A todos buen Año Jubilar.

Vuestro

Don Angelo

 

Solferino, 8 de diciembre de 1999, mi setenta y cuatro cumpleaños.

 


 

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